Usted está aquí: lunes 29 de diciembre de 2008 Política Los católicos ya no son la población mayoritaria en 55 municipios del país

■ Los revéses más duros contra esa creencia se registra en Chiapas y Oaxaca

Los católicos ya no son la población mayoritaria en 55 municipios del país

■ Es notorio el incremento de los “sin religión” en los sectores más pobres

José Antonio Román

Ampliar la imagen Los grupos cristianos evangélicos han logrado un crecimiento constante en varios estados del país, según estudios recientes Los grupos cristianos evangélicos han logrado un crecimiento constante en varios estados del país, según estudios recientes Foto: Carlos Cisneros

En un mapa cambiante y cada vez más plural de la religión en México, ya son 55 los municipios donde el catolicismo dejó de tener una población mayoritaria, casi todos ubicados en los estados de Chiapas y Oaxaca. Además, en diez la preferencia predominante es la “sin religión”, categoría que incluso constituye una nueva mayoría en los municipios de Mecayapan y Santiago del Pinar, en los estados de Veracruz y Chiapas, respectivamente.

Sin embargo, no hay una sola religión que se perfile a ocupar el lugar que deja la Iglesia católica. Más bien se presenta una diversidad que se agrupa en dos grandes tendencias: los cristianos no católicos y los que se definen “sin religión”. Por cierto, es esta categoría la que mostró en el año 2000 una media nacional de 3.5 por ciento, la cifra más alta después del catolicismo para una adscripción particular, sólo comparable con el grupo de “protestantes o evangélicas”.

El grupo “sin religión” registra un crecimiento promedio anual más dinámico que el de la población católica, pues mientras ésta crece 1.7 por ciento anual, quienes dicen no tener ninguna religión lo hacen a un ritmo de 5.2 por ciento. Tanto el volumen como el porcentaje de la población sin religión ha aumentado desde 1960, año en que se registró una media de 0.6 por ciento –previamente no existía esa opción en la cédula censal–, con un incremento importante a partir de 1980, cuando pasó a 3.1 por ciento.

En sus investigaciones “Población sin religión” y “Ubicación y patrones de distribución”, contenidas en el Atlas de la diversidad religiosa en México, las especialistas Renée de la Torre y Cristina Gutiérrez Zúñiga, y el investigador Eric Janssen, describen y analizan los paisajes de la pluralidad religiosa y la presencia de los no creyentes, principalmente a escala municipal.

Los 55 municipios donde la Iglesia católica ha dejado de ser mayoría se ubican de la siguiente forma: 34 en Chiapas, 13 en Oaxaca, 5 en Veracruz y uno cada uno en Puebla, Chihuahua y Campeche. La mayoría de los municipios chiapanecos son fronterizos.

De 10 municipios donde predomina la categoría “sin religión”, ocho se encuentran en Chiapas y dos en Veracruz. No obstante, son 18 los municipios donde cuando menos 30 por ciento de su población se declara de esa manera.

En general, la tendencia es que no hay municipio donde alguna opción religiosa no católica supere a la católica, a excepción del municipio de Riva Palacio en Chihuahua, que es un territorio donado por el presidente Álvaro Obregón en 1921 para construir ahí las colonias menonitas, con familias procedentes de Manitoba, Canadá.

Dentro del grupo de los cristianos, los adventistas y los protestantes históricos –presbiterianos, bautistas, metodistas y nazarenos– tienen mayor presencia en Chiapas, mientras que los pentecostales y otras evangélicas se ubican más en los municipios del estado de Oaxaca y en Zongozotla, del estado de Puebla. Sólo hay un municipio, el de Bejucal de Ocampo, en Chiapas, donde la presencia de los testigos de Jehová es contundente, pero ahí los que dicen no profesar ninguna religión es la categoría predominante. No existen tendencias exclusivistas religiosas sino de diversidad, pero dentro del abanico religioso pueden advertirse ciertos dominios.

En un análisis de estos 55 municipios se desprende que tienen un grado de marginación alto o muy alto, que el grado de desarrollo humano es predominantemente medio bajo y en algunos casos bajo, y que el grado de intensidad migratoria es bajo o nulo.

Mientras tanto, al aplicarles el índice de disimilitud, se percibe que las religiones cristianas no católicas se caracterizan por índices de concentración geográfica. Así, por ejemplo, están los adventistas, que aunque en el total nacional son menos, presentan un patrón de concentración territorial tendiente a crear una hegemonía regional. En caso contrario se ubican los testigos de Jehová, que aunque son la religión con mayor número de adherentes después de la católica, presentan una capacidad de difusión de su credo que les permite estar presentes en casi todos los municipios del país.

Por lo que respecta a los “sin religión”, Cristina Gutiérrez Zuñiga señala que esta población tiene en promedio un pobre perfil educativo, pues muestra cifras de alfabetismo más bajas que el nivel nacional (87.2 por ciento) y seis de cada 10 no tienen instrucción o no han terminado la primaria.

De acuerdo con el mapa de su distribución por estados, se observa que la zona sur-sureste concentra 45 por ciento de la población sin religión. Si se suma el porcentaje correspondiente a la zona centro, la cifra alcanza 64.8 por ciento del total. La zona centro-occidente es la que muestra menor porcentaje, y dentro de ella, en Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco esta preferencia no llega a un punto porcentual, a la vez que éstos son los estados que presentan las más altas preferencias porcentuales de población católica en el país. Es decir, donde hay mayores proporciones de católicos hay menores proporciones de población sin religión, dice Gutiérrez Zuñiga.

Pero por otra parte, esta misma categoría “sin religión” concentra también el mayor número de profesionistas entre la población en general. Entre ellos se encuentran 145 mil profesionistas, lo que implica que están más concentrados que en el conjunto nacional, tienen un promedio de hijos por mujer ligeramente menor que el de las demás religiones, y reportan las cifras más altas de unión libre –20.9 por ciento, contra 10 por ciento de católicos– y unión sólo civil: 23 por ciento contra 11 de católicos.

 
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