Usted está aquí: domingo 11 de enero de 2009 Capital Cambios de delegados afectan obras en la Gustavo A. Madero

■ Los relevos causan que los proyectos se abandonen: vecinos

Cambios de delegados afectan obras en la Gustavo A. Madero

■ Continúan los problemas con los antros que aún operan

Josefina Quintero

Programas rezagados, obras inconclusas, proyectos abandonados, falta de seguimiento en las áreas de atención a la ciudadanía para que se respondan a las demandas de los habitantes, son las quejas que expresan los vecinos de la delegación Gustavo A. Madero contra sus autoridades; problemas que tienen sus orígenes, según la percepción popular, en la serie de cambios “repentinos y abruptos” de gobernantes, pero también reconocen que “ha habido trabajo en zonas marginadas”.

El destino que han tenido los principales proyectos, presentados por las autoridades como grandes obras, son la muestra de cómo funciona el trabajo de las administraciones. Los casos destacados son el Centro de Arte y Cultura Futurama, anunciado en la gestión 2000-2003, y que apenas se inauguró la primera etapa en diciembre del año pasado, y el proyecto de la Plaza Mariana, el cual, aseguran los comerciantes, está detenido por completo.

De acuerdo con el testimonio de vecinos, obras que se contrataron se han detenido, como la construcción de una barda de contención en el cerro del Chiquihuite, en Castillo Chico y el Carmen. Estaba programada para noviembre –inclusive se presentó la empresa–, pero se detuvieron los trabajos, con lo que se desataron las invasiones de paracaidistas que ocupan zonas de conservación ecológica sin que nadie detenga el crecimiento de la mancha urbana.

Un reclamo constante es la inseguridad que se vive en zonas como el paradero de Indios Verdes, que estaba sometido a una proceso de regulación de comerciantes, así como de las rutas de transporte colectivo que tienen base ahí, pero con los problemas que enfrentó la delegación por el caso News Divine, que originaron la salida de Francisco Chiguil de la jefatura delegacional, se descuidaron las labores y “regresaron las organizaciones, porque ahí los líderes son bravos y no han logrado controlarlos”.

En la zona de Aragón, en las colonias Nueva Atzacoalco y Vasco de Quiroga los habitantes se sienten afectados porque aún operan establecimientos mercantiles que carecen de medidas de seguridad y los consideran “focos rojos porque se concentran delincuentes, se vende droga y hay prostitución”. Los colonos manifestaron que en los antros trabaja una banda conocida como Los Negros, sin que nadie los detenga: “son jóvenes que andan armados y la autoridad lo sabe”.

Cuautepec, donde se concentra la mayor marginalidad de la delegación, reúne la mayor cantidad de promesas incumplidas se reportan. Los residentes piden un programa integral que rescate a las colonias sin servicios de salud, escuelas y transporte. Reconocen que ha habido trabajo: se les han dotado de materiales para construcción de viviendas, se trazaron calles y dotaron de servicios, pero la gestión ha sido lenta y engorrosa por el cambio de funcionarios. Las mejoras se deben al trabajo de una mujer de la tercera edad a quien todos identifican como la señora Gude, quien busca a los funcionarios, “porque cada vez que llega uno nuevo hay que hacer el trámite desde el principio”.

En la zona de Ticomán también ha sido lento el trabajo de la autoridad, pero los vecinos de las colonias San Juan, Candelaria, La Escalera y otras, después de un largo peregrinar, se sienten satisfechos por el comienzo de los trabajos para la construcción de un centro de salud. Hay trabajo, aseguraron: el problema “es que duran poco los delegados”, comentan.

 
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