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■ Tras la negativa, la dirigencia acuerda que el partido vaya solo en los comicios de 2009

Consejo Nacional del PRD rechaza plan de NI para aliarse con el PSD

■ Cancelarán afiliación a quien apoye candidaturas de otros partidos o cambie de fracción parlamentaria

Alma E. Muñoz

Ampliar la imagen Jesús Zambrano, Dolores Padierna y Jesús Ortega en el pleno del Consejo Nacional perredista Jesús Zambrano, Dolores Padierna y Jesús Ortega en el pleno del Consejo Nacional perredista Foto: Cristina Rodríguez

Por mayoría, el séptimo Consejo Nacional del PRD aprobó que el sol azteca vaya solo en los comicios de 2009, tanto en el ámbito federal como local. En consecuencia, aquellos militantes que sean o apoyen candidatos de otros partidos o coalición electoral perderán automáticamente su afiliación. Lo mismo a representantes populares que abandonen la fracción parlamentaria para sumarse a otra.

Con lo primero, Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, frenó la discusión que se generó durante los trabajos de ayer, por la decisión de integrantes de su corriente, específicamente Guadalupe Acosta Naranjo y René Arce, de construir una coalición electoral con el Partido Socialdemócrata (PSD) sin consultar al pleno del consejo, y también cerró toda posibilidad de insistir con el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia –como se perfilaba– para que sumen a su coalición al sol azteca.

Al dar lectura al segundo punto del resolutivo sobre la política de alianzas para los comicios de 2009, el presidente de la mesa directiva, Camilo Valenzuela, dio paso a la discusión: “(el PRD) impulsará la realización de una coalición nacional con el Partido Socialdemócrata, Partido del Trabajo y Convergencia, y coaliciones locales con esos (citó nuevamente los nombres) y otros partidos de orientación de izquierda progresista”.

Acosta Naranjo propuso entonces formalizar la alianza con los tres, porque “lo correcto es que la izquierda –sostuvo– vaya lo más fuertemente unida para lograr mejores resultados en 2009”. Defendió que el acuerdo con el PSD no significaba dar un centavo en prerrogativas, ni habría emblema común y “no hay rescate, porque sus votos son suyos”.

En cuanto a PT y Convergencia, cuestionó a sus dirigentes, Alberto Anaya y Dante Delgado, “por ser antidemocráticos”, y específicamente al segundo lo llamó irónicamente “prócer revolucionario”. Indicó que la dirigencia del partido ha insistido en una alianza, pero ellos “han declarado en contrapartida que van por el desfonde del PRD, con una sensibilidad que se agradece”.

Pero Dolores Padierna, de Izquierda Democrática Nacional, no estuvo de acuerdo. Cuestionó que se diera lectura a acuerdos distintos a los consensuados, para que “a la mera hora se imponga la maña y se violenten”. Criticó que se argumentara que ya no querían que el sol azteca “anduviera cargando a los partidos chiquitos” y se buscara la alianza con el PSD, que, dijo, no representa nada, sólo 0.02 por ciento del electorado, afirmó.

Consideró que no aliarse con el PT y Convergencia parte de una estrategia que viene desde tiempo atrás para debilitar a la fuerza que ganó la Presidencia de la República en 2006, y que no hubiera desaparecido “si desde el partido no se trabajara en contra de esa coalición exitosa”.

Pero Acosta Naranjo insistió, y desmintió que hubiera un documento ya firmado por Jesús Ortega y Jorge Carlos Díaz Cuervo, dirigente nacional del PSD, como se acusó. También rechazó que ya hubiera un acuerdo previo para ver en qué distritos electorales impulsarían candidatos comunes. Ese tema, dijo, se tiene que resolver en la próxima sesión del consejo, programada para el 17 y 18 de enero. “Que no se busquen argucias ni se espante a nadie con el petate del muerto para infundir miedo con supuestas candidaturas que ellos mismos se repartieron”, reviró a Izquierda Unida.

Juan José García Ochoa, de Foro Nuevo Sol, repondió que a la militancia y por supuesto a la administración capitalina no le caería bien la alianza, porque “la única manera de promoverse (del PSD) es estarle pegando al Gobierno del Distrito Federal”. Añadió: “esta coalición daña más al PRD que lo que le puede beneficiar”.

Entonces, Jesús Ortega tomó la palabra para proponer que “si el consejo no acepta la coalición con el PSD, correcto, tampoco aceptemos coaliciones con el PT y Convergencia en el ámbito estatal y federal.

“Porque pareceríamos absolutamente incongruentes, sin ninguna razón justificatoria (sic). Por tanto, sugerencia: tomemos una determinación en este Consejo Nacional. Demos las explicaciones correspondientes a las organizaciones partidarias que buscaban coalición con nosotros.”

Que el PRD se vaya sin alianzas electorales ni coaliciones con partidos, en ninguno de los dos ámbitos, expuso. A cambio, pidió: “ampliemos nuestra alianza con las agrupaciones políticas, que no partidos, que muchas comparten objetivos y propósitos con nosotros”, como organizaciones campesinas y de trabajadores del campo. “Una gran alianza nacional, popular, progresista, de izquierda, que agrupe a diversos sectores de la sociedad mexicana”, propuso.

Antes, explicó a los consejeros que entendía el escepticismo de algunos respecto de que si PT y Convergencia no aceptaron ir en coalición con el PRD, “entonces nos queda como alternativa el PSD”. Pero lo cierto, sostuvo, es que aquellos dos partidos –integrantes del Frente Amplio Progresista–, sobre todo Convergencia, “están a la espera de que en algunos distritos o en algunas regiones” el sol azteca no logre acuerdo y entonces se inicie un proceso de cooptación de perredistas, de dirigentes y de compañeros, “como ya lo han hecho en otras ocasiones. Y ahí están, con la canasta entre las dos manos, esperando que el PRD cometa errores”.

Cuestionó que pretendan “desfondar al partido” y planteen, como ya lo hacen en comités estatales, que “aun no yendo con nosotros” en el ámbito federal, sí irían en coaliciones a escala local.

Luego vino la propuesta del senador René Arce de cancelar automáticamente la afiliación de militantes que sean candidatos o apoyen candidaturas y campañas de otros partidos políticos y coaliciones electorales, lo mismo que a legisladores que abandonen sus bancadas para incorporarse a las filas de otros.

 
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