Usted está aquí: lunes 10 de noviembre de 2008 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega
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■ Tras el chiste del “catarrito”, la realidad se pone dramática

Ampliar la imagen Previsión ante catarros Previsión ante catarros Foto: Cristina Rodríguez

Nueve meses después de su simpático “diagnóstico”, el doctor –que no en medicina– debe sentirse de lo más tranquilo con la evolución del “paciente”. En la primera semana de febrero pasado, Agustín Carstens decía estar seguro de que la perspectiva económica estadunidense no aportaba elemento alguno para suponer la clásica “pulmonía” en México, porque en el país “ahora la situación es diferente”, amén que, decía, “no hay razón para que haya un movimiento abrupto contra el peso”. Cuando mucho, rubricaba, “nos dará un catarrito”.

Pues bien, ya sabemos de qué se trata el “catarrito” y conocemos la precisión del “diagnóstico”, y en este contexto el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados nos obsequia un paseo por la realidad económica mexicana: la expectativa de crecimiento muestra una tendencia a la baja, tanto para lo que resta del presente año como para 2009; dicha situación se encuentra vinculada al desempeño menos favorable de la economía mundial y de Estados Unidos, por lo que se prevé una reducción de las exportaciones mexicanas, del turismo hacia nuestro país, de las remesas familiares y de la inversión extranjera directa. En la encuesta del Banco de México de octubre se prevé que el crecimiento del PIB en 2008 sea de 1.96 por ciento y de 0.99 por ciento en 2009.

Si bien los analistas del citado centro también rieron con el chiste del “catarrito”, el análisis de la realidad los lleva a comentar una serie de expectativas que no invitan precisamente a la risa. Por ejemplo, que el comportamiento esperado de la inflación muestra una tendencia al alza para 2008 y 2009; se anticipa que los choques de oferta continúen dada la estimada disminución gradual de los precios internacionales de los energéticos y las materias primas, y el traspaso a los precios finales del incremento de los costos (energéticos, principalmente). No obstante, la inflación general podría estar dentro del intervalo previsto por el Banco de México. Se prevé que la inflación general no sea afectada por el lado de la demanda, debido a que se estima un menor crecimiento de la demanda interna.

Por lo que toca al tipo de cambio y las tasas de interés, se espera que el primero continúe depreciándose ante la volatilidad en los mercados financieros internacionales. El diferencial de tasas de interés objetivo entre México y Estados Unidos ha sido insuficiente para compensar la mayor aversión al riesgo por los inversionistas; sin embargo, la depreciación del tipo de cambio no ha sido mayor gracias a la intervención del Banco de México en el mercado cambiario con la venta de reservas internacionales. La expectativa sobre la tasa de interés de los Cetes a 28 días se deterioró a principios del segundo trimestre de 2008, resultado de la mayor restricción crediticia en los mercados financieros internacionales y el incremento en la restricción monetaria nacional asumida por el Banco de México, la encuesta de octubre de este instituto anticipa una tasa de 8.05 por ciento para el cierre de 2008, y de 7.47 por ciento en 2009.

Desde finales de 2007 y hasta el 4 de agosto de 2008, el tipo de cambio del peso con respecto al dólar tuvo una apreciación de 9.57 por ciento; sin embargo, a partir de esa fecha y hasta el 23 de octubre registró una depreciación de 38.74 por ciento, cuando alcanzó un valor de venta de 13.70 dólares por peso. La evolución del tipo de cambio se “deteriora”, entre otros factores por la menor llegada de remesas familiares, la menor exportación nacional, la mayor restricción al crédito externo y la mayor importación de combustibles.

La “volatilidad” observada en los mercados financieros internacionales ha tenido impacto significativo sobre el tipo de cambio; con la finalidad de estabilizar la moneda nacional y su traspaso inflacionario, el Banco de México ha intervenido en el mercado cambiario vendiendo dólares de la reserva internacional. Sin embargo, si la economía mexicana crece por debajo de lo esperado en 2009, el peso seguirá depreciándose con respecto al dólar.

En el mercado mexicano de valores se ha observado una alta “volatilidad” desde octubre de 2007, que se agudizó a partir del segundo semestre de 2008 como consecuencia de un significativo repunte de la “aversión al riesgo” por parte de los inversionistas internacionales debido al creciente temor de una mayor desaceleración de la economía mundial, lo que ha implicado un ajuste en el portafolio de inversión, el cual se ha enfocado a incrementar sus niveles de liquidez y reducir su exposición al riesgo en respuesta a las modificaciones en el entorno. Dichos movimientos de flujos pueden ser exacerbados por la incertidumbre entre los inversionistas. El pasado 27 de octubre de 2008, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores cerró en 16 mil 891.03 puntos, lo que implicó una pérdida acumulada de 42.81 por ciento con respecto al cierre de 2007; si se considera su valor máximo observado de 32 mil 836.12 puntos el 18 de octubre de 2007, la pérdida acumulada es de 48.56 por ciento, registrándose la mayoría de ella entre finales de septiembre y el cierre de octubre de 2008.

Dado el panorama interno y externo caracterizado por una desaceleración de la actividad económica y, por ende, del consumo y su lenta recuperación para 2009, la expectativa de generación de empleos ha venido disminuyendo; esta situación implica un incremento en la tasa de desocupación y de la economía informal. Para 2008 se estima que la generación de empleos formales sea de 272 mil plazas, monto considerablemente menor (52 por ciento) al número observado en 2007 (525 mil, permanentes y eventuales urbanos) registrados al IMSS; para 2009 se prevé que el incremento sea de 218 mil empleos formales de acuerdo con la más reciente encuesta del Banco de México, con lo que sólo 22 de cada 100 mexicanos lograrían colocarse en la economía formal. A lo largo de 2008 se observa un constante deterioro en el mercado laboral que se refleja en una mayor desocupación, ya que la generación de empleos formales no ha sido suficiente para absorber la fuerza de trabajo que se incorpora al mercado laboral. Si bien la situación de las mujeres ha mejorado, la de los hombres ha empeorado.

En síntesis, el “catarrito” que no termina de manifestarse.

Las rebanadas del pastel

Hasta en las más baratas novelas de policías y ladrones, de “buenos” contra “malos”, aparece la norma sagrada en materia de seguridad: nunca deben viajar juntos los jerarcas, los meros meros, las cabezas principales; unos por aquí, otras por allá, pero juntos por ningún motivo. Y precisamente en sentido contrario procedieron Mouriño y Vasconcelos. Qué bueno que contaban con “máxima seguridad”.

 
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