Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 12 de octubre de 2008 Num: 710

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Balzac: malos negocios y buenas novelas
ALEJANDRO MICHELENA

Ven pues entre la destrucción
Anestis Evánguelou

Dos poetas

El espacio de la transgresión
ADRIANA CORTÉS entrevista con MÓNICA LAVÍN

Carlos Montemayor: entre la palabra y el punto
HERLINDA FLORES

Pasto verde: cuarenta años de irreverencia
QUETZALCOATL G. FONTANOT

Las profundas simplicidades de Julio Torri
RAÚL OLVERA MIJARES

Leer

Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Dos poetas

La travesía

Juan Domingo Argüelles

Para mis padres

Cada verano yo hacía el viaje de regreso a mi tierra natal.
Por veinticuatro horas el autobús surcaba las olas del asfalto
sinuoso y devoraba, lento, los cientos de kilómetros
de asombro y espesura. Al principio miraba el paisaje infinito.
Luego, al caer la tarde, las páginas de un libro
me hablaban de otro tiempo y de extraños asuntos.
A trechos me dormía, y al despertar veía
la joven luz de cierta madrugada. Saber que estaba cerca
de la casa paterna me daba una alegría que no he vuelto a tener;
una melancolía adolescente con bordes de llorar.

Hoy, si me fuera dado repetir la existencia,
pediría los años de esa edad inmadura.
Este que ya no es joven escribe estas palabras
que a sus espaldas lee un ser que ya se fue.
Si algo valió la pena fue aquel tiempo de oro
felizmente agotado en todo su caudal.

Aquel adolescente no sabía
que por cada retorno había una resta.
Hoy tiene unas monedas de cobre entre las manos.
El oro se ha perdido y no lo restituyen las palabras.

 

Los padres

Alberto Blanco

A Osip Mandelstam

Cuando el animal
Deshabitado
Lento se triplica
En la hora de ninguno,
Un sol de arteria sorda
Se pone a llorar
Sobre las sábanas sucias…

Comprueba que esta luz
Es todo lo que resta;
Que este vacío hecho jirones
Ya requiere el hilo
De una nueva mudanza;
Y que este tiempo aciago
Es todo el pasado,
El presente
Y el futuro que hay.