Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 15 de junio de 2008 Num: 693

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El palimpsesto de
Marcel Schwob

ARTURO GÓMEZ-LAMADRID

Diálogos de utopía
MARCEL SCHWOB

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Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
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jsemanal@jornada.com.mx

 

Manuel Stephens

Tecktonik

La juventud francesa está experimentando un nuevo fenómeno estético, social y comercial: el Tecktonik. Abreviada como TCK, la palabra es un juego que alude a la teoría geológica de la tectónica de placas, a la vez que a la música tecno. Pero el tck es un estilo de baile cuyos movimientos parten de la desarticulación del cuerpo y la velocidad en la ejecución, es una fusión que retoma pasos del break, el hip hop y el voguing, entre otros, y se baila con música electrónica. Este es un suceso juvenil de gran fuerza que rápidamente se está esparciendo a otros países europeos e incluso comienza a manifestarse en México.

Todo empezó en el año 2000, cuando Cyril Blanc y Alexandre Barouzdin organizaron las primeras fiestas TCK en la disco gay Metropolis, ubicada en las afueras de París. Los Tecktonic Events tenían como objetivo promover en Francia el hardstyle y el jumstyle del tecno belga. Las fiestas se dividen en tres tipos: Blackout (house/electro), Electro Rocker (electro) y Tecktonik Killer (hardstyle/jumpstyle), en las que tocan los mejores dj 's para cada género y en las que se organizan “batallas” de baile entre los clubbers. Fue tal el éxito, que se empezó a crear un nuevo estilo de bailar con una técnica propia, el TCK, en el cual brazos y manos se mueven velozmente formando patrones muy complicados, que se combinan también con movimientos más amplios; al mismo tiempo el torso puede girar y los pies se deslizan y entrecruzan, o se salta; el bailarín abarca energéticamente una esfera que se desplaza y se vuelve sobre sí misma. El TCK surge de los clubes y no de las calles, sin embargo se empezó a esparcir rápidamente de boca en boca y por internet, y ahora se hacen batallas callejeras a las que se convoca por estos medios y que llegan a reunir a cientos de jóvenes, quienes graban sus ejecuciones para luego colgarlas en YouTube –los videos ya rebasan los 33 mil. El TCK es también una moda de vestir; los chicos usan ropa ajustada, camisetas, sudaderas con capuchas y gorras, se opta por un look andrógino (los códigos viriles son rechazados), los hombres suelen usar algo de maquillaje y ponerse prendas rosas, los peinados tienen una reminiscencia de los años ochenta y a veces llevan crestas. La mayoría de los bailarines son chavos, aunque las chicas van en aumento. Un ícono del movimiento TCK es Jey-Jey, de diecinueve años, cuyo video donde baila en la cochera de su casa ha sido visto por casi diez millones de cibernautas. Jey-Jey forma parte del grupo Wantek, uno de los más importantes de Francia, junto con Mafia Electro y SMDB, quienes están pugnando por denominar al baile Milky Way o Danse Electro para despojarlo del giro comercial que se le ha dado al TCK.


Jey-Jey, estrella de Wantek

Tras la euforia de las fiestas, Blanc y Barouzdin hicieron de TCK una marca registrada para Francia en 2002, e internacionalmente en 2007, con lo cual restringen el uso del nombre y se están volviendo millonarios con la compañía que fundaron el año pasado. TCK tiene su propio logotipo, un águila romano-germánica atravesada por la palabra tecktonic y una estrella de cinco picos, y ahora es una línea de ropa, una bebida energética y un curso de baile. Grandes compañías se están sumando al negocio: emi Music lanzó una compilación que vendió 400 mil copias el año pasado en Francia; Reebok trabaja en el diseño de un modelo TCK y patrocina a bailarines “oficiales” que ya han ido de gira a Japón; y TF1, filial de la televisora gala que posee los derechos internacionales, trabaja para introducir otros productos, entre los que destaca un juego para la consola Wii de Nintendo. Lo que comenzó como un fenómeno cultural juvenil fue absorbido casi inmediatamente por el mercado, lo que muestra cómo el capitalismo postindustrial se apropia de los movimientos artísticos y los convierte en marcas comerciales incluso desde antes de que nazcan.

El TCK se sigue expandiendo por el mundo. De origen este fenómeno dancístico promueve la tolerancia y la diversión libre de drogas. A veces, tras una batalla TCK, el vencedor “besa” al perdedor, en el argot se dice que “le ha hecho el amor”. Independientemente de su comercialización, el TCK es una expresión dancística extraordinaria en la que los medios digitales han jugado un papel decisivo. A través de internet –hago la invitación– podemos ver a bailarines absolutamente prodigiosos. Ojalá que se recuperara el espacio que había abierto el Tecnogeist México y participemos a la par de otras grandes urbes en movimientos globales como éste.