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■ “¿Cómo pudo un obispo tener 130 millones de dólares?”, cuestionan abogados del querellante

Formalizan demanda contra Onésimo Cepeda; piden que “no le tiemble la mano” a la PGJDF

Alfredo Méndez

El obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda Silva, fue denunciado penalmente este miércoles ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) pues se le imputa haber cometido un presunto fraude procesal al haber simulado un préstamo de 130 millones de dólares con el propósito de apoderarse, junto con un empresario, de una veintena de cuadros de pintores afamados.

Los denunciantes pidieron ayer al Ministerio Público capitalino que el prelado sea citado para que declare en calidad de indiciado, sin importar su alta jerarquía dentro de la Iglesia católica.

“Esperamos que no le tiemble la mano al procurador (Miguel Ángel Mancera) y que cite a comparecer al señor obispo, porque se le debe dar un trato igual que a cualquier otro ciudadano acusado de un delito”, sostuvo Xavier Olea Peláez, uno de los abogados que elaboraron la demanda.

Según la querella presentada ayer en las oficinas centrales de la PGJDF, el prelado participa ilegalmente en un litigio civil que implica la lucha jurídica por la propiedad de 24 obras de arte, entre ellas un Tamayo, un Modigliani, un Rivera, un Orozco, un Clausell y un Picasso.

El fundamento de la querella es que el obispo sostiene que hace cinco años le prestó 130 millones de dólares en efectivo a la señora Olga Azcárraga (hermana del presidente de Grupo Fórmula, Rogerio Azcárraga), siete meses antes de su muerte, una operación financiera que algunos familiares de al occisa aseguran es falsa.

La prueba fuerte de los querellantes es un pagaré –al parecer manipulado– que Olga Azcárraga firmó en favor de Cepeda Silva y que el prelado endosó en propiedad al empresario Jaime Matute, administrador de la señora y de la compañía Arthinia Internacional, titular de los derechos de posesión de las obras de arte.

Los abogados Xavier Olea, Arsenio Farell Campa y Jorge Castro Trejo son quienes encabezan la denuncia contra Cepeda, y al igual que a Matute acusan al obispo de pretender apropiarse de la colección de arte que vale mucho más de los 130 millones de dólares que acredita el pagaré.

“¿Cómo pudo un obispo tener esa cantidad? ¿De qué manera la obtuvo para entregarla en efectivo? ¿Por qué concepto?”, son algunas de las preguntas que resaltaron los abogados al redactar la querella.

En la misma denuncia se menciona una declaración que el 15 de diciembre de 2004 hizo Cepeda ante un juez civil que desahoga un juicio paralelo abierto por Rogerio Azcárraga en contra del prelado.

“No es verdad que el suscrito Onésimo Cepeda sea un hombre rico en lo material, y menos cierta es la supuesta capacidad económica que el actor me atribuye para satisfacer el apetito de dinero que mediante este juicio revela”, sostuvo el prelado ante el juez 56 de lo civil del Distrito Federal.

Valiéndose de la afirmación del obispo, los querellantes resaltaron: “si el señor obispo no es rico en lo material, cómo pudo hacer un préstamo en efectivo por 130 millones de dólares a mi representada; y más aún, cómo pudo pensar (recordemos que Cepeda Silva, antes de ser sacerdote y, en consecuencia obispo, fue, como corredor de bolsa, miembro relevante de la comunidad financiera mexicana, lo que implica que conoce de números y riesgos financieros), que Arthimia se iba a obligar a pagar 130 millones de dólares”.

Entrevistado en la entrada del edificio central de la PGJDF, Xavier Olea señaló: “venimos a presentar una denuncia en contra de Onésimo Cepeda y un señor de nombre Jaime Matute Labrador. Aparentemente el señor obispo entregó a la fallecida Olga Azcárraga 130 millones de dólares en efectivo, y como consecuencia de ello la señora supuestamente le firmó un pagaré”.

Aseguró que Onésimo Cepeda, en su carácter de ministro de culto, esta “impedido” para realizar operaciones mercantiles credicticias cuando éstas persigan fines de lucro, como se establece en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

“Además, fue una transacción simulada, ficticia. No la hubo, tomando en consideración que nunca ingresó esa canrtidad a las arcas de la señora Azcárraga y menos a las de Arthinia Internacional, que es la titular de una cuarentena de obras de pintores famosos.”

Con información de Agustín Salgado

 
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