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■ El gobierno acusa de biopiratería a algunos grupos ecologistas

ONG extranjeras que trabajan en la Amazonia amenazan la seguridad nacional, afirma Brasil

Reuters

Brasilia, 16 de julio. A medida que se acelera la deforestación de la Amazonia, políticos y funcionarios brasileños describen a grupos extranjeros que trabajan en la selva como una amenaza a la seguridad nacional.

Ejércitos invasores, ladrones de plantas medicinales, espías, están entre las razones que esgrimen funcionarios en Brasilia para justificar medidas más duras, como límites a la propiedad de tierras y restricciones a las actividades de grupos ecologistas.

Nacionalistas, especialmente en los círculos militares y de inteligencia, han cobijado desde hace mucho teorías conspirativas sobre extranjeros que planean hacerse con los recursos de la Amazonia.

Pero en los meses recientes, un periodo que ha coincidido con un aumento en la tasa de destrucción de la mayor selva tropical del mundo, su voz se ha vuelto más fuerte y más pública.

Algunos legisladores están preocupados por negocios extranjeros que compran tierras en la Amazonia.

“La creciente adquisición de tierra de parte de extranjeros en la Amazonia, es una amenaza a nuestra seguridad nacional, necesitamos imponer restricciones ahora”, declaró a Reuters el senador Joao Pedro.

El gobierno acusa a algunas ONG de biopiratería –robar plantas medicinales para uso farmacéutico–, pero ha presentado pocas evidencias que lo comprueben.

Este mes el gobierno dijo que podría cerrar a las ONG extranjeras que no entreguen resúmenes detallados de sus operaciones. Éstas se deben registrar con media docena de autoridades, entre ellas la policía federal, y revelar los títulos académicos y la residencia de sus directores.

“Queremos separar la paja del trigo”, dijo el secretario de Justicia Romeu Tuma Junior.

“El Estado tiene el derecho de exigir que quienes quieren operar en un área de interés nacional abran sus libros públicamente”, agregó Tuma.

Ecologistas dicen que son utilizados como chivos expiatorios y temen posibles censuras.

“Es el primer paso hacia el control ideológico de los extranjeros que trabajan aquí”, dijo Raul Telles do Valle del grupo de expertos en ecología ISA.

En tanto, el coronel en retiro Soriano Neto, ex oficial de inteligencia del Ejército, dijo a la agencia de noticias estatal que “en algunos casos, estas ONG son el frente de intereses económicos de países hegemónicos. Ellos son depredadores y espías que buscan la biodiversidad de nuestra Amazonia”.

Críticos dicen que la creciente oposición a la influencia de extranjeros es una reacción a los llamados de una mayor intervención internacional para combatir la deforestación.

El gobierno estima que 13 mil kilómetros cuadrados han sido talados en los últimos 12 meses, dijo el martes el ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc. Sería el primer aumento en tres años y se compara con los 11 mil 220 kilómetros cuadrados talados en el periodo anterior.

Brasil considera una invasión extranjera a la Amazonia como una amenaza a la seguridad posible, aunque remota, dijo en abril el ministro de Defensa, Nelson Jobim.

 
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