Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 29 de junio de 2008 Num: 695

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Dos miradas hispanomexicanas
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR entrevista con CARLOS BLANCO AGUINAGA y FEDERICO PATÁN

Trece poetas grupo hispanomexicano

Criptografía cuántica: a prueba de espías
NORMA LETICIA ÁVILA JIMÉNEZ

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Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Trece poetas grupo hispanomexicano

Calle del centro
Manuel Durán
(Barcelona, 1925)

Sumergido en el agua blanda de una muchedumbre
      con sombreros y niños de la mano
no ser yo. Ni nadie. Lo más, un rumor,
un ocupar espacio, la luz de la mirada
copiando, sin saberlo, anuncios luminosos.
He entrado sin nostalgia en el fluir de la calle,
con el rostro abierto a sus paisajes geométricos,
trazando con la mano signos de entidades
      inconcretas.

Por las esquinas los árboles inteligentes
dicen que no lentamente con la cabeza.

De Ciudad asediada, 1954

 

Como la fruta
Nuria Parés
(Barcelona, 1925)

Amor, si yo pudiera clavar en ti los dientes
como en la fruta tersa y perfumada…,
buscarte, desvelarte, conocerte
con esta rabia oscura, a dentelladas,
¡cómo te encontraría! Más allá de tu piel
y de tu carne, más hincada
en tu sueño, royendo ya
el crisol de tus palabras,
¡qué soledad tan sola quebraría
al alcanzar la almendra de tu alma!

De Canto llano,1959

Colección reservada
de sonetos votivos

Tomás Segovia
(Valencia, 1927)

VI

No sabréis nunca el odio que alimento,
infame tejedor, sastre canalla,
hipócrita modista que mal haya,
por vuestro arte y su crüel tormento.

Pues ¿no es infamia, niña, que un fragmento
de nylon deleznable, o una malla
de fino jersey sean la muralla
en que se estrella el ardor más violento;

y una hebra del éxtasis me aparte
y cierre el paso a tu pezón, y el grueso
de un hilo al foso que mi sexo anhela?

Mas yo haré trizas tu textil baluarte,
y he de asaltar tu piel a puro beso
y al ariete forzar tu ciudadela…

De Figura y melodías, 1976
 

Tepotzotlán
Jomí García Ascot
(Túnez, 1927-Ciudad de México, 1986)

Estabas en el jardín,
en el silencio de tu carne o la tierra
no lo sé
en el espacio de tus ojos o el cielo
no lo sé
y yo tocaba tu cuerpo o la hierba
no lo sé
y pasaban las nubes por mi pecho.
Estabas en el jardín como el jardín en ti
y yo pasaba, o la tarde, o los ruidos lejanos
o la vida.
Estabas, yo sólo sé que estabas
Teresa
y yo debí de estar
pues me mirabas.

De Poemas de amor perdido y encontrado
y otros poemas
, 1977

Café de Madrid
Carlos Blanco Aguinaga
(Irún, 1926)

6

El sueño que sueñas
conmigo
siempre lo sueñas
sin mí.

Cuando sueño contigo,
en cambio,
soy yo quien está
sin ti.

Idénticos en soñar
ausencias,
¿volveremos a abrazarnos
frente a la mar azul?

De D. F. y alrededores, 2007

     

Poema
José Pascual Buxó
(Sant Feliú de Guixols, 1931)

 Sólo tu nombre.

Lo conozco y lo guardo.
Llamo en la noche,
emerge mi cabeza
del agua solitaria
y llamo.

Sólo tu nombre.

Aguas alucinadas,
escucho el rumor de tus brazos.

Un instante
abro la boca
–aire y ceniza–
y llamo.

De Boca del solitario, 1964
 

     

Y entonces, los objetos
Federico Patán
(Gijón, 1937)

Y entonces los objetos aceptaron
entrar por la ventana
con un dejo de asombro

mis ojos –ya mirada–
concediéronse el gozo de medirlos
y hasta palabras hubo que quisieran
adentrarse en la esencia de lo visto
y –taumaturgas–
sugerirle la esencia de su esencia.

Entonces –cuán suave cortesía–
por la ventana entraron y mis ojos
finalmente
leyeron el paisaje.

De Árboles hay y ríos, 2000

Al soneto
Enrique de Rivas
(Madrid, 1931)

El soneto es un morbo contagioso
que se pega, y pegado, ya no cesa
de acosar con sus ritmos: te embelesa
y no te deja ya quedar ocioso.

Despiertas y ahí lo tienes: quejumbroso
solicita atención, y hasta a la mesa
del desayuno acude, pues es esa
su más alta ambición: ser sustancioso.

Sustancia pide y quita: absorbe todo,
no te deja tranquilo ni un momento,
ni vagar, ni leer, ni dormir siesta.

Lucha es esta en que vence él, a su modo:
mientras nace festeja un monumento,
y nacido, te quedas tú sin fiesta.

De Epifanías romanas, 2006
 

Románico lombardo
Francisca Perujo
(Santander, 1934)

Comienza el ámbar
a tamizar el aire
en el arco ojival
de ladrillo lombardo.
Puntual y repetida veladura
en el cielo que cae de la Rochetta
contra el muro almenado,
los torreones, las tejas.

En la última luz cede el azul.

Los castaños esperan
consumadas certezas.
¿Sabes tú que así miro
–a esta hora que se quiebra–
ese arco ojival?

Es mi único tiempo.
No sé cómo esperarte.

De El uso de la vida, 1994
 

Maldición
Angelina Muñiz-Huberman
(Hyéres, 1936)

La ciudad ha sido dibujada,
calcada sobre papel de china,
trazo por trazo,
como mapa iluminado
por antiguo niño de escuela perdida.

De La memoria del aire, 1995

Poema
Luis Rius
(Tarancón, 1930-Ciudad de México, 1984)

 Río tu cuerpo, en movimiento, blanco,
bellamente desnudo como el agua…
Me sumergiré en ti cuando la música
te penetra total, precipitada,
más allá de tu piel y de tus besos,
a lo oscuro, a lo hondo, hasta tu entraña,
donde habitan los peces que están ciegos,
para buscar la fuente de tu luz,
mujer de agua.

De Canciones a Pilar Rioja, 1970
 

Paisaje
César Rodríguez Chicharro
(Madrid, 1930-Ciudad de México, 1984)

Un bolero en el aire;
dos mujeres con canas en los sueños;
un cargador con mitos en la espalda
y pulque verde el iris de los ojos.
Y más allá, mucho más lejos,
entre las sombras robadas a los muertos,
en una esquina maculada y tensa,
dejándonos tú y yo
caricias lentamente.
Y más allá, mucho más lejos,
la Muerte,
paciencia inmensurable,
se besa con las horas en la espera.

De Eternidad es barro, 1955

Ilustraciones de Gabriela Podestá

Héroes
Gerardo Deniz
(Madrid, 1934)

A to schvíhchet Sólovei da po sólov'emu.
Siempre valdrán más cien ruiseñores en mano que un refrán
en los interludios gangosos o comanches
de esta ópera.
¿No es cierto, Il'yá bogatýr,
que la cromidrosis fisiológica del hipopótamo,
esa fuente con cuatro beethóvenes de bronce que arrojan por las bocas
sendos chorros,
pueden ser encrucijadas donde
se advierta la intención sutil del Fautor, la componenda
con aquel del éjodo y del llanto, por los meandros y cagandros del
destierro,
de Méjico a cualquier orangután tuerto?

De Gatuperio, 1978

Selección de Enrique López Aguilar