Usted está aquí: lunes 30 de junio de 2008 Deportes Sólo futbol

TOROS

José Cueli

Sólo futbol

España bien, coño, bien... millones de habitantes en el mundo pegados a la panta- lla televisiva fuimos bombardeados por estímulos futbolísticos en la llamada Eurocopa. Mundo futbolístico que implica la pérdida de las fronteras, nacionalidad, e individualidad. Una nueva ideología; el futbolísimo aparece como síntoma de manía colectiva. Confusión de signos y significados. Equiparación del futbol con la supremacía mundial o nacional. Como consecuencia la necesidad de afirmación del nacionalismo ante la sensación de pérdida. Cambios que rompen la continuidad y unidad personal y social.

Cambio de “nacionalidad” a los equipos triunfadores. Desborde de la imaginación y falsa conciencia de triunfo. Problemas reales desplazados y de esa forma controlados y reprimidos. La TV nos acorta las distancias. En el mismo momento se contemplaban en “casi” todos los países la final de la Eurocopa. Las mismas imágenes eran percibidas en forma reiterada hasta el cansancio, acompañadas de los anuncios de las grandes empresas. La comunicación entre los hombres dejaba de ser interna y crítica para volverse externa y superficial. Comunes denominadores simples del juego nos permitían, permiten, falsas identificaciones. Horror de estar afuera y ser excluido, la soledad y la sensación de ser diferente y no participar del espectáculo mundial que en los más débiles es desorganizante. Sensación abstracta de estar, de no quedarse con la vivencia de no pertenecer.

Control internacional del dinero, la tecnología y las ideologías. ¿Quién es el dueño? Seres difusos, vagos, que mueven los hilos invisibles de los títeres. Héroes inconcientes guiándonos vía electrónica. Mecanismo de identificación masivo a nivel mundial para no ver los fenómenos reales del mundo actual; hambre, desempleo, corrupción, etcétera. Movimiento de fácil aceptación formal que esconde su verdadera implicación: agruparnos en una nueva forma de convivencia política y de control en que la participación del gran capital internacional requiere de formas ideológicas masivas.

Ante estos fenómenos las corridas de toros tienden a desaparecer. No embonan en las nuevas ideologías futbolísticas. Sólo José Tomás se singulariza al igual que como torero y no se deja televisar. España bien, coño, bien...

 
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