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■ Declaran “exequias” del neoliberalismo; defiende Fernández el “papel insustituible” del gobierno

Dar un vuelco al sistema económico, consenso en la Cumbre Iberoamericana

Claudia Herrera Beltrán (Enviada)

Ampliar la imagen Jefes de Estado y de gobierno en la foto oficial de la Cumbre Iberoamericana, en El Salvador Jefes de Estado y de gobierno en la foto oficial de la Cumbre Iberoamericana, en El Salvador Foto: Reuters

San Salvador, 30 de octubre. Muchas veces responsabilizados de las crisis económicas por no seguir la ortodoxia financiera, presidentes reunidos en la Cumbre Iberoamericana esta vez alzaron la voz para declarar las “exequias” del neoliberalismo y exigir su participación en el diseño de la nueva arquitectura económica y de sus instituciones.

En la primera discusión plenaria que se prolongó hasta la tarde por el interés mostrado por los mandatarios respecto de este problema, destacaron dos visiones. Una mayoría que con matices planteó reformar el sistema actual, que encabezó Rafael Correa, quien demandó poner “en el cesto de la basura las instituciones que no sirven” y puso sobre la mesa la propuesta de crear un banco y una moneda regional única para dejar de pagar “tributo señorial” en dólares.

Con la presencia de 19 de los 22 presidentes de Iberoamérica en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones, cita a la que finalmente no llegó el venezolano, Hugo Chavez, el tema dominante volvió a ser la depresión financiera internacional. Esta vez no hubo tiempo para polémicas del tipo “por qué no te callas” del año pasado.

El espectro de posturas fue amplio. De un lado el presidente de México, Felipe Calderón, rechazó el “proteccionismo comercial” y del otro, el mandatario de Bolivia, Evo Morales, pidió no salvar el capitalismo a costa de los pobres.

Pero todos coincidieron en demandar un vuelco en el sistema económico. De hecho, en la edición 18 de la cumbre, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, marcó la pauta de la reunión al responsabilizar a los países desarrollados de la crisis financiera, y advirtió que las naciones pobres “son víctimas y no culpables”, razón por la cual deben participar en este proceso.

Planteó a sus homólogos la necesidad de “recuperar el papel del Estado, marginado por las tesis del Consenso de Washington” y pidió responder a la crisis con más integración, más comercio justo y menos subsidios.

Tras aclarar que prefería llamar las cosas por su nombre, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, fue la primera en declarar el fracaso del modelo neoliberal “que se creía indestructible”, y luego el dominicano Leonel Fernández, se adhirió a esta postura al hablar de las “exequias” del neoliberalismo.

La presidenta argentina coincidió con su “amigo” Lula. “Ya no es el efecto tequila, o el caipiriña, es el jazz. Tiene su origen en el mismo centro de construcción. Lo menos que podemos exigir es que se asuma ese fracaso para generar la formación de instrumentos alternativos” que permitan el flujo de créditos, agregó Fernández, al señalar que su creencia en “el papel insustituible del Estado” no es ideológica “sino pragmática”.

La política argentina aprovechó el foro para defender su decisión de estatizar el sistema de pensiones, que le ha significado severas críticas, incluida la del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero –presente en la cumbre– debido al impacto que tendrá para empresas financieras y bancos españoles.

A diferencia de los presidentes de México y de Brasil –que no aludieron a la futura reunión en Washington a la que fueron invitados por George W. Bush– la mandataria anunció que acudirá al “ojo del huracán de la tormenta” para abogar por instituciones financieras internacionales más democráticas y gobernables.

Antes, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, apuraron a reformas el Fondo Monetario Internacional; la chilena pidió democrátizarlo, porque están subrepresentados países como Brasil, China y Rusia.

En la sesión vespertina, Correa resumió las intervenciones de los mandatarios en dos visiones: la que busca mantener o “parchar” el sistema y la que se propone crear uno nuevo y “mientras más rápido podamos tirar aquello mejor”.

Para ello propuso crear un Banco de Desarrollo del Sur análogo al Banco Mundial y un fondo de reserva común en América Latina para dejar de financiar al Primer Mundo, que cuando da préstamos “pone de rodillas” a los países subdesarrollados.

Precisamente en El Salvador, donde se sustituyó la moneda local por el dólar, llamó a dejar de hacer transacciones en dólares y pidió a los países que tengan “cuidado con la desesperación”, porque algunos ya han despreciado su moneda.

Toque mexicano

La cumbre tuvo su toque mexicano. Además de las canciones de Granada y El Carbonero que interpretó el cantante Alejandro Fernández en la inauguración y que hicieron cantar a algunos presidentes, el gobierno mexicano aportó –según la prensa salvadoreña– algunos escáners que reforzaron el fuerte dispositivo de seguridad policial y militar que protege a los mandatarios.

 
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