Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 8 de junio de 2008 Num: 692

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Entre grulleros te veas
RICARDO GUZMÁN WOLFFER

Poesía trágica
TEÓFILO D. FRANGÓPOULOS

Un oficio que se aprende
EUGENIO FERNÁNDEZ VÁZQUEZ

Fichas para (des)ubicar a Heriberto Yépez
EVODIO ESCALANTE

Diálogo alrededor de Sergéi Esenin
ROBINSON QUINTERO OSSA Y JORGE BUSTAMANTE GARCÍA

Esculturas con Eros
RICARDO VENEGAS Entrevista con CARLOS CAMPOS CAMPOS

Leer

Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
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jsemanal@jornada.com.mx

 

Tepoztlanazo

Hace varios años ya que la voracidad urbana y poblacional de Ciudad de México, de suyo insaciable, de manera preferencial extendió sus tentáculos al colindante y pequeño estado de Morelos, cuya capital Cuernavaca dista alrededor de setenta kilómetros. Entre Cuernavaca –ciudad querida por Malcom Lowry, Tamara de Lempika, Ricardo Garibay y muchos otros creadores– y el Distrito Federal hay una gran cantidad de pequeños poblados, algunos de los cuales, como Oaxtepec y Cuautla, son vistos y utilizados en calidad de balnearios y poco más, mientras que de otros se aprovechan el clima, la arquitectura, las dimensiones, así como los relativos calma y silencio –opuestos por completo a la locura defeña– pero, sobre todo, la cercanía con el monstruo, del cual puede huirse cada vez que las actividades cotidianas lo permiten y al cual puede volverse cuando dichas ocupaciones reclaman una vez más su ingente cuota de atención. De este modo, para buena parte de la población capitalina nombres como Tlayacapan, Yautepec, Yecapixtla y Tepoztlán significan algo así como un fin de semana rico, relajado, a gusto, si bien hay diferencias importantes entre lo que éste y aquél puedan considerar rico, relajado o a gusto.

Tómese el caso de Tepoztlán, particularmente frecuentado por el turismo finsemanero defeño, que ha hecho de este pueblo colonial un híbrido entre la fruslería del más común de los turistas sacafotos, y la fruslería del no tan común turista misticoide, que se apersona en Tepoztlán en busca de la “energía” supuestamente emanada del Tepozteco, cerro tutelar víctima de peregrinajes varios, a cuyas ruinas prehispánicas hay quien acude con devoción plagada de incienso, cristales de cuarzo, runas y piedras varias.

Pero aquellos no son todos; también están los pragmáticos hombres de negocios que desde hace un rato comprendieron el valor catastral de dichos entusiasmos visitantes, en virtud de lo cual el metro cuadrado tepoztlanense es más alto que el mismísimo Tepozteco. También están, en consecuencia, los capitalinos capaces de comprar unos cuantos cientos de metros cuadrados de costo estratosférico en donde construirse sus casas de campo para ir –completando el espectro de lo rico, relajado y a gusto– , a tepoz el siguiente fin de semana.

LA CONSTANCIA EN EL TRATO…

La película no lo dice de manera explícita y de ello se atisba sólo un poco, pero lo anterior es el sustrato en el que se apoya Déficit (2007), primer trabajo como director cinematográfico del actor Gael García Bernal, aquí también protagonista. La primera secuencia es, acaso, la más elocuente: Cristóbal –García Bernal– llega en automóvil a Tepoztlán y lo primero que se encuentra en el pueblo es un obstáculo vial bajo la forma de un grupo de lugareños manifestándose en contra de algún proyecto urbanizador. Él no es de allí, no lo será ni quiere serlo, pero en su petición de permiso para pasar se advierte la familiaridad que da la reiteración. El permiso es obtenido, el auto lujoso y sus tripulantes siguen adelante, y ni los lugareños miran al visitante ni éste a ellos, ni tampoco vuelve a pensar en sus existencias luego de manifestar, verbalmente y sólo para sí mismo, cierta incomodidad, no más grave que la que le hubiera causado un bache en el asfalto.

Una vez traspuestas las puertas de la casa de descanso construida hace años y recientemente no muy visitada por sus dueños, en realidad Cristóbal ha vuelto a salir de Tepoztlán, al que en realidad no entró jamás y al cual, según puede intuirse, no le ha interesado ni le interesa entrar.

… GENERA AFECTO HASTA CON EL GATO

Para este juntapalabras, y a despecho de que a esas alturas del pietaje no ha arrancado siquiera la historia que García Bernal se propone contar, la descrita arriba es la mejor secuencia de Déficit, pues en ella está de manifiesto, completo y elocuente, el principal conflicto de la historia, a saber: la incomunicación entre clases sociales divididas por el abismo que implica la diferencia entre tener y no tener, mandar y obedecer, usar los objetos o sólo repararlos, etcétera.

Desde esta perspectiva, el resto de la cinta es sólo rizar el rizo: lo mismo la subtrama del jardinero de la casa, infantil compañero de juegos de Cristóbal que se sabe ya excluido para siempre de un ámbito al que nunca perteneció en realidad; lo mismo la otra historia colateral de la hermana que se atasca de drogas para mejor incomunicarse; lo mismo la complementaria de un Cristóbal embustero que manda lejos a su novia para ligarse mejor a una recién conocida…

Empero, Déficit no es para García Bernal un mal debut como realizador. Hay en ella vigor y valor. Si a su próximo proyecto le añade rigor, el resultado no será deficitario.