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■ El sustituto llegó con protección policiaca; amenazas contra panistas

Ambiente de linchamiento en Tetelcingo por remplazo de cura que apoya al PRI

Andrés T. Morales (Corresponsal)

Tetelcingo, Ver., 15 de mayo. El sacerdote Antonino Ameca Rodríguez, nombrado “administrador apostólico” por la diócesis de Córdoba, arribó este mediodía a la parroquia de San José Tetelcingo en medio de policías y amenazas de linchar a militantes panistas por propiciar la destitución del párroco anterior, Alfredo Jiménez Hernández, acusado de promover el voto en favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las pasadas elecciones locales.

Integrantes del consejo parroquial pretendieron sacar por la fuerza a reporteros que acudieron al templo, a quienes acusaron de ser “cómplices” del obispo cordobés, Eduardo Patiño Leal, y de militantes del Partido Acción Nacional para destituir a Jiménez Hernández.

Alfredo Jiménez dejó San José Tetelcingo por órdenes de Patiño Leal el 12 de mayo, diez días después de que fue notificado de su remplazo y de que feligreses, principalmente priístas, realizaron movilizaciones en las cabeceras municipales de Coscomatepec y Córdoba para apoyarlo.

El vicario judicial de la diócesis cordobesa, Alejandro Vázquez Mendoza, acudió en representación del obispo Patiño, quien evitó presentarse para no ser blanco de reclamos y posibles agresiones al dar posesión a Ameca Rodríguez, quien en una misa en el templo de Tetelcingo pidió a los lugareños “tomar la mano amiga extendida de la Iglesia y permitir la paz y la unidad. Hablo a sus corazones para que se pueda mantener el camino a la concordia, el amor y la paz”, dijo.

Representante parroquial: “¿Es pecado ser amigo del gobernador?”

El representante diocesano, Vázquez Mendoza, leyó en el púlpito un comunicado de Patiño Leal, quien también llamó a sus feligreses a la reconciliación y a permitir que haya “confesiones y perdones de nuestros pecados, para reconciliarnos con Dios y con nuestros hermanos, pues muchas veces tenemos tropezones, caídas y raspones, pero nos levantamos y seguimos adelante”.

Este jueves fue un día de rumores en este poblado, ubicado a las faldas del volcán Pico de Orizaba. Algunos esperaban al obispo Eduardo Patiño “para que nos dé una explicación o enfrente la ira del pueblo”. Otros proponían dar palizas a los militantes panistas que filtraron una carta firmada por el anterior párroco, en la que comprometió el voto de su feligresía por el PRI.

Por la mañana, el presidente del consejo parroquial, Carlos Bonilla Juárez, reclamó a reporteros que se encontraban en el atrio por haber difundido información sobre la cercanía del sacerdote Alfredo Jiménez con el PRI y con el gobernador Fidel Herrera Beltrán.

“¿Es pecado ser amigo del gobernador? Todo esto surgió a través de la amistad (con él). No creo que sea pecado tener amistad con un gobernante o con alguien que tenga poder”, dijo Carlos Bonilla.

–¿El anterior sacerdote tenía amistad con el gobernador Herrera? –preguntaron periodistas.

–Sí son amigos. Por eso trajo las jornadas de gobierno itinerante. Por eso nos trajo un millón 800 mil pesos para el pueblo.

El representante parroquial reconoció que la carta en la cual el religioso promete votos por el tricolor (presumiblemente en las elecciones municipales del 2007) tiene la firma del sacerdote y el sello parroquial, pero “no vale porque ese documento fue robado con engaños de la agencia municipal”, dijo.

Pese a rumores de violencia, amagos a la prensa y propuestas de golpear a panistas, los 300 lugareños que se concentraron fuera y dentro del templo, la mayoría con gesto de disgusto, permitieron el ingreso del administrador apostólico, que estará dos meses a cargo de la parroquia.

 
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