Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 28 de septiembre de 2008 Num: 708

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Las novelas del corazón
EDITH VILLANUEVA SILES

Ceniza del verano
NIKOS-ALEXIS ASLANOGLOU

Vida y poesía de Umberto Saba
RODOLFO ALONSO

Poemas
UMBERTO SABA

La librería de Umberto Saba
MARCO ANTONIO CAMPOS

La utopía de la Raza Cósmica
ALBERTO ORTIZ SANDI

El bardo poligenérico
RICARDO VENEGAS entrevista con RODOLFO HINESTROZA

Leer

Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
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Germaine Gómez Haro

Patrick Hamilton: Santiago dérive

En la Galería kbk arte contemporáneo se presenta la exhibición titulada Santiago dérive del artista Patrick Hamilton. Nacido en Bélgica (1974) de padres chilenos, Patrick creció y se formó como pintor en Santiago y actualmente es considerado uno de los artistas jóvenes más destacados del movimiento neoconceptual en esa ciudad.

La muestra Santiago dérive tiene como antecedente la premisa del filósofo francés situacionista Guy Debord, quien propone una reflexión sobre las formas de ver y experimentar la vida urbana dentro de la psicogeografía, cuya estrategia consiste en tratar de entender los efectos y las formas del ambiente geográfico en las emociones y el comportamiento de las personas. Una de las propuestas de la psicogeografía es la dérive, término en francés que se refiere a hacer una caminata sin objetivo específico usualmente en una gran ciudad o, en palabras del propio Debord: “Seguir las emociones y mirar las situaciones urbanas en una forma nueva radical.” Partiendo de esta premisa, Hamilton desarrolla un discurso crítico en torno a las transformaciones que ha sufrido la capital chilena en las últimas décadas como consecuencia del desenfrenado proyecto neoliberal que ha apostado el todo por el todo a favor del supuesto “milagro económico”. Hamilton recorre su ciudad con una mirada sagaz y asombrada, y registra los contrastes y contradicciones que cada día se agudizan más, como ha sucedido en las grandes urbes tercermundistas cuyo crecimiento desordenado y desigual ha polarizado todos los sectores y estratos de la sociedad.

Santiago dérive está compuesta por una serie de treinta fotografías, una pieza de arte objeto y un mural. Las tres obras están articuladas entre sí y son complementarias del discurso filosófico y visual de este artista que se ha dedicado a observar, cuestionar y poner en manifiesto a través de su creación “el impacto de la globalización y de la economía en el Chile de la postdictadura”. Las fotografías son parte de un amplio registro de más de doscientas imágenes del triciclo repartidor que circula por las calles de Santiago –y de muchas ciudades tercermundistas, incluyendo las nuestras– como emblema del ingenio popular para sobrevivir en la economía informal. Estos carritos multiusos sirven de escaparate móvil de un sinfín de productos cuya venta callejera es consecuencia del desempleo y la escasez de oportunidades. Para Hamilton, estos triciclos son metáforas de la “movilidad” de la economía precaria de su ciudad que, por un lado, revela la necesidad de muchos ciudadanos de recurrir a estas prácticas informales para su supervivencia y, por el otro, significa la contraparte del impresionante desarrollo arquitectónico urbano.

El artista descontextualiza uno de estos triciclos, lo interviene y le adapta una caja de luz donde proyecta una vista del barrio financiero conocido como “Sanhattan” –en alusión a Manhattan– donde vemos una serie de rascacielos de corte postmoderno de los que han proliferado en los últimos años en todas las ciudades, como emblema del triunfo del capitalismo y orgullo de las sociedades globalizadas. El triciclo funciona como un ready made que deviene objeto escultórico y estético. En la imagen en la caja de luz vemos una fila de lujosos edificios cuyos ostentosos materiales de construcción contrastan con la imponente cordillera andina que se erige al fondo como único signo distintivo de la ciudad. Para Hamilton, esta imagen deliberadamente cosmética parodia el mal gusto de esta arquitectura de nuevos ricos, que raya en el kitsch y es metáfora de la falacia de un proyecto económico altamente cuestionable, y que hasta el momento ha beneficiado solamente a unos cuantos. El mural, realizado con afiches de papel que simula mármol, es una especie de trompe l oeil que habla también de la falsedad de estas pretenciosas construcciones.

Patrick Hamilton elabora un discurso crítico de una elegancia sorprendente, sustentado en imágenes contundentes que sintetizan la búsqueda formal y el contenido contestatario, utilizando el entorno urbano como experiencia artística para llevar a cabo su propuesta estética y filosófica, en el sentido que propone Italo Calvino en Las ciudades invisibles: “De una ciudad disfrutas la respuesta que da a una pregunta tuya, o a la pregunta que te hace obligándote a responder.” En Santiago dérive el espectador se une a las preguntas y respuestas de Hamilton en torno al fenómeno económico-social de nuestras ciudades.