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■ Es el cuarto recinto en cuanto a cantidad de obra muralística en la zona

Remodelan el histórico mercado Abelardo L. Rodríguez como parte del rescate del Centro

■ Se destinará una inversión de 8 millones de pesos; será un proceso lento: Moreno Toscano

Laura Gómez Flores

Ampliar la imagen Aspecto del mercado Abelardo L. Rodríguez Aspecto del mercado Abelardo L. Rodríguez Foto: Roberto García Ortiz

Con 73 años de vida y como parte del programa de rescate del Centro Histórico y con miras al Bicentenario de la Independencia, el mercado Abelardo L. Rodríguez será remodelado y sus 10 murales –que se encuentran entre puestos de jugos, tortas, fritangas, carne, jarcería y cerrajerías– serán restaurados, para que se convierta en sitio de visita obligatoria para los capitalinos y turistas nacionales e internacionales que desconocen su existencia.

La presencia de ambulantes que por más de tres décadas coparon sus entradas, por las calles de República de Venezuela, República de Colombia, Del Carmen y Rodríguez Puebla, y la inseguridad, provocaron que sus 330 locatarios, que ofrecen su mercancía sobre bases de piedra y madera, como cuando se inauguró en 1934, vieran caer sus ventas hasta 80 por ciento, pero se aferraron a la idea de que las cosas iban a cambiar y su patrimonio “volvería a crecer, porque las autoridades no permitirían la pérdida de más de mil metros cuadrados de obra”.

A seis meses de “limpiarse” la zona, el Abelardo, como se le conoce, vuelve a vivir su esplendor. Y los gritos de “¡pásele marchantita!”, “¡aquí está la oferta!”, y “¡pura calidá!” se vuelven a oír entre sus pasillos, mientras grupos de compradores del interior de la República adquieren mochilas, carteras y bolsas para vender “allá en el pueblo” y se admiran de la belleza de los puestos y los murales, que al momento de ser pintados fueron supervisados por el propio Diego Rivera.

Los sismos de 1985, la humedad, el paso de los años, la falta de presupuesto delegacional y central, así como las pintas de jóvenes ajenos al inmueble han provocado que sólo el mural de Pablo O’Higgins La lucha de los obreros contra los monopolios se encuentre en buen estado. Los otros muestran diversos grados de deterioro, “pero son susceptibles de restauración y es lo que esperamos”, señaló Leticia Ramírez, secretaria general de la Asociación de Comerciantes y Artesanos del Mercado Abelardo L. Rodríguez.

La autoridad del Centro Histórico, Alejandra Moreno Toscano, adelantó que el rescate de los murales “será un poco lento, pero se realizará en esta administración”, con una inversión estimada de 8 millones de pesos, pues “son parte de nuestra historia, de nuestra riqueza artística y cultural”, por lo cual forma parte de los trabajos de rehabilitación y modernización del centro de la capital, para crear un “gran corredor cultural-turístico”, como parte de los festejos del Bicentenario.

Con esto la gente, dijo, tendrá la posibilidad de admirar los trabajos, además, de Miguel Tzab Trejo, con Los mercados; Ángel Bracho, Influencia de las vitaminas; Antonio Pujol, Los alimentos y los problemas del obrero; Pedro Rendón, Escenas populares; Ramón Alva Guadarrama, Las labores del campo; Grace Greenwood, La minería; Marion Greenwood, La industrialización del campo, y Raúl Gamboa, Los mercados; así como el relieve en cemento cobreado Historia de México, de Isamu Noguchi.

Además se mantendrá la actividad comercial del segundo mercado construido en la capital –el primero es el Dos de Abril, ubicado atrás del Teatro Blanquita, que data de 1912–, considerado el pionero de estos establecimientos por sus dimensiones y los servicios adicionales que ofrece, como son los centros de desarrollo infantil, de integración juvenil y cívico, una biblioteca, y el Teatro del Pueblo, comentó.

El conjunto Abelardo L. Rodríguez fue construido por el arquitecto Antonio Muñoz en la década de los años 30 sobre las ruinas del claustro del convento de San Pedro y San Pablo. Los estilos barroco, belle époque, art nouveau y art decó se pueden apreciar en sus arcadas, líneas y detalles, que lo convirtieron en el cuarto recinto en importancia del Centro Histórico en términos de obra mural después del Palacio de las Bellas Artes, la Secretaría de Educación Pública y Palacio Nacional.

La Secretaría de Desarrollo Económico explicó que con su construcción sobre una superficie de 12 mil 450 metros y una inversión de millón y medio de pesos culminó el reconocimiento a la vocación comercial del perímetro del antiguo mercado de La Merced, vocación ancestral que se explica por su proximidad a San Lázaro, donde durante la época prehispánica y buena parte del periodo virreinal operó el embarcadero principal que enlazaba a la isla en que se asentaba la Gran Tenochtitlán.

Orgullosos de este patrimonio, sus locatarios “pelean” porque se rescaten sus murales y el edificio, y se impulse el único centro de abasto en la zona oriente del Centro Histórico, por lo que con “llamados” y letreros ofrecen todos los días su mercancía a las decenas de vecinos de la zona y, “a los viejos y nuevos compradores de fuera, que cada mes vuelven por mochilas, bolsas, carteras de diversos materiales, tamaños y gustos, pero, lo mejor, a muy buen precio. Nos estamos posicionando y ojalá pronto volvamos a ser el gran mercado del siglo XX que fuimos”, comentó Leticia Ramírez.

 
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