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¿La Fiesta en Paz?

Leonardo Páez

■ Demoler por joder

La modernidad falsa, es decir, el falso pensamiento, ha sido el principal enemigo de la evolución humana. Con el argumento de civilizar a la sociedad, “de elevar su nivel cultural”, los de mero arriba, esos que a voluntad detonan periódicamente crisis económicas previstas, deciden qué es cultura, cuáles los valores a adoptar y hacia dónde ha de enfilar una dócil humanidad poco evolucionada.

A ese mesianismo disfrazado de humanismo limitado que confunde el avance del espíritu con el progreso sin ton ni son –controlemos el petróleo y fabriquemos autitos aunque contaminemos, por ejemplo–, le exaspera cuanto tenga que ver con lo diferente y lo original, con lo que no encaje en su conciencia global compasiva pero condicionada a su visión del hombre, la naturaleza y el mundo, incluidas razas, costumbres y expresiones culturales. Así nos ha ido.

Primero fue El Toreo, de la colonia Condesa, escenario magnífico que en 39 años de vida convocó a diversos públicos que lo mismo se extasiaron con la voz de Enrico Caruso que con la bravura del auténtico toro de lidia mexicano y el sentimiento torero del o los que usted prefiera.

Demolido en 1946 sin mayores protestas por parte de la afición, aquel cúmulo de pasiones y leyendas quedó reducido a una plaquita de bronce que conmemora la muerte de El torero de México, Alberto Balderas, en 1940, en el muro de una tienda de departamentos donde las mujeres son totalmente consumistas.

Luego de 61 años como subaprovechado recinto taurino-boxístico-musical-religioso-político, primero sin techar y luego techado –“esto está para bailar de cachetito, no para torear”, dijo Juan Silveti al ver aquel ruedo en penumbra–, el pasado septiembre empezó a ser demolido, en Naucalpan, El Toreo de Cuatro Caminos, que será convertido en vanguardista centro comercial y elevados edificios de oficinas, en ese torpe proceso de “houstonización” a que son sometidas tantas ciudades en el mundo. Cero y van tres Toreos demolidos, incluido el de Tijuana.

“¿Cuánto tiempo pasará antes de que la Monumental Plaza de Toros México corra con la misma suerte?”, pregunta la propuesta con punto de acuerdo por la que el Senado de la República exhorta al Ejecutivo federal y al jefe de Gobierno del Distrito Federal a realizar acciones tendientes a la conservación y protección del importante inmueble, al que se quiere declarar monumento artístico y patrimonio cultural urbano de la ciudad.

 
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