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■ El neumólogo Rogelio Pérez Padilla considera poco valorada la especialidad

Estamos en el umbral de una epidemia por contaminantes, dice el director del INER

■ El funcionario busca que la gente conozca más de enfermedades respiratorias para combatirlas

Ángeles Cruz Martínez

Ampliar la imagen José Rogelio Pérez Padilla, director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, durante la entrevista en la sede del INER José Rogelio Pérez Padilla, director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, durante la entrevista en la sede del INER Foto: Carlos Ramos Mamahua

La primera causa de consulta médica son las enfermedades respiratorias, de las cuales se conoce poco, pero generan alta morbimortalidad. Sólo el enfisema pulmonar es la cuarta causa mundial de muerte y, aunque ya es un grave problema de salud pública, representa apenas el inicio de una epidemia de padecimientos asociados a la exposición a contaminantes como el humo del tabaco, advirtió Rogelio Pérez Padilla, director general del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

Recién llegado al cargo, el neumólogo planteó como una deficiencia del sistema nacional de salud y de los especialistas en enfermedades respiratorias, en particular, el desconocimiento de la población respecto de estas afecciones. Por eso, dijo, el presupuesto para esta área médica es insuficiente; lo mismo ocurre con los profesionales de la salud dedicados a la prevención, diagnóstico y control de los padecimientos respiratorios.

El pasado 1º de julio, Pérez Padilla asumió la dirección del INER, cargo para el que resultó electo luego del proceso de consulta y auscultación efectuado por la junta de gobierno del instituto. El funcionario es investigador nacional, autor de libros, de artículos en revistas científicas y director de tesis de especialidad, maestría y doctorado.

–¿Qué se debe hacer con el INER?

–Sobre todo acelerar su desarrollo. Aunque existe desde 1936 como hospital para enfermos de tuberculosis, los cambios más importantes han sido a partir de 1982, cuando se convirtió en instituto. Es el principal centro de enseñanza de enfermedades respiratorias de México y Centroamérica, y todavía debemos elevar el nivel del entrenamiento de especialista a estándares internacionales.

–¿Qué tan importantes son las enfermedades respiratorias?

–Mucho. En México y el mundo, la primera causa de consulta son las infecciones respiratorias. Por su gravedad sobresale la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), conocida también como enfisema pulmonar, que en 2005 se erigió en la cuarta causa de muerte en mujeres, la quinta en hombres y va en aumento. El asma afecta a uno de cada 20 mexicanos, y en porcentaje similar se encuentran los trastornos respiratorios durante el sueño (apnea). Hay un crecimiento progresivo de la EPOC. En los años 90 ocupaba el sexto lugar en la tabla de mortalidad y para 2020 estará en el tercer sitio mundial. Está vinculada al tabaquismo, la contaminación ambiental, la exposición al humo de leña y los trabajos con material contaminante.

–¿Qué ocurre con los especialistas?

–Eso es lo contradictorio. La especialidad respiratoria no tiene el mismo papel relevante que las enfermedades y las opciones para los enfermos no están al nivel que se necesita. Se requieren más recursos para diagnóstico y tratamiento. Ésa es parte de la labor que corresponde al INER: atender enfermos e investigar, pero también hacer gestión por los pacientes.

–¿Qué significa?

–Hoy las enfermedades respiratorias están en plano secundario y, en cambio, padecimientos como el cáncer de mama, cérvico uterino y VIH/sida son ejemplos de gestiones estupendas, con las que se ha logrado alertar a la sociedad y aumentar los presupuestos para su prevención, detección, diagnóstico y tratamiento. En cambio, si decimos EPOC muy pocas personas saben qué es. De asma se tiene un poco de idea, pero nada más. Significa que si a alguien le duele el pecho, piensa que debe buscar a un cardiólogo, pero si padece alguna enfermedad respiratoria, ni se imagina que debe practicarse una espirometría, la cual es una prueba rutinaria.

–¿Cómo se puede revertir esta situación?

–Corresponde al INER hacer esa gestión; que la gente conozca más de las enfermedades, de los riesgos. Con la ley sobre el tabaco hay una oportunidad muy grande para colocar el tema en la opinión pública. Por supuesto, respaldamos las iniciativas encaminadas a erradicar el consumo de cigarros, que es uno de los principales factores de riesgo para los males respiratorios. Y tiene que haber otras iniciativas, como salud en el trabajo, en las áreas rurales para evitar que las mujeres cocinen con leña y la reducción de la contaminación atmosférica en las ciudades. Es muy importante para adelantarnos a la epidemia que se viene.

–¿Cuál epidemia?

–La de las enfermedades relacionadas con estos factores de riesgo. Vamos a ver –ya empezamos– el resultado de la exposición al humo del tabaco de los pasados 20 a 30 años. Estos padecimientos se desarrollan después de mucho tiempo de consumo y, aunque ya representan una carga para el sistema nacional de salud, apenas son una muestra de lo que viene.

–¿Qué es la Alianza Mundial contra las Enfermedades Respiratorias [GARD, por sus siglas en inglés]?

–Es una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud para aumentar el conocimiento público sobre este tipo de enfermedades. Pretende estimular a los países para que se atienda mejor a los pacientes y se proporcione una atención de calidad. En enero se celebró la primera reunión en México para participar en la GARD. Colaboran asociaciones médicas, profesionales, pacientes e instituciones públicas.

–Respecto de su trabajo al frente del INER, existen proyectos pendientes, algunos cuestionados por los trabajadores, como la Unidad de Farmacovigilancia y deficiencias en la nueva área de consulta externa, entre otros. ¿Cuál es su opinión?

–Para el INER es positivo contar con áreas de investigación en medicamentos. Tenemos que desarrollar experiencia en los que atienden los padecimientos respiratorios.

“Nos corresponde estudiarlos, probarlos y aun verificar la intercambiabilidad de los genéricos con respecto de los innovadores. Sobre la consulta externa, había una necesidad imperante de mejorar el servicio que antes se daba en espacios limitados y sin ventilación. Si en el área nueva existen deficiencias, los comités de bioseguridad y protección civil nos darán la solución para garantizar la integridad de trabajadores y pacientes. Si se tiene que mejorar algo, se hará.”

 
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