Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 30 de noviembre de 2008 Num: 717

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Al Sur
JORGE VARGAS BOHORQUEZ

El verano
DÍNOS SIÓTIS

Pedro Henríquez Ureña, el militante
NÉSTOR E. RODRÍGUEZ

José Carlos Somoza: el estilo fluctuante
JORGE ALBERTO GUDIÑO

Carta desde (La) Resistencia
ESTHER ANDRADI

Los inmigrantes en la era Obama
RAÚL DORANTES Y FEBRONIO ZATARAIN

El alfaquí
PAUL BOWLES

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Poema


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

LA TRADUCCIÓN COMO APROPIACIÓN

RICARDO VENEGAS

 


Estela de Finnegan,
J. D. Victoria,
http://www.bubok.es/,
España, 2008.

En 2009 se conmemoran los primeros setenta años de la publicación de Finnegans Wake (FW), considerada por James Joyce como la cumbre de su producción literaria, la cual cimbró hasta los cimientos la novela moderna con Ulises, obra anterior a la que nos ocupa. El autor ofrendó la escasa vista que aún le quedaba y gran parte de su enorme prestigio a un texto que tardó más de dieciséis años en madurar, para publicarlo justo al filo de la muerte.

Relegada como la gran bestia negra de la literatura del siglo XX, inexpugnable y pretenciosa hasta abarcar la historia del mundo en una infinita sucesión de ciclos, FW encuentra al fin su cauce en castellano. El texto se presenta como un ensayo de traducción del primer capítulo, debido a los oficios del poeta y narrador mexicano J. D. Victoria, cuya versión incorpora miles de referencias literarias, históricas, mitológicas, geográficas, idiomáticas y autobiográficas, para mostrar al fin un texto unitario, enteramente legible en español.

Algunos avances fueron publicados como primicia en este suplemento: http://www.jornada.unam.mx/2007/06/17/sem-victoria.html, y

http://www.jornada.unam.mx/2008/08/03/sem-james.html.

Parodia o recreación que transvasa y se apropia del texto original, Estela de Finnegan se sirve de una acepción náutica para aludir a la labor del traductor, quien sigue el rastro en el agua de esta novela-río, la cual inicia con el arribo a Dublín a través del Liffey para acabar con el reingreso al mar de la misma corriente-conciencia femenina. En su primera entrega (Libro i , capítulo 1), Finnegan reproduce la caída de Dios a través de sucesivas eras, encarnado en todos los héroes en desgracia: Finn McCool, Jesucristo, Tristán, Charles Stewart Parnell...

“Hohohoho, Míster Finn, ¡tú vas a ser Míster Finnegado travez! Cualquier día [el de la Venida ] en la mañana y, ¡Oh, eres [di]vino! El mismo día [del Envío] por la tarde y, ¡ah, eres vinagre! Hahahaha, Míster Fann [para nuestra diversión], ¡vas a ser finado travez!”

Los protagonistas duermen y un narrador nos guía a través de sueños en gestación, introduciéndonos por los orificios de sus cuerpos para desentrañar las imágenes más profundas del subconsciente.

“Penetradores [intrusos] tán permitidos gratis dentro del monticulo de museo. Galeses [incumplidos] y las chiquillas mimadas [soldados irlandeses], ¡un chelín!”

“...estamos dentro deloído [del trasero] d'un whig [liberal (tijereta)] noruego [sin peluca (en l'oreja)]. Tan pequeñitos.”

De lo anterior se derivan versiones alternativas de acontecimientos históricos, relatos populares y libros sagrados que se describen con la frivolidad de una canción de taberna. Los juegos de palabras funcionan como metatextos que brindan lecturas adicionales, complementarias o contradictorias del relato principal.

“ [Penes] Griegos pueden surgir [Ladrillos pueden levantarse] y [Pantalones] Troyanos caer (hannabido [siempre] dos vistas para cada cuadro.)”

“Así que necesitan apenas deletrearme [con encanto (devangelio)] cómo cada palabra será obligad'a llevar la cuenta de tres veintenas y diez lectœbrias [trípicas (deste trópico)] a lo largo delibro de Junto Doblefín [del Gigant'e Dublín.]”

Es así como j. d. Victoria ensaya, pone a prueba y somete a las lenguas extranjeras (nunca ajenas) para reproducir en castellano el efecto del original FW, que se escucha al leerse y se lee al escucharse. Una novela de nostalgia y humor en el exilio, que hace de lado (otra vez) todas las convenciones anteriores para abrirse a nuevos significados, siempre inesperados, en el reverso de cada palabra. http://www.bubok.com/libros/4164/Estela-de-Finnegan .


EDMUNDO VALADÉS, COMPILADOR Y CUENTISTA

RAÚL OLVERA MIJARES


La muerte tiene permiso,
Edmundo Valadés,
Fondo de Cultura Económica,
Ciudad de México, 2006.

Hace un par de años se cumplió el cincuentenario del primer libro de Edmundo Valadés, La muerte tiene permiso (Fondo de Cultura Económica, 1955), colección de dieciocho cuentos; entre ellos y, sirviéndoles de cabeza, la pieza homónima que da título al volumen. Siguiendo el sabio ejemplo de Rulfo, aunque privado de sus vuelos como narrador, Valadés sólo publicaría dos libros más de creación en su vida, Las realidades funestas (Joaquín Mortiz, 1966) y Sólo los sueños y los deseos son inmortales, palomita (Océano, 1986).

Edmundo Valadés nació en Guaymas, Sonora, en 1915, y se trasladó a Ciudad de México a la edad de seis años donde, en 1994, lo encontraría la muerte, ésa que se invita sola y no distingue entre pobres o ricos, buenos o malos, sabios o iletrados. De una trayectoria periodística sólida como reportero, articulista, editor y jefe de redacción, Valadés fue una figura respetada en el medio literario, sobre todo desde la fundación de la revista El Cuento, en 1939, y su labor como coordinador de talleres de periodismo en el Centro Mexicano de Escritores. Compilador extraordinario de cuentos y textos breves, como atestiguan El libro de la imaginación, Cuentos mexicanos inolvidables y Los cuentos del cuento.

La muerte tiene permiso es un conjunto de piezas de desigual factura, interés y actualidad. Unas pocas son memorables. Como exhibe el título del volumen, el eje temático lo constituyen las historias de crimen y castigo. No todas de naturaleza policial, sino más bien de reivindicación de clase. Los viejos temas de la Revolución , los desposeídos, los abusos de los encumbrados, con distantes ecos rulfianos, están presentes; aunque también asoman la nariz las historias de infancia, que recuerdan un poco las de José Emilio Pacheco, que comenzaron a aparecer en 1959, y que desde luego funcionan mejor por ser menos impostadas. Si es gratuita coincidencia o emulación, de parte de uno o de otro, es difícil decirlo y es un hecho que carece de relevancia.

Conocedor de la tradición cuentística moderna, que va desde Poe, Maupassant y Chéjov hasta o. Henry y Hemingway, Valadés fue un celoso artífice y en ocasiones quiso hasta innovar. La pieza con la que cierra el volumen, “En cualquier ciudad del mundo” es prueba de ello y, además, ejemplo de su trabajo como prosista fino, autor de brevedades, pues cada uno de los apartes podría considerarse una obra autónoma. Una suerte de antecedentes de Short Cuts, de Carver-Altman.

Algunos de los mejores momentos del libro llegan con “Un gato en el hambre” y “Las raíces irritadas”, cuentos que difícilmente podrían confiarse al olvido, especialmente el primero por su alto sentido simbólico. La historia de un viejo, imposibilitado para el trabajo, que lo sostiene su hijo. Alguna vez éste tiene suerte, consigue dinero y se va de putas. Luego viene otra mala racha y en su desesperación se desquita con el único aliciente de la vida de su padre, un decrépito y vulnerable gato que es toda su compañía. Las entradas de la familia mejoran con el tiempo, pero el gato ya no regresa y el anciano cae en una nostalgia desgarradora.

Edmundo Valadés, ciudadano de la República de las Letras, que desempeñó una función crucial: mantener viva la incipiente tradición del cuento moderno, con todas las reservas que habría que tener, a causa de su cultivo excesivo en talleres con resultados no del todo satisfactorios, especialmente entre las últimas generaciones. Si se ha de aplicar un análisis riguroso, tal como el preconizado por Piglia en “Los dos hilos”, no todas las piezas de Valadés resultan cuentos canónicos, sino más bien relatos; con todo, son un reflejo del tiempo que le tocó vivir a un hombre de carne y hueso, el niño sonorense venido a la capital a vivir de arrimado entre parientes ricos, como en el cuento “La infancia prohibida”, que se sentía atraído por los libros, las mujeres y el acontecer del mundo.



Noche de poesía coreana,
varios autores,
Editorial Paradise,
Corea, 2008.

En este libro aparecen traducciones al coreano de los siguientes poetas latinoamericanos: Héctor Rojas Herazo (Colombia), Hugo Gutiérrez Vega (México), José Watanabe (Perú) y Jorge Carrera Andrade (Ecuador). Las versiones son de Hyesun Ko de Carranza. La antología viene acompañada de un breve prólogo sobre la moderna poesía en Latinoamérica y sus relaciones con algunos poetas coreanos como Yang-Hee Cheon y Hee-Deok Na.



Madre de reyes,
Kazimierz Brandys,
traducción de Sergio Pitol,
Universidad Veracruzana, México, 2008.

Este que es el número seis de la colección Sergio Pitol Traductor de la UV , corresponde a una de las numerosas novelas escritas por el autor polaco que Pitol, hace más de cuatro décadas, incluyera en su memorable Antología del cuento polaco (1967). “Alegoría nacional” o una historia “inmersa en los cánones del realismo socialista”, Madre de reyes testimonia el oficio de un escritor en plenitud, lo mismo que el de un traductor intachable.



El príncipe,
Nicolás Maquiavelo,
prólogo y notas de Luce Fabbri Cressatti,
traducción de Stella Mastrángelo,
col. Clásicos del pensamiento político.
Universidad Autónoma de la Ciudad de México,
México, 2008.

Edición bilingüe de una de las obras fundamentales del pensamiento moderno, la cual, en palabras de la prologuista, tiene “un doble interés: como documento psicológico del choque entre dos épocas […], y como análisis de la técnica del poder”.



Fricción,
Eloy Urroz,
Alfaguara,
México, 2008.

Con la supuesta osadía formal, así como con la grandilocuencia y la megalomanía que caracterizan al ya bastante anquilosadito crack , Urroz asesta su sexta novela, aunque la propia cuarta de forros sostenga que “esta no es una novela, tampoco un libro”. Averigüe y decida pues el lector, si le pluge, qué cosa será esta Fricción.



Sirenas al ataque.
Historia de las mujeres rockeras mexicanas 1956-2006,

Tere Estrada,
Océano,
México, 2008.

Como bien dice la propia autora, asaz protagonista de la historia que aquí se despliega, Sirenas… “abarca cincuenta años de historia musical con miles de discos y conciertos, estilos y posturas, delirios y pasones, dudas y entregas, mangoneos y libertades” de las mujeres que, detrás del velo de un machismo más, por momentos parecerían no figurar en un movimiento cultural –el del rock– del que son parte fundamental.