Usted está aquí: jueves 6 de noviembre de 2008 Estados Chiapas: lento avance de casas para damnificados

■ Sólo 50 campesinos trabajan en las obras

Chiapas: lento avance de casas para damnificados

Ángeles Mariscal (Corresponsal)

Ampliar la imagen Un año después de que el gobernador de Chiapas, Juan Sabines, se comprometió a reubicar a los damnificados por el deslave y las inundaciones en Ostuacán, las obras están prácticamente paradas Un año después de que el gobernador de Chiapas, Juan Sabines, se comprometió a reubicar a los damnificados por el deslave y las inundaciones en Ostuacán, las obras están prácticamente paradas Foto: Ángeles Mariscal

Ostuacán, Chis., 5 de noviembre. A finales de 2007, el gobernador Juan Sabines ofreció a damnificados por un deslave sobre el río Grijalva que este año les entregarían más de 500 viviendas, las cuales formarían dos grandes “ciudades rurales”. No obstante, hoy sólo trabajan en el proyecto unos 50 campesinos que viven en albergues.

En uno de los terrenos ni siquiera se han iniciado las obras, y en el otro sólo hay 24 casas en construcción, las cuales no tienen agua ni drenaje. Así, muchos campesinos se han establecido en lugares donde están expuestos a inundaciones o hundimientos.

Hace un año se desmoronó el cerro Juan de Grijalva, que destruyó el poblado y tapó el río del mismo nombre. El gobernador prometió ante el presidente Felipe Calderón que los sobrevivientes y los damnificados por las inundaciones serían reubicados a más tardar en un año.

Los recursos para el proyecto provienen de los gobiernos estatal y federal, así como de empresas y organizaciones sociales.

En la zona conocida como El Cinco, a unos kilómetros de lo que fue Juan de Grijalva, se iniciaron las obras de una ciudad rural que albergaría a las 300 familias que perdieron sus casas.

Un año después, sólo está la obra negra de un centro de salud, financiado por una televisora; una cancha de basquetbol, realizada con recursos de una cadena de farmacias, y 24 casas que, según la damnificada Adelina Cruz, se construyeron con dinero entregado por otra cadena de televisión.

En el terreno de más de 10 hectáreas se observa a unos 50 trabajadores, la mayoría de los cuales fabrican tabiques.

José Robledo, uno de los trabajadores, explicó que una de las empresas donantes llevó al menos 10 prensas para fabricar ladrillos, la mayoría cubiertos con plásticos. “Hay días en que el gobierno nos trae cemento, y hay días que no tenemos con qué trabajar.

“A veces no vienen las empresas contratistas; otras no quieren pagar a los obreros. Aunque seamos los beneficiarios, tenemos que buscar trabajo.”

Dijo que lograron que el gobierno estatal les pagara un peso por tabique, pero, debido a lo irregular del ingreso, muchos prefieren trabajar en sus terrenos.

 
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