Usted está aquí: domingo 11 de enero de 2009 Espectáculos La Ciudad de la Música, objeto de críticas por gastos onerosos

■ A dos semanas de que fue inaugurada, cariocas la califican de “bloque de concreto inútil”

La Ciudad de la Música, objeto de críticas por gastos onerosos

■ La obra, de 94 mil metros cuadrados, idea del edil Cesar Maia, costó 220 millones de dólares

■ Servirá para “democratizar” la experiencia popular, afirma Portzamparc, autor del proyecto

Reuters

Ampliar la imagen Imagen del proceso de construcción de la Ciudad de la Música, erigida en Río de Janeiro Imagen del proceso de construcción de la Ciudad de la Música, erigida en Río de Janeiro Foto: Marcio Machado, tomada de www.skycrapecity.com

Río de Janeiro, 10 de enero. A primera vista, la Ciudad de la Música parece estar en perfecta armonía con Río de Janeiro, la capital del carnaval brasileño.

La enorme sala de conciertos, uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos desde que la capital Brasilia fue erigida en la década de los años 50, se sitúa con vista a las montañas de Río y a las olas que rompen en las playas cercanas.

Entre las pasiones de los cariocas, la música sólo tiene de rival al fútbol, de modo que, ¿cómo podría no ser un éxito un majestuoso santuario a la canción, tan grande como el estadio de futbol Maracaná?

Para muchos cariocas, sin embargo, la noche inaugural del centro hace dos semanas, al son de Mozart y Johann Strauss, fue una fuente de enojo en lugar de orgullo.

Sus partidarios dicen que el edificio –que costó 518 millones de reales (220 millones de dólares) y que está a seis meses de ser terminado– ayudará a Río a recuperar su lugar como capital cultural, con un edificio icónico como el Opera House de Sidney.

Pero los excesos presupuestarios, una ubicación cuestionada, el marcado contraste entre el grandioso proyecto y los serios problemas en Río del crimen, el transporte y la salud, han alejado a muchos amantes de la música de la mayor sala de conciertos de América Latina.

Equivalente presupuestario

En una ciudad donde dominan la samba, el bossa nova y otros sonidos brasileños, muchos cuestionan la decisión de gastar en 2009 el equivalente a cinco por ciento del presupuesto de la ciudad en un centro en el que dominarán la música clásica y la ópera.

“La Ciudad de la Música es un bloque de concreto que costará una horrorosa cantidad de dinero para nosotros los cariocas y no aportará los beneficios que la población necesita”, dijo Marcos dos Santos, de 38 años, profesor de gimnasia y baile.

Creación del poco popular alcalde de Río, Cesar Maia, el edificio de 94 mil metros cuadrados en la zona de la playa Barra de Tijuca es impresionante en escala y estilo. El recinto principal, que puede ser convertido en una sala de ópera, tiene espacio para mil 800 personas, y se encuentra entre las placas horizontales del techo y una terraza pública que da acceso a cines, restaurantes y aulas. Como estará rodeada por un gran parque, semeja una enorme casa ventilada sobre zancos.

El arquitecto francés Christian de Portzamparc creó el espacio para “democratizar” la experiencia de las personas, como si se le viera desde el icónico cerro del Corcovado o desde la estatua Cristo Redentor.

“Pïenso que la gente vendrá aquí por la hermosa curiosidad infantil de descubrir”, afirmó Portzamparc, quien también diseñó el popular centro Ciudad de la Música en París.

El distrito de La Barra, una colección relativamente estéril de condominios y centros comerciales que están a una hora de auto desde el centro de Río, ha atraído a muchos cariocas adinerados en busca de alejarse de la violencia y otros problemas de la ciudad.

Quienes lo respaldan dicen que el centro dará espacio público a la zona y aportará una atracción cultural al norte y oeste pobres de Río, que cargan con el peso a los problemas de la ciudad.

“Pienso que si se mantiene bien y hay programas interesantes gozará de vida porque la música y la danza son importantes en Brasil”, agregó el arquitecto francés.

Sin embargo, algunos reportes sobre el aumento de los costos han ayudado a que el edificio se convierta en objeto de burla de los medios y en plataforma política para ganar votos entre los candidatos a reemplazar a Maia en las elecciones de octubre.

Medios locales han informado que el presupuesto aumentó más de seis veces de sus 80 millones de reales iniciales; no obstante funcionarios de la ciudad lo niegan y dicen que la cifra inicial sólo era una parte del proyecto.

“Los cariocas son muy críticos. Se puede decir que es una parte de su ADN”, afirmó el secretario de Cultura de Río, Ricardo Macieira, quien agregó que el centro afirmaría la “identidad internacional” de la ciudad.

Portzamparc asegura que el presupuesto casi se duplicó, sobre todo por los retrasos causados por la organización de los Juegos Panamericanos de Río en 2007, que dieron lugar a una carrera por terminar el edificio con 3 mil obreros trabajando las 24 horas.

Maia, cuyo mandato termina en enero de 2010, también fue muy criticado por gastar más de mil millones de dólares en los juegos.

 
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