Usted está aquí: viernes 26 de diciembre de 2008 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega
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■ Los logros de Evo Morales

■ El campo, buen negocio... para unos cuantos

Ampliar la imagen El presidente de Bolivia, Evo Morales, en palacio de gobierno en La Paz El presidente de Bolivia, Evo Morales, en palacio de gobierno en La Paz Foto: Ap

A punto de cumplir tres años como inquilino del Palacio Quemado, Evo Morales puede presumir varias cosas, entre ellas el que en ese trienio, amén de ser declarada libre de analfabetismo, Bolivia registre uno de los mejores comportamientos económicos de América Latina, con una tasa anual promedio de 5.1 por ciento. Incluso, en plena sacudida se estima que 2008 concluya con un avance de 5.8 por ciento.

Falta un buen tramo para revertir el histórico saqueo de que fueron víctimas, pero los bolivianos caminan con paso firme, y de ello da cuenta la Cepal, que nos regala un paseo por la realidad económica de aquel país sudamericano, ahora felizmente declarado libre de analfabetismo: en 2008 el producto interno bruto crecerá 5.8 por ciento, lo que supone una aceleración cercana a 1.2 puntos porcentuales con respecto a 2007, mientras la tasa de desempleo urbano se ubicará en 7.2 por ciento, 0.5 puntos menos que el año anterior. La inflación alcanzará 13 por ciento, siendo este el segundo año consecutivo en que esta variable sube dos dígitos. Tanto la cuenta corriente de la balanza de pagos como las cuentas del sector público no financiero cerrarán con un superávit que resulta fundamentalmente de los elevados precios del gas natural durante el presente año.

En 2008 el panorama político estuvo dominado por varias consultas electorales: los referendos sobre las autonomías departamentales que tuvieron lugar en el primer semestre y los referendos revocatorios del mandato presidencial y de los prefectos departamentales en el segundo semestre. Por otra parte, la Asamblea Constituyente, luego de más de un año de labor, presentó un borrador de la nueva Constitución, que será sometido a referendo en enero de 2009 y que, de ser aprobado, supondrá la modificación de numerosas leyes para adaptarlas al nuevo marco constitucional. En este proyecto se garantizan las autonomías departamentales, municipales y de los pueblos originarios y se contempla la realización de elecciones presidenciales en diciembre de 2009.

Las cinco actividades que reportan mayor crecimiento son las de producción de minerales metálicos y no metálicos (63 por ciento), construcción (9), petróleo crudo y gas natural (6.8), establecimientos financieros (6.2) e industria manufacturera (4.7). La primera de estas actividades tuvo una incidencia de 2.49 puntos porcentuales en el PIB (38.3 por ciento del crecimiento total), seguida por la industria manufacturera con 0.77 puntos. La dinámica de la producción de minerales metálicos y no metálicos estuvo asociada a la puesta en marcha de sucesivas etapas del proyecto San Cristóbal.

En cambio, la actividad que registró el menor crecimiento durante el primer semestre del año (2.4 por ciento) fue la del sector agrícola, pecuario, silvícola, y de caza y pesca debido al desastre climático de La Niña, que afectó a la zona oriental boliviana en el primer trimestre. Desde el punto de vista de la demanda, el crecimiento del PIB se basó en el gasto de consumo final de los hogares y la formación bruta de capital fijo, que crecieron 5.5 y 9.5 por ciento y tuvieron una incidencia de 3.85 y 1.25 puntos porcentuales, respectivamente. La Cepal estima que el crecimiento de la economía boliviana en 2009 se acercará a 3 por ciento.

Las exportaciones aumentaron 50 por ciento, y las actividades económicas que encabezaron este crecimiento fueron la extracción de minerales (70 por ciento) y la explotación de hidrocarburos (51.8). Por su parte, entre enero y septiembre de 2008, las importaciones aumentaron 47.7 por ciento, prácticamente la totalidad realizadas por la industria manufacturera (suministros industriales y bienes de capital). En la dinámica de las importaciones han influido tanto el crecimiento económico como la apreciación del boliviano.

Para 2009 se prevén dos fuentes de preocupación con respecto a las exportaciones bolivianas: la desaceleración del crecimiento global supondrá una posible disminución de los precios de los principales productos básicos exportados por Bolivia; y se podría observar una caída de las ventas externas manufactureras debido a la suspensión de las preferencias arancelarias otorgadas por Estados Unidos a Bolivia a causa de la expulsión en octubre de la Administración de Represión de la Droga por parte del gobierno boliviano.

De cualquier forma, ¡salud! Por Bolivia libre de analfabetismo.

Las rebanadas del pastel

De la lectoría, sobre el paraíso llamado campo mexicano: “la cuestión no es concluir que las políticas para el campo han sido un estrepitoso fracaso. Paradójicamente, son lo contrario: el campo sigue siendo un buen negocio… para unos cuantos. Las políticas públicas hacia el sector rural se han orientado tendencialmente al beneficio de un pequeño sector de la sociedad en cada uno de los estados de la República, lo cual se ha agudizado en los últimos años. De ahí que los recursos federales e incluso estatales que se destinen reproducirán esta situación. A grandes rasgos se tienen poco más de 80 programas federales de apoyo al campo, independientemente de los que son generados a nivel estatal. Desde 2008, éstos quedaron agrupados en ocho grandes programas, de los cuales tres son los principales (Procampo, Activos productivos y Apoyos compensatorios). Los recursos para estos programas son manejados en 90 por ciento a nivel central. Pero, además, dichas políticas públicas a nivel central direccionan también las políticas estatales hacia el sector a través de las llamadas Reglas de Operación, que obligan a las entidades de los estados a la aportación del 35 por ciento de los recursos para que la federación les otorgue el otro 65 por ciento; todo ello avalado a nivel central por un denominado Comité Técnico. Reglas de Operación que definen lo que se producirá y lo que no se producirá…y también quién lo podrá hacer y quienes no. Porque precisamente quienes pueden cumplir con los requisitos establecidos en estas reglas de operación, en tiempo y forma, son quienes se encuentran en los Distritos de Riego, así como a aquellos productores que son apoyados por las nuevas organizaciones campesinas creadas por la nueva clase gobernante: los panistas. Esta situación de desigualdad se agudiza por lo que ya se ha mencionado que son los males ancestrales del agro: la parcelación, el minifundio y la cada vez más disminuida cantidad de organizaciones de segundo nivel (uniones de ejidos, sociedades de producción rural y otras), las cuales subsisten en condiciones verdaderamente desastrosas. En fin, se ha mostrado buena parte de lo que sucede en el agro, de las consecuencias que durante décadas ha ocasionado el desarrollo de políticas publicas sesgadas en beneficio de unos cuantos. La cuestión, como siempre, es de política. De la forma en que diriges tus recursos y esfuerzos para el logro de determinados objetivos”. (Ricardo García Ortega, [email protected]).

 
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