Usted está aquí: Inicio Economía Por las nubes, el costo de fertilizantes; agricultores pequeños no podrán sembrar Intueft

■ Productores de Michoacán y Sinaloa que exportan a EU se van retirando del mercado

Por las nubes, el costo de fertilizantes; agricultores pequeños no podrán sembrar Intueft

Roberto González Amador

El precio de los alimentos llegó a su nivel más alto en varias décadas, pero para los pequeños agricultores mexicanos la posibilidad de obtener un beneficio después de años de vacas flacas está prácticamente cerrada. La razón es sencilla: la política de desnacionalización de la industria petrolera causó que México dejara de producir fertilizantes. El costo de estos insumos se ha elevado hasta en seis veces respecto del nivel que tenían en 2006, hasta hacer imposible la siembra a escala que permita la comercialización. Sin fertilizantes no se puede sembrar.

“Es un problema preocupante y grave el alza de precio de los fertilizantes”, dice a este diario Alberto Gómez, coordinador del movimiento global La Vía Campesina en América del Norte.

El modelo de producción agrícola, dependiente del petróleo como origen de insumos para elevar la productividad, ha sido puesto en entredicho por el actual incremento en el costo de los energéticos, tendencia que no se detendrá en el futuro inmediato.

“Los productores agrícolas fueron sorprendidos por el alza de precios de los hidrocarburos, y las inversiones para elevar la productividad por otras vías diferentes a los fertilizantes tardarán en reflejarse en los mercados”, señala Joaquín Vial, jefe de la unidad de tendencias globales del servicio de estudios del consorcio español BBVA, a pregunta de La Jornada.

La crisis tiene una expresión práctica y cercana. En estos días se está haciendo el acopio de fertilizante en el país para las siembras que deben realizarse en mayo o a más tardar en junio. Los precios están por las nubes, explica Rogelio Alquisiras Burgos, integrante de la comisión ejecutiva nacional de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas (UNORCA). Una tonelada de fosfato de amonio, compuesto empleado para fertilizar los cultivos de maíz, se vendió a finales de 2007 en 432.5 dólares, 66 por ciento más que en 2006. Algo similar ocurre con la urea, otro compuesto básico para fertilizar suelos agrícolas. La tonelada se vende en 309.4 dólares, 86 dólares más que en 2006.

“Con los precios que han alcanzado los insumos como fertilizantes, semillas y agroquímicos los pequeños agricultores, en especial los de subistencia, pero también los medianos, quedan fuera de la posibilidad de adquirirlos y no podrán sembrar este año”, señala Alquisiras Burgos. “Todavía estamos haciendo el cálculo, pero muchas hectáreas se quedarán sin sembrar y ello reducirá la producción nacional de granos”, dice en conversación con este diario. Justo cuando los precios están más altos.

El del alto costo de los fertilizantes es un problema mundial porque se producen con petróleo, que en caso de los crudos de referencia han roto todas las marcas.

Hasta antes de que entrara en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte México era autosuficiente en la producción de fertilizantes y semillas. El desmantelamiento de la industria petroquímica nacional llevó a la desaparición de Fertilizantes Mexicanos (Fertimex) y de la Productora Nacional de Semillas (Pronase). Ahora ambos mercados son controlados aquí por un puñado de trasnacionales como Cargill, Archer Daniels, Bayer, Bunge y Dreyfus, que venden a precio de oro los insumos. México ya no produce fertilizantes desde que en el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) se decidió que era mejor adquirir estos productos afuera.

“El alza en el precio de los fertilizantes es ahora un gran problema para el campo”, apunta Alberto Gómez, de La Vía Campesina. Menciona que productores de Michoacán que exportan zarzamora a Estados Unidos están saliendo del mercado por los altos costos de sus insumos, algo similar a lo que ocurre con productores de maíz y frijol de Sinaloa.

Alquisiras Burgos, de la UNORCA, apunta en este sentido que los paquetes de fertilizantes son otorgados a través de programas federales en estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Pero los presupuestos para adquirir esos insumos no han subido, mientras los precios lo han hecho arriba de 60 por ciento en sólo un año. “Los gobiernos municipales están llegando al extremo de desviar recursos de otros programas públicos, como la construcción de infraestructura, para poder completar el pago de los fertilizantes, porque de otra manera los campesinos se quedan sin ellos y sin poder sembrar este mes”, cuando inicia el ciclo agrícola, indica.

El Banco Mundial reportó que el precio internacional de algunos fertilizantes, como el fosfato de amonio, se multiplicó por seis del cuarto trimestre de 2006 al primer trimestre de 2008. En los mercados internacionales la urea ha elevado en 1.5 veces su precio final.

La crisis de los alimentos, “que amenaza la seguridad alimentaria de millones de personas”, es resultado directo del modelo industrial de agricultura que “depende peligrosamente” de los hidrocarburos, advierte Miguel A. Altieri, investigador de la Universidad de California en Berkeley.

En un reporte publicado el mes pasado, asegura que “el modelo industrial capitalista de agricultura dependiente del petróleo ya no funciona para abastecer los alimentos necesarios”.

 
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