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■ Luz y sombra en la Compañía Nacional de Ópera, que no cumplió expectativas

Aridez y conflictos en el recuento de la música de concierto en México

Ángel Vargas

Ampliar la imagen Manon Lescaut, con Verónica Villarroel fue una de la escasas óperas que se montaron en México durante 2008 Manon Lescaut, con Verónica Villarroel fue una de la escasas óperas que se montaron en México durante 2008 Foto: José Antonio López

Mientras el mundo festejó este 2008 los centenarios del natalicio del director de orquesta Herbert von Karajan y del compositor Olivier Messiaen, en la dinámica de la música de concierto en México prevalecieron el estira y afloja, los gritos y sombrerazos y, en algunos ámbitos o sectores, una actividad muy pobre, incluso de aridez y hasta indolencia.

Y si hay dudas de lo rijoso que fueron estos 12 meses, basta recordar el contexto en el que celebró el trigésimo aniversario de su fundación la que es considerada la mejor orquesta del país, la Filarmónica de la Ciudad de México, no sólo con problemas y rupturas internas, sino incluso confrontaciones entre algunos músicos y las autoridades resposables de la agrupación.

Ante el amago de un grupo de atrilistas de movilizarse, las protestas internas que realizaron, un proceso legal en curso contra la Secretaría de Cultura del DF, renuncias y despidos, a lo que debe sumarse la ausencia de un director titular, la situación comenzó a tomar su cauce poco después del segundo semestre, en lo que podría ser una tensa calma.

Otro aspecto a destacar es lo decepcionante que fue, para cierto sector del público y la crítica, el desempeño de la Compañía Nacional de Ópera (CNO), instancia sobre la que había muchas y muy buenas expectativas desde la designación de Sergio Vela al frente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), debido a la afición y el interés públicos que el funcionario había demostrado por ese género antes de asumir su cargo.

El panorama parecía más promisorio con la llegada del director de orquesta José Areán al frente de la agrupación, dados su amistad con Vela y los proyectos conjuntos que ambos emprendieron hace unos años dentro de la ópera, entre ellos el histórico montaje de la tetralogía El anillo del nibelungo, de Richard Wagner.

Pero, ¿cómo estaría el panorama en la CNO que la titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Teresa Franco, debió cesar hace unas semanas a José Areán y anunciar que para el próximo año habrá un giro en el manejo de la compañía?

El presunto hueco dejado por dicha compañía operística fue llenado, con sus varientes y limitantes, por una interesante iniciativa: el comienzo de las transmisiones de los montajes producidos por la Metropolitan Opera House, de Nueva York, en el Auditorio Nacional, emisiones que son acompañadas por una plática previa sobre el título en cuestión a cargo de diferentes especialistas.

En otros terrenos, el cierre por remodelación del Palacio de Bellas Artes, a partir del segundo semestre de este año, obligó a que las diferentes agrupaciones artísticas que tienen como sede ese lugar buscaran escenarios alternos. Así, la Compañía Nacional de Ópera optó por el Teatro de la Ciudad; la Orquesta de Cámara de Bellas Artes ha actuado en diversos recintos, entre ellos el Palacio Nacional y el Conservatorio Nacional de Música, y la Orquesta Sinfónica Nacional se mudó al vecino Teatro Hidalgo.

Sinfónica sin sobresaltos ni brillo

En lo que respecta a esta última agrupación, 2008 fue un año sin los sobresaltos que provocaron el rompimiento con su anterior director titular, Enrique Arturo Diemecke, y la llegada, en 2007, de Carlos Miguel Prieto, quien ha logrado negociar con el sindicato y, en general, llevar una buena relación con los atrilistas; incluso a principios de año la agrupación realizó una gira por Europa.

En cuanto a los valores musicales que mostró la orquesta, la crítica especializada ha hablado de conformismo y falta de riesgos. Unos hablan hasta de cierta grisura.

A propósito de giras internacionales, cabe destacar la que la Orquesta Sinfónica del Estado de México, encabezada por el director Enrique Bátiz, efectuó entre enero y marzo por 19 entidades de Estados Unidos, hecho histórico en el ámbito iberoamericano, ya que ninguna otra agrupación de esta región había realizado algo similar.

Entre lo más importante que vivió la música de concierto en México en el transcurso de 2008 destaca el regreso del musicólogo e intérprete catalán Jordi Savall, uno de los más connotados especialistas en música antigua del mundo. Su presencia se dio en el contexto del Festival Internacional Cervantino, con una actuación que fue calificada por diversos medios de memorable, histórica.

En los decesos, nuestro país perdió a una de sus figuras más emblemáticas y entrañables en el terreno operístico y la docencia musical, la maestra Irma González, quien falleció el 4 de diciembre a los 92 años.

 
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