Usted está aquí: sábado 2 de agosto de 2008 Sociedad y Justicia Niegan las sexoservidoras ser propagadoras del VIH

■ Lamenta la Aproase falta de programas preventivos y de políticas públicas definidas para el sector

Niegan las sexoservidoras ser propagadoras del VIH

■ Más bien somos educadoras, porque enseñamos a los clientes a usar condón, asegura su fundadora, Alejandra Gil

Carolina Gómez Mena

Las trabajadoras y los trabajadores sexuales no son propagadores del VIH/sida, sino por el contrario son educadoras(es) sexuales pues se enseña a los clientes a usar condón, señaló Alejandra Gil, directora y fundadora de la Asociación Pro Apoyo a Servidores (Aproase), quien expuso que, lejos de lo que se piensa, este sector es el que más cuidado tiene en prevenir los contagios de enfermedades de transmisión sexual, al grado que se calcula que sólo alrededor de uno por ciento está afectado por el VIH.

“Nos acusan de propagadores del VIH, inclusive las mujeres seropositivas dicen que sus maridos se infectaron con una prostituta, pero no es esa la realidad; nosotros hemos sido y seguimos siendo educadoras de la salud, porque educamos al cliente a ponerse un condón y si alguien usa condones somos nosotras, porque sabemos que estamos en vulnerabilidad”.

En entrevista con La Jornada durante una reunión preparatoria en la que elaboran un documento que será presentado en la Aldea Global, Gil hizo un llamado a acabar con el estigma y la discriminación hacia ese sector y precisó que, en general, para este sector “no hay buenos programas preventivos ni una política pública definida” e inclusive denunció que desde el mismo Onusida “se impide que lleguen fondos a organizaciones que laboran con nosotros, porque dicen que se fomentaría la prostitución, pero, en primera, nosotros no somos prostitutas, sino trabajadoras sexuales”.

Apuntó además que es tanta la precaución que tienen que aunque un cliente les solicite no usar condón e inclusive ofrezca más paga por el servicio en esas condiciones, “con nosotras no entran si no usan condón, aunque ofrezcan más dinero”.

Explicó que en torno a esto las organizaciones que apoyan al sector han hecho un “gran trabajo en concientizar y hacer entender que aunque te paguen lo que te paguen, siempre eso sale más caro, y no hablemos sólo del VIH sino también del virus del papiloma humano”.

También hizo hincapié que en el Distrito Federal las condiciones en que laboran por lo general son buenas y que lo único que la presencia policiaca ocasiona es que les ahuyentan los clientes, pero acotó que la situación cambia en los estados, por que en éstos la “discriminación es grande, y más aún si una de nosotras sale positiva al VIH, porque no la dejan trabajar y a todas las compañeras les dicen que es una sidosa”.

Indicó que el trabajo sexual es muy difícil de desarrollar en las entidades porque “hay muchos problemas que generan las leyes municipales, las cuales discriminan nuestra labor; además, hay estados en los que te obligan a hacerte mensualmente un examen de VIH y tienen un registro sanitario que a cada trabajadora sexual le cuesta entre 100 y 75 pesos a la semana; inclusive hay lugares en que quienes nos revisan son veterinarios”.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.