Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 18 de mayo de 2008 Num: 689

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Dos poemas
NAOMI SHIHAB NYE

Palestina hoy
NAIEF YEHYA

Concertación chilena: ¿fecha de caducidad?
GUSTAVO GORDILLO e IGNACIO LOZANO

El título es el peligro
RICARDO BADA

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Columnas:
Galería
LIVIA DÏAZ

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
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Alonso Arreola
alarreo@yahoo.com

Alondra de la Parra, batuta en Nueva York
(II Y ÚLTIMA)

La semana pasada subrayábamos las capacidades de esta mexicana avecindada en Nueva York; su paso de diez años por escuelas de música de Londres y el Distrito Federal, así como el fin de su maestría en dirección de orquesta en la Manhattan School of Music. Hoy, como fin de nuestra conversación con ella, compartiremos más sus experiencias al frente de la POA (Orquesta Filarmónica de las Américas, misma que fundara con tan sólo veintitrés años de edad), así como sobre otros proyectos educativos y artísticos.

–¿Cuál ha sido tu mayor reto al frente de la POA?

–Que tuvimos que lograr una base de simpatizantes y de apoyos diversos... Muchos no se dan cuenta de lo que eso significa. En México existe la idea de que si vienes de una familia privilegiada, por eso tienes suerte. Pero en mi caso fue al revés. Llegué aquí sin conocer a nadie y nunca recibí dinero de mi familia. Fue gente de acá la que creyó en lo que les propusimos. Es por eso que sienten el proyecto como propio.

–Luego de cuatro años, ¿qué tanto cambiaron las condiciones de trabajo?

–Hoy ya tenemos una oficina, una directora ejecutiva, cuarenta voluntarios, un consejo de diez personas, un proyecto educativo importante en una escuela de Washington High, al noroeste de Nueva York, para niños pequeños; un concurso de compositores… varias cosas.

–Háblanos más sobre el concurso, que ya va por su segunda edición.

–Para un compositor joven de Latinoamérica es casi imposible escuchar la interpretación de su música. Y digo: ¿cómo va a saber cómo suena si nunca se toca? Por ello organizamos un certamen, para que creadores menores de treinta y cinco años compusieran con la certeza de que podemos hacer sonar su música en lugares importantes. Las piezas las califican jueces expertos, sin nuestra ingerencia; entonces al ganador le pagamos el viaje, le damos un premio de cuatro mil dólares y le ofrecemos gran exposición interpretándolo. De hecho, ahora voy a volver a dirigir la pieza del primer ganador con la Sinfónica de Montevideo, en Uruguay. Y bueno, recientemente la Orquesta de Culiacán también se comprometió a tocar a los siguientes ganadores de nuestro concurso.

–Ahora cuéntanos sobre tu proyecto con el cineasta francés Michel Gondry.

–Michel y yo somos cuates. Siempre habíamos querido hacer algo juntos. De hecho hay un proyecto que todavía está volando y que tenemos pendiente: deseamos hacer música orquestal con imágenes. Algún día lo realizaremos. Pero bueno, el asunto es que hace algunos meses me llamó para que orquestara la música de su nueva película. Así que me mandó a un amigo compositor, con el que había tenido una banda de rock hace años, para que me mostrara la banda sonora tocada con tecladitos y “de oído”, para que yo hiciera los arreglos de la orquesta completa. Ya luego lo grabamos y estuvo muy divertido.

–¿Ya conocías la cinta cuando hiciste los arreglos?

–Yo ya había visto la película e hice la orquestación pensando en los efectos que podía darle. Esta película es parte de un proyecto que hizo en Tokio (Tokio, 2009) con otros dos directores. Su pieza se llama “Interior Design” y trata básicamente de una niña que se convierte en silla [ríe]. Es el primer proyecto que hago para cine y definitivamente se trata de otro mundo.

–¿Cómo conociste a Gondry?

–A él lo conocí en Nueva York. Gael [García] dice que él nos presentó. Pero estamos convencidos de que no fue así. Es posible que sí nos haya presentado él… No, lo conocí porque me mandó un correo diciendo: “Hola, soy Michel, un director de cine” [ríe]. Yo no supe realmente quién era hasta que me contó que había hecho Eternal Sunshine for a Spotless Mind. Y bueno, esa es una de las películas que más me han marcado. Además ya había visto todos sus videoclips musicales. Desde entonces se ha hecho muy amigo mío, viene a todos los conciertos y al final de ellos siempre nos ponemos a tocar.

–¿Te interesa vincularte con otras artes también?

–Me gusta hacer proyectos multidisciplinarios; cosas con danza y video. De hecho una de mis ambiciones con la POA es que se convierta en magneto, en un centro creativo que, con el pretexto de la música, impulse trabajos integrales distintos.

–¿Cómo será el cierre de temporada con la POA?

–El último concierto de la temporada será en el Lincoln Center. Como solista tendremos al grupo Tambuco [destacado grupo mexicano de percusiones]. Ellos tocarán “basura”, instrumentos hechos con basura. Además haremos La noche de los mayas, para que los de Tambuco se metan a la orquesta, pues necesitamos a catorce percusionistas durante la interpretación de esa pieza.

–¿Y cuándo regresas a México?, porque es curioso que casi no vengas…

–Voy a dirigir a la Sinfónica de Aguascalientes en junio… Y bueno, me invitan a Rusia, Europa y toda América Latina, pero no tanto a México… sí, es curioso.