Usted está aquí: miércoles 15 de octubre de 2008 Sociedad y Justicia Recorre Calderón zonas dañadas por Norbert en Sonora y BCS

■ Lejos de las autoridades hubo quejas por la insuficiente ayuda

Recorre Calderón zonas dañadas por Norbert en Sonora y BCS

■ “Pues, ánimo”, expresó ante las labores de limpieza de los lugareños

Claudia Herrera Beltrán (Enviada)

Ampliar la imagen El presidente Calderón visitó Álamos, poblado afectado por el huracán Norbert; lo acompañaron el gobernador Eduardo Bours y el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero El presidente Calderón visitó Álamos, poblado afectado por el huracán Norbert; lo acompañaron el gobernador Eduardo Bours y el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero Foto: Notimex

Álamos, Sonora, 14 de octubre. En voz baja y lejos de las autoridades, habitantes de este municipio se quejan de la insuficiente ayuda. “Mi casa todavía está inundada de lodo”, dice Socorro Ramírez, de 87 años, mientras se abre paso entre los escombros que dejó el huracán Norbert hace tres días.

Si bien la alcaldesa Ruth Acuña, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), presenta un listado de peticiones, reconoce con micrófono en mano que evitó molestar al Presidente durante su recorrido. “No hemos exigido. Usted no ha sido agobiado por quejas, sino por agradecimientos”, expresó, pese a los evidentes daños.

Como toda tragedia, ésta no se encuentra ajena a la política. El presidente Felipe Calderón promete ayuda “sin distinción de colores de partido”, mientras el gobernador y todos sus colaboradores visten las tradicionales camisas rojas del PRI, y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) ya colocó en el quiosco de la plaza de armas mantas del programa gubernamental Para que vivamos mejor.

Las calles de Álamos, uno de los principales destinos turísticos de Sonora por el estilo colonial de sus centenarias construcciones, quedaron cubiertas de arena tras el desbordamiento del río de la Aduana.

“Se llevó el colector, se llevó todo”, lamenta un funcionario del gobierno de Sonora mientras Calderón y su comitiva caminan por la orilla del río, serpenteando entre carros, lavadoras, colchones, muebles, enseres y ropa que están cubiertos de tierra.

“El agua venía arrebatada. Aquí había una barda y la tumbó”, explica una de las damnificadas, al describir cómo este afluente salió de su cauce la noche del sábado en que el huracán categoría dos coleó aquí después de pasar por Baja California Sur.

El drama de Álamos es que las autoridades no lo esperaban, a diferencia de lo que ocurrió en el otro estado, donde literalmente el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, estaba “persiguiendo” este fenómeno meteorológico y envió gente desde el viernes pasado, según comentaron funcionarios.

Parado al lado de un árbol que fue arrancado de la tierra, Calderón recibió el balance: 65 casas destruidas totalmente, 250 azolvadas, ya que el agua llegó hasta metro y medio, y 250 más inundadas.

“Hey, ¿cómo están?”, pregunta el gobernador Eduardo Bours, mientras el Presidente, al ver que los lugareños aún hacen la faena para sacar lodo, exclama: “Pues, ánimo”.

Y los insta a organizarse mediante el programa de empleo temporal para sacar sus muebles, porque se van a echar a perder. “Lo importante es que están bien, lo material vemos cómo lo reponemos”, atina a decir a cuanta persona se acerca a comentar sus pérdidas.

Pero con todo y que la presidenta municipal enfatizó que los habitantes se guardaron sus quejas, pidió a Calderón la presencia del Ejército. “Lo importante es que pueda ayudarnos en la limpieza”, insistió en dos ocasiones.

Aunque lo peor en cuanto a decesos no se vivió aquí, sino en las comunidades rurales de El Tezal, donde hubo dos fallecidos; en Las Cabras, uno más, y en esta cabecera municipal apareció una persona ahogada.

¿Cómo se entretienen?

De ahí, Calderón viajó a la comunidad de El Chale, en Baja California Sur, donde llovió sobre mojado. En el “pueblo más pobre” de esta entidad, según explicó el gobernador perredista Narciso Agúndez, el huracán arrasó con casitas de cartón.

“Este gato sí sobrevivió”, comentó el Presidente a Tomasa Arce al ver el animal en una choza semiderruída, y resaltó que a la señora la Sedeso ya le había entregado 30 láminas para reconstruir su casa.

Ya casi al despedirse, Calderón preguntó al delegado de la comunidad cómo era un día de trabajo de los pescadores; tras recibir la descripción, planteó: “¿cómo se entretiene la gente?, ¿hacen fiesta?” Por respuesta recibió que aquí la pesca de camarón se está muriendo y hay mucha inseguridad.

 
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