Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 13 de julio de 2008 Num: 697

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Mr. Smith
MARCELA RODRÍGUEZ LORETO

La vanguardia como fatalidad o destino
OCTAVIO AVENDAÑO TRUJILLO entrevista con FRANCISCO NIEVA

Teresa del Conde, un talento para la historia
MARIO RAÚL GARCÍA

Arte Contemporáneo: ¿sigue siendo arte?
GABRIELA GORCHES

Che
LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Homenaje barroco argótico a R.Q.
GUILLERMO LANDA

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Rogelio Guedea
rguedea@hotmail.com

Álbum de familia

Aquella noche, mientras buscaba un libro extraviado, encontré una foto que me tomé hace algunos años en Las Ramblas. Es una foto en donde aparezco en medio de una multitud de transeúntes que van y vienen, como sucede siempre en Las Ramblas. Me miré un instante, sin lograr reconocerme, y luego me detuve en la multitud. Por primera vez en mi vida me salí de cuadro para precisar cada uno de los rostros que me rodeaban, sus ropas, la posición de sus manos. Y luego empecé a imaginar la trayectoria de sus vidas: la de esa mujer rubia, la de aquel hombre de gabardina, ésta de la anciana elegantísima, aquella otra del ciclista. Pronto lo que era una masa informe de gente se fue convirtiendo en algo cada vez más entrañable. Al cabo de unos minutos, todas las miradas o rumbos que seguía la gente me pertenecían de algún modo, y por eso me alegraba por aquellos a los que les había dado un destino dichoso y me entristecía, en cambio, por aquellos en los que presentía algo fatal.

Nunca habría imaginado que aquella noche, mientras buscaba un libro extraviado, me sentiría tan feliz en medio de tantos amigos desconocidos, de tantos familiares extraños que no perdieron la ocasión de acompañarme en el instante preciso e irrepetible en que más los necesitaba.