Usted está aquí: viernes 26 de diciembre de 2008 Mundo Académicos cuestionan informe de HRW sobre los derechos humanos en Venezuela

■ El documento carece de los mínimos estándares de imparcialidad y exactitud, señalan

Académicos cuestionan informe de HRW sobre los derechos humanos en Venezuela

■ Más de cien intelectuales piden a la organización que se retracte y elabore un nuevo reporte

Ips

Caracas, 25 de diciembre. El informe de Human Rights Watch (HRW) sobre un alegado retroceso de los derechos humanos en Venezuela desde la llegada de Hugo Chávez al gobierno, fue cuestionado por 118 académicos de diversas partes del mundo, en su mayoría profesores de universidades estadunidenses.

“Una década de Chávez: intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela”, es el título de la publicación presentada en septiembre por el director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, con 267 páginas repletas de denuncias sobre violanciones a derechos básicos desde que Chávez asumió en 1999.

Este documento “no tiene los más mínimos estándares de academicismo, imparcialidad, exactitud o credibilidad”, advirtieron los académicos en una carta al directorio de HRW.

“Al publicar un reporte gruesamente defectuoso, y reconocer una motivación política para hacerlo, Vivanco ha minado la credibilidad de una importante organización de derechos humanos”, dijeron los académicos en la misiva fechada el 16 de este mes.

Entre los firmantes se encuentran el lingüista Noam Chomsky, el cineasta Oliver Stone y el sociólogo brasileño Emir Sader.

Deploraron que Vivanco dijese a la prensa que el informe se hizo “porque queríamos demostrar al mundo que Venezuela no es un modelo para nadie”, pues los derechos humanos “son demasiado importantes para ser usados como futbol político”.

El informe de HRW, con sede en Nueva York, aseguró que el gobierno venezolano “ha debilitado las instituciones democráticas”, y que la discriminación política es “una característica definitoria de la presidencia de Chávez, quien tacha sistemáticamente a sus opositores de conspiradores antidemocráticos”.

La crítica central de los académicos al informe de HRW es que observan un uso copioso de fuentes claramente alineadas con la oposición a Chávez, como los diarios El Nacional y El Universal, además de la emisora de televisión de noticias Globovisión.

También le reprochan el haber soslayado que los 18 mil empleados petroleros despedidos en 2003 o la estación de televisión RCTV –cuya licencia no fue renovada en 2007– hicieron huelgas y activismo para provocar la caída del gobierno.

En la carta los académicos pidieron a HRW que se retracte del reporte de septiembre y elabore un documento creíble; también solicitan a Vivanco que se retraiga de sus declaraciones sobre la motivación política del informe.

Vivanco informó haber “recibido la carta” y dijo que va a “publicar cualquier crítica sustantiva que ésta contenga, una vez que hayamos tenido oportunidad de estudiarla”. Sin embargo, afirmó que “la acusación de que nuestro informe tiene una motivación política es inverosímil, y cualquier persona que conozca nuestro trabajo sobre Estados Unidos, Colombia, México y muchos otros países estaría de acuerdo”.

En el caso de Venezuela, “nuestro informe demuestra cómo el gobierno de Chávez ha promovido políticas que socavan instituciones democráticas, tales como el Poder Judicial y los medios de comunicación, cruciales para promover y proteger derechos básicos”.

Los académicos aclararon que su carta “no está dirigida como una justificación para la decisión del gobierno de Venezuela de expulsar a los autores del informe” de HRW.

Miguel Tinker Salas, profesor de Historia en la Universidad de Pomona, en el estado de California, y uno de los promotores del documento de los académicos, dijo que “la carta es una respuesta al reporte de HRW, a su metodología, a sus fuentes y por lo tanto a sus conclusiones”.

“No pretende ser un estudio exhaustivo de los derechos humanos o una consulta con las organizaciones en Venezuela”, dijo Salas.

La publicación de la carta tres meses después de conocido el informe de HRW obedeció a “un proceso de consulta y reflexión, así como tiempo para que todos (los firmantes) pudieran leer el reporte de HRW, nuestra carta y sacar sus conclusiones”.

Tinker Salas indicó que la iniciativa partió de profesores estadunidenses que recibieron respaldo de catedráticos en América Latina. Uno de los apoyos llegó del Comité de Asuntos Hemisféricos, un centro de estudios e información con sede en Estados Unidos cuyo director, Larry Birns, divulgó la carta y criticó el informe de su “organización hermana”, HRW.

El reporte de HRW emplearía “un tono innecesariamente injurioso” contra Venezuela, y su falla principal estaría en que Vivanco “demuestra inhabilidad para distinguir el ladrido del presidente Chávez de su mordida”, pues confunde “el estilo desvergonzado de Chávez con sus sólidas y firmes credenciales democráticas”, según Birns.

Si la réplica de HRW y las respuestas que genere suceden en las próximas semanas, se presentarían en plena campaña electoral del primer trimestre de 2009, cuando se prevé que los venezolanos acudan a las urnas para decidir sobre una enmienda constitucional que autorizaría a Chávez a ser candidato presidencial de manera indefinida.

 
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