Usted está aquí: sábado 12 de julio de 2008 Opinión Los de abajo

Los de abajo

Gloria Muñoz Ramírez
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■ Nueva provocación

La política gubernamental de desmantelamiento de las radios comunitarias en el país tuvo el pasado 10 de julio un lamentable episodio en el municipio autónomo de Suljaá (Xochistlahuaca), cuando más de 40 efectivos de la Agencia Federal de Investigaciones y de la Policía Investigadora Ministerial intentaron tomar las instalaciones de Radio Ñomndaa, la palabra del agua, pero la resistencia organizada de las comunidades amuzgas de la región lo impidió.

Avisados por locutores de la emisora minutos antes de que fueran apagados los aparatos y convocados también por llamados de autoridades tradicionales mediante altavoces instalados en las colonias, en unos cuantos minutos se congregaron aproximadamente 600 amuzgos dispuestos a defender su medio de comunicación. Con gritos y consignas reclamaron a los policías su intención de clausurar el espacio, que da voz a su pueblo desde el 20 de diciembre de 2004. En la acción los agentes dañaron la computadora y el único transmisor de la modesta emisora, por lo cual la señal de la frecuencia 100.1 de FM dejó de escucharse. Sin embargo, los pobladores no les permitieron clausurar ni desmantelar las instalaciones, y seguramente en unos días más volverá a escucharse.

La nueva provocación de la SCT unió a las comunidades de la Costa Chica de Guerrero. En los minutos posteriores llegaron a la estación contingentes de las comunidades Arroyo San Pedro, Arroyo Pájaro, Arroyo Guacamaya, La Ciénega y Guadalupe Victoria, las cuales, según los informes más recientes, permanecen en las instalaciones de la radio con el fin de salvaguardarla. “No permitiremos que se la lleven”, señalaron.

Abel Barrera, del Centro de Derechos Humanos La Montaña Tlachinollan, resume la intención del operativo: “Es muestra de que sigue el intento del gobierno por criminalizar la lucha indígena, sobre todo la lucha que hacen los pueblos por el derecho a tener una radiodifusora que difunda la cultura, las costumbres y los mismos derechos de los pueblos indígenas”.

“Queremos dejar bien claro que sabemos que no estamos cometiendo ningún delito al transmitir nuestra música, palabra de amistad, solidaridad, rebeldía y propuesta de una sociedad diferente”, señalaron desde Xochistlahuaca.

Cabe señalar que Radio Ñomndaa ha sufrido ocho atentados en su aún corta existencia. No es un proyecto que guste a los gobiernos. Es, pues, la palabra del agua.

 
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