Usted está aquí: jueves 28 de agosto de 2008 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega
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■ El crecimiento en el trienio calderonista, el peor de América Latina

Ampliar la imagen Una mujer lava ropa afuera de su choza, en el desierto de Lima. La Cepal prevé que Perú tendrá un crecimiento de 8.3 por ciento en 2008, mientras México apenas llegará a 2.5 Una mujer lava ropa afuera de su choza, en el desierto de Lima. La Cepal prevé que Perú tendrá un crecimiento de 8.3 por ciento en 2008, mientras México apenas llegará a 2.5 Foto: Reuters

La economía mexicana va que vuela a la cuarta posición mundial, allá por el año 2040, según el adivino de Los Pinos, que en una de sus fábulas reitera que “México está llamado a ser una de las economías más importantes del mundo” en la fecha citada, la cual fue oportunamente revelada por su bola de cristal en forma de micrófono.

Para sustentar lo anterior, la Cepal ayer aportó un elemento que sin lugar a dudas fortalece la versión del cuenta cuentos michoacano: en 2008, la economía mexicana, por octavo año consecutivo, ocupará el último lugar latinoamericano en lo que a crecimiento económico se refiere, incluso por debajo de Haití, esa potencia regional que paso a pasito se ha ido alejando del raquítico comportamiento de la que está llamada… (etc.).

Lo mejor del caso es que la de por sí recortada proyección de “crecimiento” económico para México durante 2008 (de 3.7 a 2.7 por ciento) de nueva cuenta es reducida por el organismo regional, hasta llevarla a 2.5 por ciento, una proporción que se repetiría en 2009, lo que, de concretarse, daría forma a una tasa anual promedio de 2.7 por ciento en el primer trienio de la “continuidad”. Así, nuevamente, la economía mexicana ocupará la última posición latinoamericana, “crecerá” alrededor de la mitad del promedio regional 2008, compartirá con Nicaragua el escalón más bajo en 2009 y el promedio del trienio calderonista resulta el peor en América Latina, en vías de empeorar.

Como referencia, el pronóstico de la Cepal para Haití (con cuya economía México desde el inicio de siglo viene peleando feroz y victoriosamente el último escalón latinoamericano) es de 3 por ciento para 2008, e igual porcentaje para 2009, con una tasa promedio anual para el trienio 2007-2009 de 3.01 por ciento. Con estos resultados, sin duda la economía haitiana “está llamada a ser”, cuando menos, la tercera potencia allá por el 2040.

Qué bueno, pues, que el inquilino de Los Pinos se adelantó para inyectar tranquilidad a los mexicanos, en el sentido de que la crisis hipotecaria estadunidense, más sus secuelas financieras, y la recesión en el vecino del norte (cantada por los propios técnicos de la Secretaría de Hacienda desde octubre de 2006) simple y sencillamente no provocarían efecto alguno en la sólida economía mexicana, o lo que es lo mismo, “el navío de gran calado”.

Fábulas aparte, desde el arranque de 2008 la propia Cepal advirtió sobre el peligro de la economía mexicana “creciera” apenas uno por ciento “si se consolida el escenario recesivo que se vislumbra en Estados Unidos”, aderezado lo anterior con la profundización de la crisis hipotecaria en el vecino del norte y la depreciación del dólar. “La probabilidad de que ésta ocurra (la recesión) es hoy de 50 por ciento frente al 30 por ciento estimado a finales de 2007”, aunque de cualquier suerte, subrayaban, el país “mantendrá su relativamente lento nivel de crecimiento”. Al octavo mes del año, el pronóstico se ha convertido en drástica realidad.

Días atrás el inquilino de Los Pinos aseguró que sí cumpliría su promesa de crecer 5 por ciento al año, aunque a finales del sexenio. Como prometer no engorda, pero sí envilece, hay que subrayar que si el resultado de la mitad sexenal (2007-2009) arroja una tasa anual promedio de 2.7 por ciento de “crecimiento”, entonces en la segunda mitad (2010-2012) la economía mexicana deberá mostrar un incremento no menor a 7.3 por ciento por año, pues sólo de esa forma se alcanzaría el prometido 5 por ciento en el sexenio de la “continuidad”. Por cierto, el cuento calderonista no incluye un elemento fundamental: México no registra 7 por ciento de crecimiento económico trimestral desde el tercero de 2000, ni 7 por ciento anual desde 1981.

En los primeros tres años de cada uno de los gerentes neoliberales que ha ocupado Los Pinos, la tasa anual promedio de crecimiento económico ha sido la siguiente: Miguel de la Madrid, 0.7 por ciento (crisis financiera, devaluaciones, inflación galopante, etcétera); Carlos Salinas de Gortari, 4.5 por ciento (fábula del primer mundo, solidaridad de a mentiritas); Ernesto Zedillo, 1.9 por ciento (el primer año el PIB reportó un desplome de 6.2 por ciento); Vicente Fox, 0.63 por ciento (“la economía está mejor que nunca”) y ahora Felipe Calderón, 2.7 por ciento (“para vivir mejor”, “navío de gran calado” y “golizas” a discreción, con ingresos petroleros históricos, al igual que su antecesor). Allí está el boceto de la economía que “está llamada a ser una de las más importantes del mundo”.

Entre la información contenida en el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2007-2008 que la Cepal divulgó ayer destacan: México será el país con menor crecimiento en Latinoamérica al cierre de este año, con sólo 2.5 por ciento de “crecimiento”, porcentaje que repetirá en 2009, una proporción idéntica a la de Nicaragua.

Las naciones latinoamericanas con mayor crecimiento en 2008 serán Perú (8.3 por ciento), Panamá (8), Uruguay (7.5) y Argentina y Cuba (7 cada una). Las de menor expansión, El Salvador (3.7 por ciento), Ecuador y Haití (3) y México (2.5). Indica que “en el caso de México y Brasil la tarea de mayor relevancia es encontrar la forma de acelerar el crecimiento, capitalizando así los avances realizados en materia de reducción de la volatilidad”.

Sobre México indica que “es uno de los países de la región más afectados por la desaceleración de la economía de Estados Unidos. Al parecer, las restricciones que limitan el espacio de autonomía para aplicar políticas en México son significativas, una de las principales es la falta de recursos, ya que la carga tributaria es relativamente baja en relación con el PIB per cápita. En esta nación los recursos públicos son muy dependientes de los ingresos generados en el área energética, por consiguiente, la compensación recíproca entre un espacio fiscal para crecer y otro para aplicar políticas antivolatilidad se torna más difícil de lograr. La disponibilidad de recursos para financiar iniciativas de política terminan por depender en gran medida de la evolución de los precios del petróleo”.

Otras proyecciones sobre crecimiento económico: Venezuela (6 por ciento), República Dominicana (5.5), Colombia (5.3), Paraguay (5), Brasil (4.8), Bolivia (4.7), Honduras, (4.5) Costa Rica y Guatemala (4.3) y Chile (4.2).

Las rebanadas del pastel

Felicidades, mortales mexicanos, que el Inegi asegura que al cierre del segundo trimestre de 2008 cada uno de ustedes (pobre o rico; nutrido o desnutrido; Slim o desempleado) registró un PIB por cabeza mayor a 11 mil dólares. Lo que no precisó es dónde hay que pasar a recogerlo… Diez maravillosos años, y contando. Un enorme beso.

 
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