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■ Los mexicanos causaron revuelo al bajar del escenario para disfrutar junto a sus fans

Café Tacvba ofreció una de las más vibrantes actuaciones de Rock in Rio

■ Abrieron el concierto con su versión de No controles, de Mecano, convertida en crítica al orden establecido

Chilanga banda, una de las canciones más coreadas por los cerca de 10 mil asistentes

Armando G. Tejeda (Corrresponsal)

Ampliar la imagen Rubén Albarrán, infatigable, corrió de un lado hacia el otro sobre el escenario Rubén Albarrán, infatigable, corrió de un lado hacia el otro sobre el escenario Foto: Ap

Madrid, 6 de julio. Café Tacvba es sinónimo de energía desbodada, de frescura de cara al público, de hambre de rock y de esa búsqueda incesante de su particular visión de la música, un empeño que ha llevado a sus integrantes a incursionar en varios géneros musicales a la par que recuperaban algunos ritmos e instrumentos del llamado folclor mexicano. Y así, con su peculiar espíritu ecléctico –como lo definen ellos mismos– irrumpió en Rock in Rio el cuarteto de músicos mexicanos, quienes además de hacer vibrar con sus canciones a más de 10 mil personas, realizaron algo que hasta la fecha no había hecho ningún cantante en el festival: mezclarse con el público en varios momentos del concierto, lo que obligó al personal de seguridad y a los técnicos de la televisora que transmite el encuentro a emplearse a fondo.

Rubén Albarrán, ahora conocido con el nombre de Ixxo Xoo, además de ser el vocalista principal de Café Tacvba se encontraba a gusto en el escenario y en el foro: una gran plataforma, con dos pasillos que se comunicaban entre sí y al aire libre, para cantar, bailar y hasta gritar ante un público entregado y conocedor de sus canciones.

Aparecen en el escenario

Ixxo Xoo apareció vestido de blanco impoluto, con una saco similar al de los fracs y un bombín, también blanco, que tenía pintados dos ojos negros, quizás de pantera, en la parte superior. Joselo y Enrique Rangel llegaron uno de guayabera guinda y el otro de traje negro con rayas blancas. Y, por último, Emmanuel del Real, estaba ataviado con un pantalón blanco ajustado, una camisa negra y un chaleco.

Acompañados de sus instrumentos y de un baterista que les acompaña en esta breve gira por Europa –tuvieron un concierto en Portugal la semana pasada–, los Café Tacvba cantaron, como carta de presentación, la versión propia y aumentada del No controles, de Mecano, convirtiendo esa señal de identidad del pop-rock más comercial de la década de los 80 en una nueva canción, en la que se critica de forma implacable el orden establecido, el discurso oficial de los derechos humanos y la democracia frente a una realidad mucho más doliente y frágil.

Después, el cuarteto mexicano interpretó dos canciones de su nuevo disco Sino, en el que han recuperarado sus sonidos originales, pues es –según sus propias palabras– “un disco en el que intentamos acercarnos más al rock, quizás el que más se parezca a la música que hicimos cuando creamos el grupo”. Precisamente la larga trayectoria de Café Tacvba –nació a finales de la década de los años 80– obligó a los artistas mexicanos a seleccionar 14 canciones de todos sus discos, con la pretensión de “dar a conocer aquí en España, donde no nos conocen tanto, el tipo de música que hemos hecho a lo largo de nuestra vida como grupo”, explicó a La Jornada Joselo Rangel.

Una vez que interpretaron las canciones de su más reciente producción, que además estuvieron acompañadas de dos videos de excelente manufactura, los tacubos cantaron uno de sus temas más conocidos, Ingrata, en lo que fue, además, la apoteosis de los registros de la voz de Ixxo Xoo y, también, de que cuando sale al escenario no puede estar quieto ni un momento: corre de un lado a otro, brinca, toma aire y vuelve a salir corriendo. Tanto el equipo de seguridad como los camarógrafos no podían seguir el ritmo vertiginoso del mexicano, que, para sorpresa de muchos, con ese movimiento volcánico no afectó en absoluto la calidad de su interpretación impecable.

La chica banda, una invitación al baile

Café Tacvba cantó después la Chilanga banda, tema de enorme complejidad idiomática y que para sorpresa de los propios artistas miles de personas la corearon como si el argot de la ciudad de México lo hubieran escuchado desde pequeños. Después llegó La chica banda: ya para ese momento el vocalista usaba una especie de gorra de luchador, con la forma de una cresta de gallo. Entonces, el pequeño e infatigable vocalista se bajó donde estaban sus fans, los arengó para que bailaran, “echaran desmadre” y disfrutaran, al tiempo que invitó a subir al escenario a unas 10 muchachas, que también bailaron y “echaron desmadre” con el grupo mexicano, para desesperación del equipo de seguidad.

Finalmente cantaron Déjate caer y Eso eres, con lo que los tacubos pusieron fin a una de las actuaciones más explosivas, vibrantes y exuberantes de los cinco días del Festival de Rock in Rio Madrid.

 
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