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Enrique Galván Ochoa
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■ Maquiladora de gas en negocios con CFE

■ ¿A quién le pagas tu celular?

■ La megapensión de Gurría

El sitio tiene un nombre romántico: Costa Azul. Su destino era albergar condominios de lujo, pero llamó la atención de la empresa Sempra Energy, y adquirió el lugar para instalar su maquiladora de gas licuado. Se ubica al norte de Ensenada, en dirección a Tijuana. Sempra Energy hubiera preferido tenerla en casa, en territorio estadunidense, pero allá no le permiten arrojar desechos químicos en el mar. La maquiladora tiene su propio muelle y recibe barcos que vienen del otro lado del mundo –Qatar, Indonesia– transportando gas en forma líquida y la planta lo reconvierte en materia gaseosa lista para consumirse. Exportará a Estados Unidos buena parte de su producción, la otra se la venderá a un cliente mexicano, la Comisión Federal de Electricidad. Tiene un contrato por 15 años, con valor de 15 mil millones de pesos. El negocio se presenta como un triunfo del presidente de la compañía, Don Felsinger, quien, con modestia, lo atribuye a sus contactos con políticos mexicanos. Entre ellos están el ex gobernador de Baja California Eugenio Elorduy, un panista que salió megamillonario del cargo, y el director general de la CFE, Alfredo Elías Ayub. La noticia es que ayer Sempra Energy comenzó a operar, casi al mismo tiempo en que tenía lugar la segunda sesión del foro petrolero en el Senado, donde se discute la iniciativa del presidente Calderón. Contempla, entre otras cosas, darle al sector privado el negocio de las refinerías de petróleo. ¿Cuál es la diferencia entre una maquiladora de petróleo y una de gas? Técnicamente son muchas, jurídicamente no. La presión del gobierno calderonista para que se apruebe su iniciativa apunta abrir Pemex a la inversión privada, pero también a regularizar negocios como el de Sempra, que rebasan el marco jurídico.

Tu celular

Hay familias mexicanas que tienen hasta diez celulares. Tal vez sólo uno o dos son de contrato, los demás de tarjeta, pero el caso es que solamente existen cuatro operadores –Telcel, Movistar, Iusacell, Nextel– disputándose un mercado de muchos miles de millones de pesos. En las próximas semanas la Comisión Federal de Competencia dará a conocer los resultados de una investigación sobre monopolios en la industria. La empresa de Carlos Slim, Telcel, que maneja Daniel Hajj, supuestamente está en la mira. ¿Es una fuerza dominante? Digan ustedes: de 71 millones de líneas son suyas 51.5 millones, lo que significa que controla 72.5 por ciento del negocio. Telcel no sólo recibe ayuda de los organismos reguladores, sino también del propio Presidente de la República. Tal vez nunca nos hubiéramos enterado si no suelta la lengua el presidente de Ecuador, Rafael Correa, pero Felipe Calderón lo llamó por teléfono para que le hiciera una rebajita al grupo Slim en el pago de su concesión para seguir operando en aquel país. Ecuador pedía 500 millones de dólares y gracias a la intervención del coyote de luxe le rebajaron 20. La pregunta es si lo volverá a llamar para abogar por la joven universitaria Lucía Morett, asilada en Nicaragua, ahora que tiene una orden de aprehensión librada por el gobierno ecuatoriano. Arriba aparece una gráfica con el número de líneas y la participación del mercado de cada empresa.

e@Vox Populi

Asunto: hurgando en Pemexgate

¿Quién es más de culpar, la que peca por la paga o el que paga por pecar? En tu texto del 15 de mayo dices que el personaje central del Pemexgate fue Labastida. El personaje central no fue el sinaloense. Él fue el beneficiario fallido, pero el muchacho de la película fue el que autorizó el pago. No defiendo ni a Labastida ni a Romero Deschamps, pero si el cheque no sale, no hay Pemexgate. Por otra parte, hasta donde sé, a Labastida no se le conoce como corrupto, como dices, y estoy de acuerdo contigo en que la iniciativa de Calderón debe tocar el tema de la corrupción de Pemex.

Francis Coshigian/Distrito Federal

R: No creo que un personaje como Francisco Labastida sea defendible. Los $1,400 millones que Romero Deschamps, en complicidad con Zedillo y Rogelio Montemayor, sustrajo de Pemex, tenían como destino financiar su campaña presidencial. Que ni con tamaña ayuda haya ganado es otra cosa.

Asunto: pssst, pssst, señor Calderón

Soy un honrado ciudadano mexicano y para que no me vuelva a culpar de ser cómplice de la ilegalidad, quiero denunciar ante usted un caso en el que fue exonerado de manera sospechosa un señor de apellido Mouriño y de nombres Juan Camilo.

Fernando Quiroz/Distrito Federal

R: Mi estimado: temo que estás pisando la tecla equivocada.

Asunto: la megapensión de Gurría

Soy trabajadora de Pemex. Leyendo tu columna de ayer sobre la pensión que recibe José Angel Gurría me indigné, me dio coraje, impotencia –eso es lo único que nos queda a los mexicanos–; los verdaderos trabajadores sólo recibiremos migajas cuando nos jubilemos y tendremos que trabajar alrededor de 25 a 30 o más años, y eso si logramos sobrevivir a ese tiempo. Con razón al gobierno no le alcanza ni le alcanzará dinero alguno para invertir en Pemex.

Rosalía Torres Alfonso/Villahermosa

R: Perdóneseme una licencia avícola y finsemanera: ¡qué güevos tan azules los del señor Gurría! ¡Cobrar casi un millón de pesos al año como pensionado de Nacional Financiera y todavía recibir ayuda económica para hacer deporte!

 
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