Martín Chambi:  Peregrino en Ocongate, Cusco, 1935

 

Pronunciamiento

En defensa de las semillas nativas

 

Consideramos

La intención del gobierno mexicano, en contubernio con las empresas transnacionales, de permitir el cultivo de maíz transgénico en varios campos experimentales, necesariamente significará la contaminación de nuestros maíces nativos y a la larga la pérdida de los mismos. Atenta contra nuestra identidad, autonomía, economía y salud; destruye la madre tierra, la vida y contamina la naturaleza.

Para ello, pretende usar leyes y reglamentos que fueron aprobados ignorando a los pueblos y a favor de los intereses de las empresas, como la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, mejor llamada “Ley Monsanto”, que permite la entrada e invasión de las transnacionales a nuestros territorios, campos de cultivo y semillas, que por derecho ancestral e histórico nos corresponden.

La “Ley Monsanto” forma parte de una serie de leyes destinadas al despojo y privatización de nuestros recursos y derechos —la reforma al artículo 27 constitucional, la Ley Agraria, la reforma constitucional en materia indígena, la Ley de Aguas Nacionales, la Ley Forestal, la Ley Minera, la Ley General de Vida Silvestre, la de Productos Orgánicos, la de Certificación de Semillas— entre otras, aprobadas a nuestras espaldas. Son leyes que atentan contra nuestra palabra, nuestros derechos, nuestra historia y cultura.

Ahora, a través de la farsa legal titulada irónicamente Régimen de Protección Especial del Maíz, se pretende negar que todo el territorio mexicano es centro de origen y diversidad del maíz. Las instituciones gubernamentales ejecutan los proyectos e intereses de las empresas transnacionales, y los programas agrarios y sociales, como el Promaf (Programa de Maíz y Frijol), diseñado para que perdamos nuestras propias semillas, destruyen la vida comunitaria de los pueblos, nos inducen a depender de las empresas y a la homogenización de los pueblos, destruyen nuestras diversas culturas y nos convierten a todos en clientes de las empresas.

Los bancos de germoplasma, formados con semillas recogidas de nuestros territorios y fruto de nuestros saberes, son controlados por las grandes corporaciones, como Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Basf, Dow, que se agrupan en la Asociación Mexicana de Semillas AC (AMSAC) como cártel para cabildear y defender sus intereses en el país, declarándose “protectores” de las semillas, cuando en realidad las destruyen. Empresas sin ninguna moral y grandes contaminadores de la naturaleza y destructores de la vida campesina como Monsanto, son miembros del Comité de Honor y Justicia de dicha asociación. La AMSAC está exigiendo que se siembre sólamente semilla certificada, llamando “piratas” a nuestras semillas originarias.

Las autoridades ambientales en México pretenden establecer una red de monitoreo (ambiental) de OGM, para detectar OGM en el país, en lugar de evitar las condiciones de riesgo y amenazas de contaminación como son las importaciones de granos de EUA.

Pretenden reducir en confinamientos biológicos al país centro de origen al determinar los polígonos, donde según las colectas oficiales, hay parientes silvestres y diversidad de maíz. Esto significará el fin del proceso de diversidad y creación del maíz desde los pueblos de maíz. El confinamiento es la muerte de la diversidad, como si los OGM respetaran fronteras.

Los pueblos, tribus y naciones indígenas somos los dueños y guardianes de las semillas y animales, bosques, selva, agua y plantas que existen en nuestro territorio.

 

Declaramos

Los pueblos indígenas y campesinos son los responsables y herederos de la perpetuidad de las diferentes clases de maíz que existen a lo largo y ancho de todo nuestro territorio mexicano. Todo México es centro de origen y diversidad del maíz.

Nos declaramos contra la liberación del maíz transgénico y de todos los organismos genéticamente modificados de manera experimental y comercial.

Los indígenas y campesinos son los verdaderos y más experimentados guardianes de los recursos naturales que existen en nuestro país.

Nos declaramos contra las leyes que atentan contra nuestros derechos como pueblos y contra las empresas transnacionales que pretenden despojarnos de nuestras semillas, tierras, montes y aguas y demás riquezas naturales.

Denunciamos la injerencia que tienen dichas empresas en las políticas agroalimentarias, para que perdamos el derecho a producir nuestros propios alimentos libremente.

Que amsac es una institución que atenta contra los derechos de los agricultores y su soberanía alimentaria.

Nos declaramos contra las estrategias de instituciones y programas gubernamentales para que cambiemos nuestras semillas propias por semillas híbridas y transgénicas.

Estamos contra los bancos de germoplasma ya que son centros de biopiratería que roban nuestras semillas y saberes ancestrales para favorecer los intereses de las empresas e investigadores ajenos a los intereses de los pueblos.

Estamos contra los proyectos biopiratas que Monsanto hace con organizaciones agrícolas y académicas para robar maíces nativos y saberes a través del Proyecto Maestro de Maíces Mexicanos y el contrato con la Universidad de Guadalajara para recolectar maíces y teocintle, ancestro del maíz, de la sierra indígena nahua de Manantlán en Jalisco.

Nos oponemos a la certificación y registro de semillas y lo denunciamos como una manera más de privatizar las semillas para controlar a los pueblos.

Rechazamos la promoción, difusión, experimentación, cultivo, comercialización y consumo de las semillas transgénicas. Estas semillas atentan contra el ambiente y ponen en peligro la salud y la soberanía alimentaria de millones de mexicanos.

El cultivar, guardar, cuidar e intercambiar libremente semillas propias, nativas que no tenemos porque certificar ni registrar ante nadie porque las tenemos desde antes de que existiera el Estado mexicano, es un derecho inalienable que nadie nos va a quitar y seguiremos ejerciendo de manera autónoma. Estas semillas son la esperanza del futuro de todos.

 

Exigimos

Que se declare todo el territorio nacional como centro de origen y diversidad y se apoye la producción nacional y autónoma de semillas y por lo tanto una moratoria histórica del maíz gm en México.

El respeto al derecho a la soberanía alimentaria que parte de nuestra autonomía, costumbres, culturas, tradiciones y prácticas agrícolas.

Que se detenga el cultivo, experimentación, investigación, comercialización y consumo de transgénicos en el territorio mexicano.

Rechazamos la certificación, registro o patente sobre ningún tipo de semilla o ser vivo. Exigimos que se respete el libre intercambio de nuestras semillas como lo hemos hecho desde tiempos inmemoriales sin necesidad de paquetes tecnológicos.

Que se detenga la criminalización a la forma de vida campesina que se lleva a cabo mediante la legislación que protege los intereses empresariales.

Seguiremos defendiendo la autonomía de nuestros pueblos, la comunidad, las asambleas y su autogobierno, cuya base fundamental es el territorio y el cultivo del maíz nativo como parte de nuestra vida.

Denunciaremos públicamente los cultivos de liberación experimental de maíz transgénico en nuestro país, que es su lugar de origen, y llamamos al pueblo de México a informarse y organizarse para no permitir esta imposición.

 

 

Red en Defensa del Maíz Nativo

 

México DF, 10 de julio 2008

 

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