Usted está aquí: jueves 15 de enero de 2009 Política Guerrilla y delincuentes hacen necesario que el Ejército esté en las calles: González García

■ Son los principales problemas que desestabilizan el país, considera el comandante de la FAM

Guerrilla y delincuentes hacen necesario que el Ejército esté en las calles: González García

Jesús Aranda (Enviado)

Base Aérea de Santa Lucía, Edomex, 14 de enero. La “necesaria” participación del Ejército en tareas de seguridad interior se debe a la existencia de “dos problemas principales de desestabilización” para el país: la presencia de grupos armados y las organizaciones delictivas.

El comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, Leonardo González García, agregó que el problema del tráfico de drogas y de armas, por ser un asunto que afecta el orden interno pero también tiene implicación a escala internacional, es considerado un asunto de seguridad nacional.

En su primera participación pública después de que fue designado en el cargo, el 16 de diciembre pasado, González García explicó ante los medios las misiones generales que encabeza. En las instalaciones de la principal base aérea del país, el general de división piloto aviador explicó que en lo que corresponde a la seguridad interior, la Fuerza Aérea tiene la misión de mantener el imperio de la Constitución y las demás leyes, “en problemas que requieren ser solucionados por las fuerzas armadas como último recurso y no solamente por las fuerzas de seguridad pública”.

En este contexto, y atendiendo a las estrategias generales y las prioridades del desarrollo del país, indicó, las fuerzas armadas tienen una amplia participación en el combate permanente a los grupos subversivos y la delincuencia organizada, operando de manera conjunta con otras dependencias federales, estatales y municipales.

Indicó que entre las operaciones que desarrollan los pilotos militares destacan el “acotamiento de los grupos armados”; seguridad de instalaciones estratégicas; operaciones de alto impacto en apoyo a los mandos territoriales; vigilancia, detección e intercepción de aeronaves ilícitas en el espacio aéreo nacional; erradicación de cultivos de droga a través de la fumigación; reconocimientos aéreos; transporte de tropas y pertrechos, y patrullajes de disuasión. También destacó la labor que desarrollan en apoyo de la población en casos de desastre y, por supuesto, la defensa de la integridad territorial y la soberanía nacionales.

Antes de realizar un recorrido por la base, en el que fue evidente la necesidad de renovar el material aéreo, particularmente el escuadrón de 10 aviones F-5 naves que son las más modernas de la flota y que tienen una antigüedad de 27 años–, el comandante González había señalado que la Secretaría de la Defensa Nacional “hace un esfuerzo permanente para mantener operativas las aeronaves que actualmente constituyen la flota de la Fuerza Aérea y así conservar la capacidad de combate, movilidad estratégica de las tropas y la posibilidad de auxiliar a la población civil”.

Ante el conocido interés del alto mando por renovar la flota con aviones supersónicos F-16, el comandante comentó resignado: “en tanto la situación del país mejore, el Programa Nacional de Defensa Nacional considera la modernización del material de vuelo mediante la adquisición inicial de transporte mediano y helicópteros, que permitan reforzar las operaciones aeromóviles en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada”.

Llama la atención que de todos los aviones y helicópteros que están adscritos a la Base de Santa Lucía, sólo una unidad, un F-5, está en alerta permanente para levantar el vuelo en caso de emergencia.

 
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