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■ La Alianza para la Calidad de la Educación, por un sistema moderno y eficiente: Calderón

Elogios y optimismo, al presentar gobierno y SNTE plan educativo

■ Encomia el Ejecutivo esfuerzos del sindicato para fortalecer el sector

■ Elba Esther Gordillo agradece a Carstens los recursos para el programa

■ Pide Josefina Vázquez Mota superar enconos

Rosa E. Vargas y Laura Poy

Ampliar la imagen La secretaria de Educación Josefina Vázquez Mota, la líder del SNTE, Elba Esther Gordillo, y el presidente Felipe Calderón en Palacio Nacional La secretaria de Educación Josefina Vázquez Mota, la líder del SNTE, Elba Esther Gordillo, y el presidente Felipe Calderón en Palacio Nacional Foto: José Antonio López

Otra, la enésima “revolución educativa” fue anunciada ayer. Si bien fue Elba Esther Gordillo Morales, líder del magisterio nacional, quien la calificó como tal, el presidente Felipe Calderón hizo suyo el concepto, y aseguró que la Alianza para la Calidad de la Educación, como se llama al nuevo programa, es la herramienta adecuada para construir “el sistema educativo moderno, equitativo y eficiente que demanda el país”.

Al hacer suyas todas las acciones que incluye la alianza signada con el gobierno federal, la líder magisterial dijo que en México no debe haber más privilegios a la burocracia del sector educativo ni corruptelas “en mi propia organización”.

En correspondencia, Calderón Hinojosa expresó su “pleno reconocimiento” al SindicatoNacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), integrantes y dirigencia, “por su disposición para fortalecer y modernizar nuestro sistema educativo”, y asumió que con esta organización sindical “hemos compartido propósitos y preocupaciones” en materia de enseñanza.

Durante una ceremonia en Palacio Nacional y ante gobernadores, funcionarios federales y especialistas en la enseñanza, así como directivos de instituciones públicas y privadas, las señoras Gordillo Morales y Josefina Vázquez Mota, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), buscaron transmitir, a través del lenguaje corporal y las palabras, que hoy ambas trabajan de común acuerdo en este proyecto, y que en las metas de este programa, sindicato y gobierno cederán: el primero, flexibilizando las relaciones laborales con el gobierno y aceptando la evaluación externa, y el segundo, con la entrega permanente de estímulos económicos para premiar el desempeño docente.

Ninguno de los oradores habló de cuánto costará la Alianza para la Calidad de la Educación en los cuatro años que restan al actual gobierno federal. Sin embargo, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, fue reconocido públicamente, antes que nadie por la maestra Gordillo por su “solidaridad y comprensión” para que se cumplieran sus instrucciones de canalizar recursos financieros para esta alianza.

Vázquez Mota, por su lado, calificó al programa de nuevo punto de partida del que “no hay ni habrá vuelta atrás”. No hay soluciones mágicas, dijo, ni se trata de una declaración de buenas intenciones, porque todas las acciones que contempla se evaluarán y vigilarán por los ciudadanos.

Pidió sumar esfuerzos para superar enconos y conflictos. Y en ello coincidió el presidente Calderón al puntualizar que su gobierno enfrentará todo aquello que se oponga –y ya lo hace– a la construcción de un México más libre, seguro, limpio, próspero, digno, democrático, en pleno desarrollo y a la altura “de la dignidad de nuestros hijos”.

Luego del desayuno en el que el titular del Ejecutivo premió a los maestros distinguidos con la medalla Ignacio Manuel Altamirano, por 50 años de servicio docente, y a aquellos que recibieron la distinción con el mismo nombre por su desempeño en la carrera magisterial, en el patio central de Palacio Nacional, Felipe Calderón encabezó la presentación de una alianza más entre el magisterio sindicalizado y el gobierno federal.

Testigos y afectos

Para atestiguarla, fueron convocados los gobernadores del país –que acudieron al llamado salvo unas cinco excepciones–, rectores de universidades públicas, representantes de la educación básica y superior pública y privada, así como empresarios e incluso representantes de la jerarquía católica con vínculos en la enseñanza, y diversos especialistas en pedagogía.

Una ceremonia en la cual, por todos eran sabidas las diferencias profesionales y en el plano personal entre la secretaria Vázquez Mota y la lideresa Gordillo, y que por eso mismo el mutuo reconocimiento discursivo y, en más de una ocasión, de manera gestual –abrazos y besos políticos– provocó aplausos y expresiones de alivio.

Fueron sólo tres los oradores y un solo actor que articulaba el acto: el SNTE. La titular de la SEP dijo que con la voluntad y el compromiso del sindicato se construyó una propuesta responsable para cimentar la transformación de la agenda educativa por la calidad.

Y Elba Esther Gordillo, segunda en tomar la tribuna y luego de una larga introducción donde no omitió agradecer los oficios del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, inició con la admisión de que la enseñanza en México padece una “severa crisis”.

Sin aludir al hecho de que ella misma ha dirigido al gremio magisterial desde hace casi 20 años, la líder del SNTE comprometió a sus agremiados a flexibilizar sus relaciones laborales con el gobierno federal en aras de lograr la que llamó “excelencia educativa” en el país.

Antes de intervenir, ella había regalado al presidente Calderón un libro con las biografías de maestros mexicanos. Y ya en el discurso consideró que la Alianza por la Calidad de la Educación constituye “el proyecto educativo más ambicioso de la historia”.

 
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