Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 19 de octubre de 2008 Num: 711

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El fin del mundo ya pasó
BRUNO ESTAÑOL

Los milagros expresivos de la poesía
JAVIER GALINDO ULLOA entrevista con JUAN GELMAN

Henry Miller: antes de regresar a casa
ANTONIO VALLE

J.M.G. Le Clézio: un Nobel multipolar e inclasificable
LUIS TOVAR

Leer

Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Alonso Arreola
alarreo@yahoo.com

Tarantino versus Plaza Sésamo

Momento de avalanchas discográficas y escénicas, parece que en este rubro la depresión económica entregará su factura completa hasta diciembre, pasados los innumerables lanzamientos y conciertos que ya no pudieron cancelarse hacia este fin de año, sin duda uno de los más ajetreados en carteleras y tiendas de música. Por tal motivo, y como solemos hacer de vez en cuando, hoy señalamos al lector curioso un par de recomendaciones interesantes totalmente distintas, contrarias incluso, con la esperanza de que ponga su poco dinero donde debe.

THE TARANTINO EXPERIENCE

Editado por Music Brockers de Argentina, este discazo comienza con “Bang Bang (Baby Shot Me Down)”, en voz de Nancy Sinatra, emblema sónico de la película Kill Bill. Una pieza extraordinaria cuyo arreglo a dueto exalta la voz y la guitarra folk, perfectos para adentrarse en el universo sónico de un director amante de lo retro. Luego suena “Girl, You'll Be a Woman Soon”, a cargo de Urge Overkill (teloneros de Nirvana en 1990), otro rolón con tamaños de clásico venida de Pulp Fiction, tan buena como “Always on the Telephone”, de Lady Transistor. Asaltados permanentemente por la sorpresa, la furia y la melancolía de interpretaciones viscerales rayanas en la violencia, avanzamos gozosos a lo largo de veinticuatro tracks, entre los que suenan las indispensables “Out of Limits”, de The Hurricanes; “Woman To Woman”, de Joe Cocker; “Pipeline”, de los Surf Coronados; “Misirlou”, de Dick Dale & The Del-Tones; “Fever”, con Billie Jo Spears; “Paint It Black”, de Chris Farlowe; “Look-Ka-Py-Py”, de los Meters; “Something You Got”, de Wilson Pickett, y hasta “I Walk The Line”, con Johnny Cash.

Así, canción tras canción, este llamado Ultimate Tribute To Quentin Tarantino permite adentrarse en sus películas a través de los oídos, pero también representa una colección valiosa en sí misma por algunos criterios estéticos específicos, sin duda reflejo de las carreteras, la sangre, el morbo y la acidez de este filmmaker de culto. El primero es su amor por las guitarras necias, por los ritmos de surf y las melodías aguardientosas en cuyas curvas los crooners del country, el funk y el rock clásico transitan con gran fortuna. El segundo es su predilección por la música anterior a los años ochenta, grabada en cinta y con sonidos vintage, toda ejecutada con esa autoridad moral nacida en músicos lejanos al laboratorio, encarnaciones mismas de su trágica lírica.

Otro criterio que ayuda a la unidad de esta colección es el interés de Tarantino por la frontera y las culturas migratorias, tanto como por la ruptura del orden político y social estadunidense, provocaciones que aquí conviven en la garganta de marginados, chicanos, negros y herederos de esas noches que ya no existen en las grandes ciudades, pero que aún pueden hallarse en pueblos perdidos y entre grupos de asesinos o locos en busca de sentido. En conclusión: el mejor acoplado para entender el soundtrack vital de Tarantino, ergo : una de las bandas sonoras más intensas y destacadas del cine contemporáneo.

SESAME STREET PLAYGROUND

Así es, se trata de un álbum para niños pero desde la muy particular perspectiva del sello Putumayo, empresa abocada a ediciones temáticas que hoy se une al genio del desaparecido titiritero Jim Henson, para entregar una colección de canciones a propósito de personajes populares de la serie televisiva, de las propiedades de las frutas, de la felicidad, la amistad, la contaminación y otros asuntos más o menos relevantes o educativos.

Sin embargo, lo realmente atrayente de este álbum, más allá de funcionar para entretener a los más pequeños del hogar, es que integra la experiencia de cuatro continentes (contempla Holanda, Sudáfrica, China, Francia, Rusia, Estados Unidos, México, India, Palestina, Israel, Tanzania, Brasil), mostrando que la sensibilidad infantil y la primitiva funcionalidad de un concepto clásico, elementalmente colorido y dulce, siempre funcionarán juntas sin importar geografías ni diferencias de tipo social o religioso.

Entonces, además de entretenido por sus juguetonas melodías, instrumentos atípicos y ruidos transitorios, resulta divertido escuchar letras y diálogos en holandés, mandarín, castellano, francés, portugués, inglés, ruso y demás lenguas a las que han sido traducidas las breves y simpáticas lecciones de Elmo, Abelardo, Beto, Enrique y demás muñecos que ahora cumplen treinta y nueve años de existencia; un camino de reconocimiento unánime que numerosas veces se ha visto engalanado por grandes creadores invitados a sonorizar algún capítulo de la calle Sésamo (sin duda la más larga del mundo).

Queden como prueba de este fino imán musical de Sesame Street las estampas de Stevie Wonder y Cab Calloway, así como las de Patti LaBelle, rem , Bobby McFerrin, James Taylor, Tito Puente, George Benson, Little Richard, Yo-Yo Ma, Wynton Marsalis y hasta Itzhak Perlman, entre otros muchos que tocaron rodeados por niños y personajes imaginarios. Ojalá que algún día estas intervenciones formen parte de un compilado aparte.