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■ Basada en un estudio de fotosíntesis, Antígona Segura infiere cómo podría ser esa vegetación

Experta de la UNAM propone teoría del color de las plantas extraterrestres

■ A los organismos de un planeta que gira en torno de una estrella naranja les será más fácil cosechar los fotones de ese tono; en uno más brillante que el Sol podrían ser moradas, ejemplifica

De la Redacción

Ampliar la imagen Es fundamental considerar que la vida en el orbe depende de la energía del Sol; aquí, las plantas son verdes porque contienen el pigmento llamado clorofila, señaló la especialista Es fundamental considerar que la vida en el orbe depende de la energía del Sol; aquí, las plantas son verdes porque contienen el pigmento llamado clorofila, señaló la especialista Foto: Fabrizio León Diez

Las plantas extraterrestres podrían ser de color rojo, azul, morado, naranja e inclusive negras, según una teoría de Antígona Segura Peralta, investigadora del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como con el Instituto de Ciencias Nucleares, en Estados Unidos.

Esta conjetura científica se basa en las longitudes de onda; es decir, en el color que las plantas absorben, pues toman fotones de tonalidades específicas y los convierten en energía química y alimento. A partir del estudio de organismos que realizan fotosíntesis –obtienen su alimento mediante este proceso– se infirió cómo podría ser la vegetación en planetas que se encuentran alrededor de otras estrellas. “El objetivo es determinar el matiz de otros mundos, con base en el porqué de las coloraciones en la Tierra”, aseguró la investigadora en un comunicado emitido por la UNAM.

Es fundamental considerar que la vida en el orbe depende de la energía del Sol; aquí, las plantas son verdes porque contienen el pigmento llamado clorofila, señaló la especialista. Sin embargo, abundó, existen otros mundos que giran alrededor de cuerpos celestes con mayor masa, calor y luz en longitudes de onda corta, como el azul, mientras otros son menos masivos y emiten luminosidad superior en el fotón naranja, el rojo, o el infrarrojo.

Entonces, un planeta que orbita en torno de una estrella naranja tendrá la mayor fuente de fotones en ese color, y a los organismos les será más fácil cosechar éstos, que los de otras tonalidades. En una estrella más brillante que el Sol, las plantas podrían ser moradas, pero en una menos luminosa serían negras, consideró.

A partir de la forma en que emiten y reflejan luz, se podrían analizar otros astros, y determinar si son habitables o no. “Sería un gran avance para la ciencia y la humanidad, pero el problema es que son lejanos”, refirió.

No obstante, sería interesante detectar vida, que no necesariamente tendría que ser inteligente o multicelular; simplemente, podrían ser bacterias que hacen fotosíntesis.

Hasta el momento, sería difícil descubrir nuevas existencias, pues no se cuenta con los instrumentos necesarios; aun así, se considera que algún día se tendrán herramientas para corroborar las teorías presentadas.

Actualmente, la UNAM genera nuevas líneas de investigación con respecto de planetas habitables y a la detección remota de vida. La académica realiza estudios sobre las condiciones de los astros alrededor de estrellas más pequeñas que el Sol.

Por otra parte, en México no existe registro ni control de las plantas medicinales que se comercializan en los tianguis, mercados y tiendas naturistas. Por ello, investigadores de la Facultad de Química (FQ), desarrollaron monografías de algunas especies con la finalidad de proporcionar la información completa respectiva.

Esas plantas se venden en el país sin regulación y con calidad variable, lo que contribuye al desconocimiento de su eficacia e inocuidad; asimismo, existen adulteraciones y sustituciones, y frecuentemente se ofrecen a los consumidores productos equivocados, aseguró la jefa del departamento de farmacia de la FQ, Rachel Mata Essayag. Por ello, investigadores de esa dependencia universitaria y de los institutos de Biología y Nacional de Antropología e Historia elaboraron monografías científicas, que no sólo contienen información procedente de bibliografías o de bancos de datos, sino la generada por las instituciones participantes. “La composición química, el control de calidad y la eficacia, entre otras, son las vertientes en estudio”, apuntó.

Soporte científico

A su vez, Andrés Navarrete Castro, integrante del mismo departamento, , destacó la importancia de la regulación, pues aunque la Secretaría de Salud (SSa) vigila el registro de los productos elaborados con estas plantas, no tiene la infraestructura para verificar que se cumpla y carece de información documentada. “Las monografías ayudarían a esa dependencia, pues contienen el soporte científico de las de mayor uso.

“No sólo servirán a instituciones gubernamentales, sino también a la población en general, pues podrán conocer a fondo su función y de las precauciones que deben tenerse para usarlas con confianza”, puntualizó.

Por el momento se cuenta con 10 monografías completas de Hippocratea excelsa, Amphipterygium adstringens, Exostema caribaeum, Hintonia latiflora, Hintonia standleyana, Arracacia tolucensis, Brickellia veronicifolia, Valeriana procera, Scaphyglottis lvida, entre otras que, se pretende, sean publicadas por la UNAM.

 
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