Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 4 de enero de 2009 Num: 722

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Manifiesto
ROSA NISSÁN

Dos poemas
MILTOS SAJTOURIS

Gilberto Owen y Sindbad
ANTONIO CAJERO

Uno de vaqueros
LEANDRO ARELLANO

La metamorfosis de Lucrecia
ROBERTO GARZA entrevista con LUCRECIA MARTEL

La traducción: los quehaceres del amante
JORGE BUSTAMANTE GARCÍA

Rogelio Navarro: un filósofo a contrapelo
ALEJANDRO MICHELENA

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Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Paso a Retirarme
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Bemol Sostenido
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LUIS TOVAR

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Hugo Gutiérrez Vega

EL CHEVALIER CASANOVA, AMANTE EJEMPLAR

In memoriam Manuel Núñez Nava

El poeta y traductor Manuel Núñez Nava entra en el mundo de la creación dramática (terreno que conoce muy bien gracias a sus adaptaciones y traducciones) para dar su versión de la vida, los avatares, los deleites y los dolores del amador veneciano Giacomo Casanova (sin duda, el texto de Manuel es operístico).

Su obra lleva un subtítulo que recuerda a Ezra Pound: Lo mejor de la vida es amar. Pound afirmaba que las únicas pasiones que valían la pena eran el amor y el ocio.

Unas referencias sobre la apariencia física y el talante moral de Casanova, nos permiten asomarnos a ese ser humano excepcional. Entre otros datos que contiene esta casi completa filiación del atleta, encontramos uno fundamental: “Debajo del mentón hay una doble nuez saliente, segura garantía de enérgica masculinidad.” En las referencias, Giacomo aparece como un toro antes de embestir. Estos datos nos muestran a un bello ser humano capaz de entregarse por completo y sin condiciones, pues amaba hasta el delirio el misterio de lo femenino.

Las personas que aparecen en la obra pertenecen a todos los mundos –incluyendo el mágico– por los que caminó con paso firme el gran amante. Están todas las edades del héroe, mujeres de todos los estilos, el senador Malipiero, Betina Gozzi, Marta, Nanette, Arlequín, Colombina, la Tintoretta, el Chevalier de Seingalt (título nobiliario y alter ego); la doncella, Cupido, Balbi, Voltaire, el Papa y el omnipresente personaje de la muchacha. Todos ellos se mueven en medio de planetas, signos astrológicos, cortesanos, castrati, sílfides, iniciados en las ciencias ocultas, vagos, bebedores, putas y monjas. En fin... un conjunto variopinto de seres y de emblemas unidos para hacer más fiel el retrato pintado por Núñez Nava.

El primer acto se acoge al signo de Venus Afrodita, la señora de las victorias de la carne, de la sensualidad y de la total admiración por la belleza del cuerpo humano que nos hace olvidar las miserias y limitaciones que, a la postre, aquejan al Casanova viejo. En este acto, los dioses forjan a Casanova y lo dotan de las cualidades que sólo pueden tener los inmortales. Al mismo tiempo, se predice lo que el héroe será y hará durante su tránsito humano. Se trata de una parte fundamental de la obra, pues en ella Casanova nos entrega su visión del mundo y del amor, así como sus proyectos vitales y los sólidos principios que se resumen en la siguiente afirmación: “Bienaventurados los que se entregan al placer sin perjudicar a nadie.”

La obra sigue recorriendo la vida de quien fuera “un niño idiota, torpe y enfermizo de nacimiento” y que, por obra y gracia del misterio, se convirtió en uno de los amantes más expertos, generosos y apasionados de las crónicas amorosas. Betina, la insigne iniciadora, ocupa un buen tramo de este bien armado primer acto. El momento culminante es la felación que inicia al amante en los misterios de las sensaciones.

Sigue la obra un largo itinerario de viajes por caminos abruptos, alcobas de todas formas y colores, espíritus femeninos que encantan al igual que los cuerpos; bibliotecas, reflexiones sobre el mundo y la vida, preocupaciones políticas y el temor a la llegada de la vejez que vendrá a derrotarnos, pero nos dejará el consuelo de la memoria. El episodio de El ejército del placer es uno de los más regocijantes y profundos de la saga de Casanova.

La leyenda de Casanova encuentra todas las fabulaciones que rodearon sus felices excesos y, al mismo tiempo, se convierte en una leyenda trasnochada que lo obliga a buscar la supervivencia gracias a toda clase de trabajos mal pagados. Por eso el Chevalier de Seingalt, viejo y victorioso, entrega una rosa a una dama del público, estableciendo así la ligazón entre el escenario y el público, complicidad buscada por Núñez Nava desde el principio de esta obra refinada, audaz y contradictoria, como lo fue la persona dramática de Giacomo Casanova.

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