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■ Primera producción de Cha Cha Chá, propiedad de Cuarón, Del Toro y González Iñárritu

Rudo y cursi revela la mafia que hay detrás del futbol: Dolores Heredia

■ A estrenarse el 19 de diciembre, la película toca temas como el narcotráfico, sin delatar a nadie, comenta la actriz

■ El diseño visual es más narrativo que estético, dice Eugenio Caballero

Jorge Caballero

Ampliar la imagen Gael García (Cursi) y Diego Luna (Rudo) con el director Carlos Cuarón durante la filmación Gael García (Cursi) y Diego Luna (Rudo) con el director Carlos Cuarón durante la filmación

Dolores Heredia, quien actúa en la cinta Rudo y cursi, opera prima de Carlos Cuarón, opina que la película “refleja la mafia que hay detrás del futbol, el narcotráfico, las apuestas arregladas, el falso glamur, la pérdida de la inocencia y los representantes abusivos, de forma muy fuerte y profunda”.

Rudo y cursi, que se estrenará el próximo 19 de diciembre, llega arropada por la casa productora Cha Cha Chá, propiedad de los directores Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón. Está protagonizada por los actores Gael García Bernal, Diego Luna, Dolores Heredia, Guillermo Francella, Jessica Mas y Salvador Zerboni. Además, en el diseño de producción está el ganador del Óscar Eugenio Caballero; la fotografía corrió a cargo de Adam Kimmel; la música original es de Felipe Pérez Santiago y el diseño de sonido fue elaborado por Martín Hernández, o sea, una especie de dream team se juntó para hacerla.

Sueños de dos jóvenes pueblerinos

Rudo y cursi cuenta la historia de los hermanos Beto (Luna) y Tato (García Bernal) Verdusco, quienes trabajan en un rancho platanero y juegan futbol en el equipo de su pueblo. Beto, apodado Rudo por su carácter irascible y estilo agresivo, sueña con ser futbolista profesional. Tato desea ser cantante y construir una casa para su madre, Elvira (Heredia). Su suerte cambia cuando los descubre Batuta (Francella), promotor de talento futbolístico. Tato es el primero en irse a la ciudad de México, donde se convierte en el goleador estrella del prestigioso Deportivo Amaranto y se gana el sobrenombre de Cursi por su estilo de juego lleno de florituras. Beto se siente traicionado, pero al poco tiempo llega a ser portero del Atlético Nopalero, también de la capital.

En su momento de gloria todos los rencores se olvidan, pero no dura mucho. Al ver ante sí la posibilidad de cumplir todos sus sueños, los hermanos tienen que lidiar con la rivalidad mutua y con sus propios demonios y limitaciones. Beto es apostador y se deja arrastrar por su vicio; Tato es incapaz de reconocer su talento y derrocha oportunidades persiguiendo una idea errada de fama y estatus. El sueño parece escurrírseles de las manos. Y es en el peor momento de su vida cuando los hermanos encuentran el perdón, y al tratar de ayudarse mutuamente precipitan el desenlace de sus tramas personales.

Dolores Heredia agregó: “La película refleja los submundos no sólo del futbol, sino todo lo que significa vivir en el extremo, y, sin delatar nada, se sirve de ciertas cosas para tocar temas como el narcotráfico, aunque la realidad ya rebasó la película; a los narcotraficantes de los pueblos no se les ve como enemigos: en un restaurante se sabe que en la mesa contigua comen con sus familias; sus hijos convivían en las escuelas con los otros niños del pueblo y no pasaba nada… cambió la situación cuando se enfrentaron entre ellos; ése es el momento que vivimos ahora, esto es, derrame de sangre y asesinato”.

De acuerdo con su personaje Elvira, la actriz precisó que hacerla de madre y abuela “está bien porque cuando lo realicé tenía cinco meses de embarazo; me sentía absolutamente plena y quería reflejarlo en mi trabajo. He de confesar que me daba un poco de susto ver mi caracterización con las cejas cortadas, el pelo desalineado y de color diferente; entonces, ese estado de ánimo maravilloso me ayudó a interpretar al personaje, que se hizo muy fuerte y que además me encantó desde que me lo propuso Carlos.

“La película me hizo reír, me llegó mucho, porque realmente cuenta la difícil relación de los hermanos, quienes crecen en constante rivalidad; uno siempre es menos que el otro ante los ojos de Elvira, lo cual se ve reflejado en su vida. Me enterneció mucho esa lucha por sobresalir y ganarse el amor de la madre.”

Dolores dijo: “Me gusta más ver a los fanáticos que el deporte en sí; me gusta verlos presenciar un cotejo, cómo reaccionan y cómo lo sufren… No soy una apasionada, pero sí me siento, con cerveza en mano, a disfrutar de un juego de los Pumas”.

Respecto de su trabajo en Rudo y cursi, Eugenio Caballero opinó: “La posibilidad de trabajar con la banda que participa en la película hizo que tomara riesgos difíciles de llevar a buen puerto; por ejemplo, hacer verosímiles a los personajes, quienes siempre están al límite; era muy importante que no cayeran en la caricatura. Gracias a la calidad actoral de estos güeyes (Diego y Gael) y al pulso de Carlos se logró algo bueno”.

Entre la anécdota y lo social

El encargado del diseño de El laberinto del fauno agregó: “Otra de las cosas difíciles era inventar dos equipos para meterlos a la historia y que la gente los creyera, lo cual también se logró. Desde que leí el guión me di cuenta de que la película tenía varios niveles: primero la anécdota, la relación de los hermanos, hasta un apunte social entre cómo se vive en provincia y cómo en la ciudad, el oropel de los medios y la posibilidad de perderse en el camino.

“Lo que traté de hacer en los tres mundos del filme: el urbano, el rural y el del futbol, fue que que se vieran bien, pero las decisiones que tomé no fueron siempre estéticas, sino narrativas, lo que me dio el conocimiento para saber qué locación funcionaba o cuál debía construir. Aunque es una película realista muchos escenarios fueron creados en el set, porque no encontrábamos los adecuados. Traté además de alejarme del folclor y de respetar los entornos, con la visión de un diseñador.”

Al referirse a la preparación de la cinta, dijo: “Fue igual que para todas las que he hecho: después de leer el guión, lo entiendo, anoto los temas y lugares que quiero explorar, o sea delimito el marco de diseño. Una de las cosas más chidas de Rudo y cursi fue el primer paso que di, esto es, poner todas las fotografías en un álbum, lo cual tiene la misma esencia que la película ya acabada”.

 
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