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■ El sitio forma parte de los 12 que el presidente Felipe Calderón ofreció abrir en su sexenio

Revelarán al público Tehuacalco, zona prehispánica en Guerrero

■ Pertenece a la cultura yope, nunca dominada por los mexicas

■ El área comprende pirámides de ubicación arqueoastronómica, grabados en piedra dedicados a la vida y cuevas de culto al Sol

Ana Mónica Rodríguez

Ampliar la imagen La imagen muestra El Palacio, una de las pirámides halladas, cuyo fondo es un cerro que marcaba el comienzo del equinoccio solar La imagen muestra El Palacio, una de las pirámides halladas, cuyo fondo es un cerro que marcaba el comienzo del equinoccio solar Foto: Mauricio Marat/ INAH

La zona arqueológica de Tehuacalco será la segunda zona prehispánica abierta al público durante el sexenio calderonista, tras su inauguración, el próximo 16 de diciembre en el estado de Guerrero, donde se develarán grandes pirámides, petrograbados y cuevas de culto al Sol.

Esta área prehispánica de la cultura yope, la cual nunca fue dominada por la civilización mexica, se encuentra a 50 minutos del municipio de Chilpancingo y estará abierta al público en los próximos días como parte del conjunto de 12 sitios arqueológicos que la administración calderonista ofreció inaugurar durante este sexenio.

Una de las características de esta área prehispánica es que fue hallada en medio de cuatro grandes cerros que se localizan en dirección a los cuatro puntos cardinales, y posee muchos elementos asociados a la arqueoastronomía.

Así lo explicó el arqueólogo Miguel Pérez Negrete, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien señaló que las estructuras piramidales fueron edificadas en dirección a la montaña La Compuerta, lugar por donde sale el Sol.

Aún en exploración

Una de ellas es el edificio llamado El Palacio, cuya estructura tiene una base de cerca de 80 metros por lado y sobre la cual fueron hallados diversos basamentos.

“Este monumento, que aún se encuentra en exploración y consolidación, tiene como fondo el cerro que a los antiguos habitantes les marcaba el equinoccio solar, el inicio de la actividad agrícola y la consecución de actividades rituales.”

Pérez Negrete es responsable dese 2005 de este proyecto arqueológico, el cual –según fuentes históricas– era conocido como Yopitzingo; su importancia radica en que fue uno de los pocos señoríos que lograron mantenerse independientes de los tenochcas, porque nunca se les pudo someter, tal vez por lo abrupto del terreno donde se asentaron, explicó el especialista del INAH.

Tehuacalco proviene del náhuatl y, aunque tiene varias acepciones –lugar de la caja de piedra, de la casa de sacerdotes y de la casa del agua sagrada–, la definición que más se aproxima es la relacionada con el vocablo tehuacalli, que se refiere a las pozas o pequeñas oquedades prehispánicas que fueron creadas en las piedras con fines rituales.

Además de las estructuras monumentales, sobresalen el Juego de Pelota –de 37.80 metros de longitud– y la pirámide denominada La Incinera, de 20 metros de altura, otrora sede de rituales encabezados por sacerdotes y gobernantes.

Otros vestigios arquitectónicos son la Estructura E4 –plataforma con un marcador solar en la parte delantera, dirigido al oriente– y la Plataforma W, que consta de unidades habitacionales con patios internos y drenajes, donde supuestamente vivían personajes de alto rango o de posición privilegiada en el sistema social de Tehuacalco.

Ochenta hectáreas pobladas

Las investigaciones refieren que este centro ceremonial tuvo ocupaciones hacia el año 400 de nuestra era y su auge ocurrió en el epiclásico y posclásico temprano (650-1100 dC), cuando la concentración poblacional llegó a abarcar cerca de 80 hectáreas, de las cuales 12 correspondían al área cívico-ceremonial, integrada por varias estructuras piramidales y palaciegas que rodean una plaza central.

Hasta la fecha han sido descubiertas alrededor de 18 estructuras, resultado de las temporadas de campo realizadas durante 2006 y 2007, mientras los petrograbados hallados exhiben diversas representaciones que aluden a la vida, y las 57 cuevas u oquedades han sido detectadas en las laderas del cerro La Compuerta con diversas ofrendas.

Los recorridos temáticos propuestos por el INAH se basan en el área de monumentos prehispánicos, los petrograbados, el paisaje ritual de los cerros y la flora y fauna del lugar.

La zona arqueológica de Tehuacalco se localiza entre Chilpancingo y Acapulco, y sus vías de acceso son: desde la carretera libre México-Acapulco, hasta tomar la desviación del crucero La Haciendita-Carrizal, y por Tierra Colorada, por medio de la autopista del Sol.

Hace unos días fue inaugurada con bombo y platillo el área prehispánica de Peralta en el estado de Guanajuato, con la participación de una monumental orquesta de viento y cientos de músicos de la región.

 
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