Usted está aquí: domingo 3 de agosto de 2008 Opinión Todo México es territorio INAH

Ángeles González Gamio
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Todo México es territorio INAH

Emulando la frase de una compañía telefónica, la arqueóloga Marcela Montellano la parafrasea atinadamente para referirse al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), institución que custodia nuestra riqueza patrimonial en todo el país. La noble institución frecuentemente ha sido criticada por los presuntos “modernizadores” que se quejan de que impide el progreso, porque evita la alteración injustificada de construcciones y sitios, pero la realidad es que si no fuera por su labor, a veces heróica, pues en general cuenta con escaso presupuesto y personal, probablemente Teotihuacán sería un spa; la Catedral, un hotel de lujo y Palacio Nacional, un mall.

Pero además de proteger el patrimonio otra de sus funciones es divulgarlo, para que al conocerlo, la gente lo valore y lo cuide. Una de las maneras es por medio de los Paseos Culturales, que organiza la Coordinación Nacional de Control y Promoción de Bienes y Servicios que dirige el experimentado Pedro Fuentes, quien acaba de dar posesión como director de Turismo Cultural a René Rivera, gran conocedor del tema que desarrolló en la Secretaría de Turismo hasta hace unas semanas.

Cada cuatro meses la coordinación publica un atractivo folleto, en el que propone alrededor de 60 paseos por la ciudad de México y distintos lugares del país. Los expositores son personas muy calificadas, muchos de ellos investigadores del propio instituto. Leyendo el opúsculo nos damos cuenta cabal de todas las maravillas que tenemos y las diversas maneras de conocerlas.

Les daremos una probadita: en agosto, el sábado 9, pueden escoger entre tres paseos: a la zona arqueológica de Tecuaque, los cerritos y al antiguo convento de San Judas, en Calpulalpan, Tlaxcala. A Temoaya, en el estado de México, visitando la parroquia dieciochesca del apóstol Santiago y el centro artesanal en donde hacen los famosos tapetes con la técnica de nudo, que no le piden nada a los orientales. En la capital, al Museo del Templo Mayor.

Al día siguiente puede conocer a fondo los murales de Ciudad Universitaria, una de las razones que influyeron para que el sitio haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Si está en espíritu más aventurero y desea alejarse de la ciudad de México, asista al paseo Mujer queretana, que suena de lujo, ya que entre otros se conocen dos de los templos barrocos más bellos de América y quizá del mundo: Santa Clara y Santa Rosa Viterbo.

Ahora que se acercan los festejos por el Bicentenario, en septiembre hay un recorrido que precisamente se titula La ruta del movimiento de Independencia, en el que se pasea por las ciudades de Dolores, Atotonilco, San Miguel de Allende y Guanajuato, una lección viva de historia.

Necesitaría 20 crónicas para hablar de cada uno de los paseos culturales ya que son interesantísimos todos. Sólo les digo que casi no dejan un estado sin visitar y todos con temas muy novedosos, que nos llevan a descubrir aspectos inimaginados de los lugares, aunque hayamos estado en ellos. Informes en: 55 53 3822-2365 o en la página web del INAH.

Por cierto en varios de los paseos hay degustación gastronómica y etílica, como el que se realiza por la Peña de Bernal y las cavas Freixenet, por los rumbos queretanos, y en la ciudad de México los que se titulan Baco y Clío, que combinan lo histórico con paradas en cantinas; no suena nada mal.

Y ya en ese tema no deje de conocer La Cigarrera, cantina-restaurante que abrieron recientemente en parte de la que fue una de las primeras fábricas de cigarros en la ciudad, que fundó en el siglo XIX don Ernesto Pugibet, en la Plaza del Buen Tono, en el Centro Histórico. El joven cheff Óscar Gutiérrez prepara originales y sabrosos platillos y los viernes y sábados hay música en vivo: jazz, rumba y canta muy bien, Érika Mereles. El sitio está decorado con antiguos carteles de la fabrica y con fotografías de gran calidad de Carlos Blanco.

 
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