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■ Se realizó el 22 de marzo de 1822 para saber si la gente quería una monarquía o una república

Agustín de Iturbide convocó a la primera consulta popular en México

Jaime Avilés

Ampliar la imagen El Turibús circula por el Zócalo capitalino portando carteles sobre la consulta energética que se realizará este domingo El Turibús circula por el Zócalo capitalino portando carteles sobre la consulta energética que se realizará este domingo Foto: Roberto García Ortiz

A pesar de su fama de tirano, “Agustín de Iturbide convocó a la primera consulta popular que hubo en México. Esta se realizó el 22 de marzo de 1822 y su finalidad principal fue saber si la gente quería vivir en una monarquía o en una república”, recuerda el historiador Rodrigo Borja, estudioso de las gestas del México independiente.

Sólo Texas, Coahuila y Guanajuato, agrega, se inclinaron por la república. Entre los documentos que se conservan como prueba de aquel ejercicio, “está la respuesta que (Antonio López de Santa Anna) mandó desde Veracruz, diciendo sí a la monarquía”.

Como presidente de la “Soberana Junta Provisional Gubernativa del Imperio”, que había asumido el control del país luego de la proclamación de la Independencia el 27 de septiembre de 1821, Iturbide, añade Borja, “envió 18 preguntas a los jefes militares y civiles de los distritos en que se dividía el territorio nacional, para que recabaran las opiniones de los hombres ilustres de cada localidad”.

La convocatoria, continúa, “fue expedida el 21 de enero de 1822 y la consulta se celebró el 22 de marzo, es decir, cuando no había pasado siquiera un semestre completo desde que México logró su independencia política. Me llama la atención que siendo Iturbide un tirano, haya estado a favor de un ejercicio como éste, mientras que Felipe Calderón y los panistas, quienes se dicen democráticos, se opongan a la consulta sobre el futuro de Pemex”, subraya Borja.

“A mí no me simpatiza Iturbide, pero me parece notable que en una época en que no existían los sondeos de opinión, haya decidido preguntar lo siguiente”, enfatiza y enumera: “1: ¿Cuál es el sistema de gobierno que desea tomar la parte más sana del pueblo? 2: ¿Qué se dice de la Regencia actual? 3: ¿Se desea nueva Regencia? 4: Si se tratase de nombrar otra Regencia, ¿de cuántas personas se considera deberá constar, y cuáles son las designadas por la opinión pública?”

El historiador prosigue: “El segundo bloque inquiere más bien acerca de la estructura y el funcionamiento del aparato de Estado. Pregunta 5: ¿Se cree que el ejército debe permanecer con la fuerza que tiene, o se debe aumentar, o disminuir? 6: ¿El establecimiento de la Milicia Nacional ha sido bien recibido (o) se considera útil o perjudicial?”

La 7, observa el estudioso, “es muy moderna. Dice: ¿Se habla de haber partidos en el Congreso? ¿Por cuál está la opinión general? Luego, la 8 intenta medir el grado de aprobación de la alta burocracia: ¿Qué concepto se tiene del Ministerio, y de los empleados en los primeros destinos? La 9 es precursora de los heads hunters, que puso de moda Vicente Fox, no con buenos resultados por cierto: ¿Qué hombres hay en la actualidad en esa Provincia, que sobresalen por sus talentos, virtudes e importancia, y qué conducta observan, obscura o popular?”

Sin apegarse a ninguna metodología ni mucho menos, resalta Borja, Iturbide preguntó asimismo: “10: ¿Cuál es la opinión más general del clero secular y regular? 11: ¿Cómo se administra en esa Provincia la Hacienda Pública? 12: ¿La tropa está en disciplina, o se observan desórdenes ocasionados por ella? 13: ¿Cuál es el estado de la Ilustración? 14: ¿Qué opinión se tiene de los Europeos? 15: ¿Qué se dice de España? 16: ¿Se forman comparaciones entre el gobierno anterior y el actual, y en tal caso, a favor de cuál está la opinión general? 17: ¿Qué ramos de administración son los más descuidados, cuáles son los mejor servidos? 18: ¿Qué providencias necesita esa Provincia con más urgencia, para su prosperidad actual y empezar a aumentar la futura?”

Por desgracia, lamenta el historiador, no se conoce el número exacto de participantes. “Sólo se conservan tres respuestas: la de un señor llamado Pedro Telmo, que vivía en Querétaro; la de un tal Martín Gómez, de Aguascalientes, y la que Santa Anna mandó desde Veracruz, diciendo sí a la monarquía. Cabe destacar que en aquellos tiempos, en México, casi nadie sabía qué era una república”.

 
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