Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 25 de mayo de 2008 Num: 690

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Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Brito y Jiménez:
el rótulo del arte

RICARDO VENEGAS

Gritos de la noche
KLÍTOS KYROU

Realidades artificiales
y mentiras globales

JUAN MANUEL GARCÍA Entrevista con EDUARDO SUBIRATS

Introducción a Giacometti
YVES BONNEFOY

Alberto Giacometti
Carta a Pierre Matisse

El diálogo poético de Giacometti
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Dos poetas

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Realidades artificiales y mentiras globales

Juan Manuel García
Entrevista con Eduardo Subirats

 

Sentado en una pequeña mesa circular donde le llega apenas el destello de la luz artificial que hace unos minutos le iluminaba el rostro mientras hablaba para la televisión, Eduardo Subirats, uno de los pensadores contemporáneos más connotados, acomoda el cigarro repetidas veces en su boca antes de afirmar una y otra vez que “vivimos en una realidad artificial, construida a través de recursos técnicos, a través de diseños, y controlada a partir de las corporaciones industriales y políticas”. El filósofo, académico en Nueva York y acérrimo crítico de la cultura de masas y el imperialismo, sostiene en su último libro publicado en México por Fineo, La existencia sitiada , que “hay un gran vacío político, un vacío histórico, un vacío cultural”. Polémico e irreverente por antonomasia, el también autor de Culturas virtuales (2001) y Viaje al fin del paraíso (2005), revisa en esta entrevista una polisemia de temas que van desde la globalización y el arte, “lo que se llama arte global es un arte producido, subvencionado”, hasta la praxis política y los totalitarismos de Estado. “Vivimos en el momento en el que el fracaso del proyecto moderno, la disolución del proyecto moderno está confluyendo con un nuevo totalitarismo electrónico”, advierte. De los intelectuales, el barcelonés recrimina la pasividad y el silencio de éstos, quienes han preferido “encerrarse en su jaula académica”, antes que denunciar la situación existente.

GLOBALIZACIÓN Y APARIENCIA

– ¿Qué debemos entender ahora por globalización?

–Si usted produce papas fritas, entonces busca, en primer lugar, dónde encuentra las papas más baratas: descubre que en Los Andes, ahí es donde se pueden producir papas baratas; luego busca dónde encontrar los aceites más malos y más venenosos y los encuentra en alguna productora corrupta española, y luego usted busca algún ingrediente picante y entonces lo encuentra en India, un obsequio de la peor calidad, y va buscando así todos esos productos, entonces hace un mapa global, porque tiene picante de mala calidad aquí, aceite de la peor calidad allá, papas más baratas, basura de aquí, etcétera. Y luego llama a un agente de publicidad estadunidense y alquila una gran antena de televisión que tiene que ser también estadunidense y le pone un nombre estadunidense. Entonces de repente hace la gran campaña y, el día cero, usted vende millones de kilos de patatas al mundo entero y envenena al mundo entero, ha cometido usted un acto de “liberación del mundo” con una patata globalmente constituida, globalmente diseminada, y que es capaz de envenenar globalmente a la humanidad. Así funciona el mundo del arte, así funciona el mundo de la filosofía, así funciona el mundo de las patatas fritas y así funciona el mundo de la política, a esto es a lo que se le llama globalidad. El concepto real, el concepto crítico que desarrollo en este libro que estoy presentando ahora en México, La existencia sitiada, es el espectáculo, y espectáculo significa la inversión de la realidad, lo que es blanco es negro, esa patata que es una porquería se convierte en la gran patata; esta guerra criminal y genocida que ha matado a más de 600 mil personas inocentes en Irak es la guerra contra el mal: armas venenosas, pero como han sido muy bien presentadas por la televisión, entonces sus agentes no son considerados criminales de guerra, sino que, por el contrario, la gente que se defiende son terroristas. Vivimos en este mundo global, ese gran espectáculo que invierte la realidad y nos domina a través de esta realidad invertida.

– ¿Todos estos medios siguen legitimándose?

–Ya es algo más que legitimar, legitimar es lo que se hacía en los antiguos sistemas totalitarios. La cruz es la única religión verdadera y las demás al infierno, vamos a matarlas. Ahora ya no se dice eso, [se dice] nosotros contra el islam no tenemos nada, pero el islam es terrorista, estamos en contra del terrorismo. Es decir, se construye una realidad artificialmente, entonces nos obligan a vivir en esta realidad artificial, es una farsa globalmente construida.

– Es lo que usted sostiene en su libro, que los medios son productores de realidad.

–Una de las tesis que maneja el libro, ese libro en particular, es que radicaliza el concepto de espectáculo. Vivimos en una realidad artificial, construida a través de recursos técnicos, a través de diseños, y controlada a partir de las corporaciones industriales y políticas, y esa es la realidad en la cual en este momento vivimos.

– ¿Considera que tenemos una existencia mediatizada?

–Se le puede llamar así, una existencia mediatizada, es decir, en la que ya los seres humanos no se comunican entre sí, sino a través de las imágenes prefabricadas. La chica que se pone delante de mí y se comporta como una modelo que ha aparecido en televisión un día anterior porque cree que de esa manera va a atraer mi atención, pero no se comporta como ella es, entonces yo me dirijo a esta muchacha y me doy cuenta que no es ella, sino que es un fantoche. Es una imitación de esa imagen, pero a mí esa imagen me gusta porque es una imagen muy sexy, así que me enamoro de esa muchacha, pero no me enamoro de ella porque no sé quién es ella, pero ella representa este papel. En fin, esto es lo que es espectáculo, reaccionar así reduce la existencia humana a sus mínimos de experiencia, de conciencia, de realidad, y fundamento todo en imágenes, en imágenes falsas.

– ¿Qué efectos tiene en la sociedad actuar conforme a la apariencia?

–En una sociedad como la mexicana, por ejemplo, que es una sociedad desarticulada, completamente desarticulada económicamente, culturalmente no existe un diálogo real entre los distintos grupos sociales. Ahora no hay un proyecto nacional. Entonces la televisión suple esto, o sea, hay un gran vacío político, un vacío histórico, un vacío cultural. Ese vacío la televisión, los medios, el espectáculo, lo llenan con productos. Transforma su sociedad en perros, en máquinas, en robots humanos que actúan por acción refleja a los estímulos de los mass media. La visa política ha desaparecido, la política ya no está constituida de pensamiento político. Los políticos no son políticos en realidad, son mejores o peores farsantes; habrá unos que lo hacen mejor. La política se ha transformado también.

LA MUERTE DEL ARTE

–Y ante todo esto, además de la praxis política, ¿el arte está en misma situación?

–Hace unos meses se ha pagado por un cuadro de Andy Warhol, ahora no recuerdo si son 40 millones de dólares, una cantidad absolutamente escalofriante. Andy Warhol es para cualquier persona que todavía tenga la capacidad de pensar, el pintor más mediocre del siglo xx, el más estúpido del siglo xx, es la banalidad. En realidad es un pintor de anuncios de sopa y hoy tiene la importancia de un icono; es tan importante él como la bandera estadunidense, y criticarlo vale, en este momento para la ortodoxia absolutamente nacionalista de Estados Unidos, como atacar a su mismísima alma. Toda obra de arte tiene que tener una visión reflexiva. Si no dice nada, si los ojos de un cuadro de Rembrandt, de su autorretrato, no nos dijeran algo muy profundo, no los iríamos a contemplar con tanta devoción. Lo ojos que pinta Andy Warhol, ya sea Mao Tse-tung o Marilyn Monroe, da lo mismo, no dicen absolutamente nada, son una payasada.

– ¿Se han perdido la reflexión, el ejercicio crítico y las propuestas?

–Toda obra de arte debe de ser también una dimensión normativa, es decir, Rembrandt no solamente vale por la intensidad de la mirada que nos reflejan sus cuadros, sino además porque sentó una comprensión de la interioridad humana que ha sido válida para la conciencia europea durante muchos siglos. Es decir, ahí teníamos un modelo moral, un modelo intelectual, un modelo espiritual de lo que teníamos que entender como profundidad humana. ¿Tiene dimensión normativa Andy Warhol? Pues claro que tiene dimensión normativa, Andy Warhol es el arte popular fuera de todo lo demás, todo lo demás no debe existir, todo debe de medirse en función de ese parámetro, y además debe medirse globalmente, porque todo lo que es estadunidense es al mismo tiempo global en función de la ideología imperial. Esa es la permisión que hoy tiene lo que se llama arte global, es un arte producido, subvencionado. Cuando se dan tantos millones a un cuadro, no se los dan porque el cuadro valga millones, el cuadro no vale nada; el cuadro vale porque se dan tantos millones. Si hay mil colores y mil matices en un cuadro de Rembrandt, hay uno en los pastiches de Warhol.

¿HIPERMODERNIDAD?

– El filósofo Gilles Lipovetsky afirma que vivimos en tiempos hipermodernos, ¿qué opina al respecto?

–No, en este momento vivimos, desde hace mucho tiempo, en la bancarrota de la moralidad. Lo que se llama postmodernidad en realidad ha sido y es la decadencia. Hoy lo que caracteriza no es la hipermodernidad, porque esta hipermodernidad hoy es la guerra de Irak, es decir, una guerra de alta tecnología, que el pentágono pensaba que iba a ganar inmediatamente porque ¿quién va a poder vencer estas bombas teledirigidas y esta guerra en las estrellas?, pero el resultado es manipulación de la información, control totalitario no solamente de eu , sino de la población global, genocidio –650 mil iraquíes se calcula que han muerto a raíz de esta guerra–, y su proceso posbélico y una situación de caos mundial, o sea de violencia generalizada a todos los niveles, es lo que caracteriza hoy esta constelación en la que estamos viviendo: la disolución interna de los conceptos organizativos de lo moderno bajo un espectáculo hipertecnológico, pero ligado a un sistema de poder que está ya definiendo en muchos aspectos un nuevo totalitarismo.

– ¿El Estado qué papel debería tomar ante esto?


Foto: Cristina Rodríguez/ archivo La Jornada

–El Estado en este momento hace el papel de legitimación y gestión de los poderes corporativos, funciona de hecho como una maquinaria totalitaria en un sentido diferente a los totalitarismos del siglo xx, al totalitarismo que definió Hitler o Stalin. El hecho de que las vidas privadas de todos los ciudadanos del mundo prácticamente estén controladas o estén virtualmente controladas, el hecho de que nuestras imágenes sean constantemente vigiladas por cámaras, de que los libros que pedimos, la bibliografía que usan los estudiantes, esté vigilada por las universidades estadunidenses, la capacidad de dictaminar que una persona es terrorista de manera absolutamente arbitraria, simplemente porque considera que es capaz de utilizar de alguna manera, a lo mejor en sueños, medios de violencia indefinidos, esos son elementos que definen un nuevo concepto de totalitarismo. Vivimos en el momento en el que el fracaso del proyecto moderno, la disolución del proyecto moderno, está confluyendo con un nuevo totalitarismo electrónico. Lo que se llama hipermodernidad es este mundo orwelliano, definido por la destrucción ecológica, con todos sus ciudadanos, por genocidios, porque, según las Naciones Unidas, hay 800 millones de seres humanos en el planeta en este momento agonizando, muriéndose de hambre, con niveles de supervivencia que implican enfermedades, degeneración genética. Esos grandes dilemas son los que tenemos que oír y debemos afrontar, esos grandes dilemas son los que planteo en este libro de La existencia sitiada.

AL RESCATE DE LOS INTELECTUALES

–Los intelectuales, si es que todavía podemos utilizar ese concepto, ¿tienen algo que aportar?

–Hoy asistimos a una asociación exactamente idéntica a la que existía en Europa en los años de los fascismos, es decir, los fascismos se construyeron a espaldas del silencio de los intelectuales, de la convivencia de los intelectuales, de la pasividad de los intelectuales, y esa situación es la que hoy vemos de escarnio de las masas, de manipulación mediática, de genocidio, de pobreza impuesta, de corear esta idea. Se derrumbó el muro de Berlín para construir muros mucho peores, mucho más criminales. En todas partes se están construyendo muros, se están encerrando las poblaciones por razones étnicas, por razones de lengua y de religión; se están encerrando en espacios incomunicados. Bueno, ¿qué hacen los intelectuales frente a esto? Hablan de la hipermodernidad, dicen estupideces; no se dice nada. ¿Ha habido una voz en Estados Unidos que haya podido decir lo que está ocurriendo en este momento? Ninguna, no ha habido, las universidades han estado calladas.

–¿Cuál es el papel del intelectual?

–El papel del intelectual en este momento es lo que no hace el académico encerrado en su jaula académica. El intelectual tiene el deber y la necesidad de plantear alternativas de orientación frente a esta situación.

Es aquí donde interviene el intelectual, denunciando, planteando esas cuestiones y señalando vías operativas. Claro, es algo muy difícil. ¿Por qué? Los medios de comunicación que tiene el intelectual, ahí donde puede cuestionar cosas, enseguida se le cierran y serán pocas las editoriales que publiquen sus libros. La primera norma que debería establecer un intelectual es la reflexión. Y solamente a través de este pensamiento, de esta reflexión colectiva, se puede concebir una democracia.