Usted está aquí: domingo 14 de septiembre de 2008 Sociedad y Justicia Reducción paulatina de la matrícula, estrategia aplicada en muchas normales

■ Autoridades estatales han aplicado este mecanismo para reducir la demanda de nuevas plazas

Reducción paulatina de la matrícula, estrategia aplicada en muchas normales

De los corresponsales

Ampliar la imagen Estudiantes de escuelas normales bloquearon este viernes varios tramos de carretera, culminando con una marcha en la capital michoacana, Morelia Estudiantes de escuelas normales bloquearon este viernes varios tramos de carretera, culminando con una marcha en la capital michoacana, Morelia Foto: Notimex

En los años recientes, las autoridades educativas de muchos estados impidieron el crecimiento de la matrícula en escuelas normales, como mecanismo para evitar los cíclicos conflictos por la demanda de nuevas plazas. Esta situación prevalece lo mismo en entidades del centro del país, como Aguascalientes o Querétaro, que en las norteñas Chihuahua o Baja California.

“Desde el inicio de esta administración (estatal, el primero de diciembre de 2004) venimos trabajando en una estrategia que es la reducción de matrícula en 15 por ciento por ciclo escolar, y actualmente tenemos grupos máximos de 30 estudiantes, y vemos que para el próximo ciclo escolar se reduzcan a 25”, afirmó el director de Desarrollo Educativo del Instituto de Educación de Aguascalientes, Domingo Vila Pérez.

“Los jóvenes saben que (el magisterio) no es una carrera sencilla, y saben también que al egresar no es fácil conseguir empleo”, comentó la directora de Educación Normal y Actualización Docente de la Secretaría de Educación y Cultura de Coahuila, María Guadalupe Flores Gómez.

Destacó que en Coahuila “no hay plazas. Tenemos más de 10 años que la Federación no da plazas para primaria ni educación física; sólo se han liberado plazas para prescolar, pero en cantidades que no corresponden a las necesidades”.

–¿Y entonces qué hacen los cientos de egresados que hay cada año?– se le preguntó.

–Muchos están en espera de una oportunidad, de alguna jubilación, permiso o interinato, otros emigran, se van a presentar exámenes de oposición para buscar plazas en otros estados.

Para los normalistas, el desempleo es una realidad, más que una posibilidad. Pese al acelerado crecimiento de la matrícula escolar en Quintana Roo, sobre todo en los municipios de Solidaridad (Riviera Maya) y Benito Juárez (Cancún), el sector educativo no ha podido contratar, de 2003 a la fecha, a casi 600 egresados de las cinco normales del estado.

El desequilibrio entre el número de normalistas egresados y la cantidad de plazas magisteriales ofrecidas que aqueja a diversas entidades, se redujo en Chihuahua, pues la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) limitó la matrícula en las cuatro escuelas normales de la entidad en 2002. “La idea es que las escuelas normales del estado formen el suficiente número de nuevos maestros que puedan ser absorbidos en el sistema escolar de la entidad”, afirmó la portavoz de la SEC, Eva Trujillo.

Una situación distinta sucede en Colima, donde mil 266 profesores presentaron el examen de oposición de su gremio el pasado 11 de agosto, para concursar por cuatro plazas. Tres espacios para educación especial y uno para maestro de matemáticas no quedaron en manos de normalistas, sino de egresados de la Universidad de Colima.

En Sinaloa, alrededor de 10 por ciento de los egresados normalistas obtiene una plaza gubernamental; el resto labora en escuelas privadas. Una razón para que no se liberen plazas en Sinaloa es que los profesores prefieren continuar en sus labores: “evitan jubilarse para no verse obligados a recibir pensiones de hambre, y eso dificulta la renovación del magisterio”, afirmó Luis Enrique Alcántar, ex director de la Escuela Normal de Especialidades de Sinaloa, y catedrático de posgrado en la Escuela Normal estatal.

A pesar de las pobres expectativas laborales, normales privadas operan en diversos estados como San Luis Potosí, donde 67 por ciento de los normalistas acude a las cinco escuelas públicas y el 33 por ciento restante estudia en las cuatro privadas. El número de alumnos es alto; no obstante, la matrícula disminuyó: de los poco más de 4 mil 300 normalistas que había en 2000, actualmente hay 3 mil 91.

Además, la corrupción, el amiguismo y el nepotismo prevalecen en el magisterio potosino, donde una plaza de conserje, secretaria o maestro frente a grupo se vende de 35 mil a 65 mil pesos, según Paulo Morales Ortiz y Cuauhtémoc Flores Orozco, miembros de Lucha Magisterial, del SNTE.

 
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