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■ Ofrecen legisladores de Estados Unidos tratar de suavizar las exigencias de su Congreso

La Interparlamentaria no logró desatorar la Iniciativa Mérida

■ Sólo promesas y buenas intenciones, al término del encuentro en Monterrey

■ Ahora el plan será llevado al Subcomité de Operaciones en el Exterior para modificarlo o mandarlo a la congeladora

Roberto Garduño (Enviado)

Ampliar la imagen El senador estadunidense Christopher Dodd dialoga con los legisladores mexicanos Ricardo García Cervantes y Rosario Green El senador estadunidense Christopher Dodd dialoga con los legisladores mexicanos Ricardo García Cervantes y Rosario Green Foto: Reuters

Monterrey, NL., 8 de junio. Sin comprometerse a resolver el enredo provocado por las condiciones a la Iniciativa Mérida, la delegación de senadores y representantes estadunidenses participantes en la 47 Reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos regresaron a su país y dejaron a sus contrapartes mexicanas un paquete de promesas y buenas intenciones, con objeto de suavizar las exigencias de su Congreso en materia de derechos humanos, así como llevar a los militares ante juzgados civiles y eliminar la tortura.

El encuentro anual entre representantes de los congresos de ambas naciones concluyó sin mayores expectativas para el plan binacional de combate al narcotráfico y uso de drogas, salvo por la aceptación implícita de los estadunidendes de que el consumo en su país ha generado una creciente violencia en territorio mexicano.

Tras reunirse con un grupo de legisladores de Estados Unidos, el senador panista Ricardo García Cervantes aceptó que los compromisos para resolver la problemática se ubicaron en el terreno de los buenos deseos, y repitió la postura mexicana de no aceptar condiciones de ninguna especie:

“Yo sí creo que fue una expresión de deseo, y ese deseo se expresó en términos de compromiso, pues hay que esperar para ver si se puede lograr. México no está en condiciones de aceptar visiones unilaterales ni condiciones… no hay que echar campanas al vuelo, hay que ver las próximas semanas qué esfuerzos se están realizando en los comités para arreglar una resolución legislativa que pueda ser admitida por México, tanto por el Legislativo como por el Ejecutivo.

Condicionamientos, no

“Están las posiciones bien claras. Si no se replantea eliminando condicionamientos, no se acepta. Sí hay un compromiso de esta delegación de ir a impulsarla, y lograron también ellos un compromiso con el presidente del comité que pueda replantear los términos para ponerlo en posición de ser votada, pero están las posiciones muy claras: si no se replantea, eliminando condicionamientos, ésta no se aceptará”, señaló

En el transcurso de la próxima semana, la Iniciativa Mérida será colocada en la mesa del Subcomité de Operaciones en el Exterior del Senado estadunidense, con objeto de modificar sus términos o mandarlo a la congeladora legislativa.

En una misiva enviada por el senador Patrick Leahy, titular del citado comité, a su colega Christopher Dodd, acepta que la Iniciativa Mérida tiene posibilidad de constituirse en herramienta de resolución al problema del narcotráfico: “Grandes retos nos esperan y reconocemos la responsabilidad de Estados Unidos como mercado primario de drogas ilícitas y como fuente de la mayoría del armamento utilizado por los cárteles mexicanos. Por desgracia, el Congreso (estadunidense) no tuvo la oportunidad de moldear la iniciativa, hasta después de que fue anunciada por la Casa Blanca.

“La Cámara de Representantes y el Senado, en sus versiones respectivas de la propuesta, apoyaron con fondos sustanciales a México y atendieron preocupaciones con respecto a derechos humanos y corrupción (…) estoy confiado en que en la versión final de la propuesta el Congreso proporcionará apoyo para la Iniciativa Mérida de una manera que atienda nuestros intereses y preocupaciones en común.”

La reticencia de la delegación estadunidense a suavizar sus condiciones la encabezaron los senadores y representantes republicanos Bob Corker, Jerry Weller y Brian Bilbray, quienes defendieron la soberanía de su país y su derecho a construir un muro. “No vamos a tolerar ningún tipo de violación a nuestras leyes”, adujo Weller.

Frente a esa postura irreductible, refirió la diputada mexicana Marina Arvizu, “en lo que sí coincidimos fue en el planteamiento de que tenemos que pedir rendición de cuentas, y por eso el Congreso mexicano tendría que estar mucho más pendiente de ese tipo de acuerdos que hace el gobierno federal; por eso el Congreso estadunidense puso los puntos sobre las íes”.

Pero fue el representante estadunidense Silvestre Reyes, quien trabajó en la Patrulla Fronteriza y ahora participa en iniciativas de ley para reforzar la frontera entre ambos países, que consideró que “el problema con el Plan Mérida se generó en el Senado de Estados Unidos, el cual endureció el lenguaje al modificar la iniciativa; ahora los nueve representantes que asistieron al encuentro retomarán la primera propuesta sometida a la Cámara de Representantes y a los comités del Congreso, para suavizar el lenguaje y mitigar la preocupación de los mexicanos”.

Por su parte, Ed Pastor se encargó de abonar a los buenos deseos tras concluir el encuentro, pero sobre todo adelantó que el proceso llevará años: “Hemos informado al Congreso mexicano que algunos de los elementos en el lenguaje utilizado han sido eliminados, y los puntos que se abordaron el día de hoy han sido tomados en consideración.

“Este es un esfuerzo que continuará durante muchos años y vamos a buscar la cooperación, el diálogo, para asegurar que los dos congresos estén involucrados y que la legislación siga beneficiando a ambos países.”

A pesar de la ambigüedad de los representantes de Estados Unidos, la senadora por el PRI Rosario Green argumentó que sí habrá cambios en la postura del Congreso de Estados Unidos, cómo lo establece la carta firmada por el senador Leahy:

“Gracias a este diálogo, el senador Dodd nos ha traído una carta del senador Leahy, comprometiéndose que podamos volver a lo que inicialmente se planteó en términos de tener una colaboración apoyada en el principio de corresponsabilidad. Para mí es un gran paso adelante, porque quiere decir que ahora que regresen a Washington los congresistas aprovecharán que estará en el proceso de conferencia la discusión de estas iniciativas y cumplirán con este mandato y esta promesa del senador Leahy, que no es cualquier legislador y que ayudó mucho cuando buscamos que se acabara con la práctica de certificación.

“Lo mismo que hizo el senador Dodd, se entendió que las palabras que acompañan a esta iniciativa no son aceptables para el gobierno de México, para los legisladores, para su población. Y, por tanto, hay una disposición buena para modificar el lenguaje, de manera tal que transite de este lado también. Creo que lo que tenemos que hacer ahora es dejarles que se vayan, dejar que mañana empiecen su trabajo en Washington y asegurarnos que en la reunión de conferencia de las dos cámaras encontrarán el cumplimiento de esta promesa que hace el senador Leahy.”

 
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