Usted está aquí: Inicio Política Monotemático y sin autocrítica, el Encuentro Mundial de las Familias

■ Inamovible, el modelo de familia tradicional; las mesas, controladas por jerarcas católicos

Monotemático y sin autocrítica, el Encuentro Mundial de las Familias

■ Temas como mujer, equidad de género o iglesias de los pobres quedaron marginados de los trabajos

■ Predominio de la visión pesimista y condenatoria del sector más conservador del catolicismo: ONG

José Antonio Román

Ampliar la imagen Danzas en honor a la Virgen de Guadalupe, durante el segundo día de trabajos del encuentro Danzas en honor a la Virgen de Guadalupe, durante el segundo día de trabajos del encuentro Foto: Yazmín Ortega Cortés

Aunque en los discursos inaugurales se presentó una amplia agenda de temas prioritarios para la Iglesia católica, el sexto Encuentro Mundial de las Familias ha insistido en la postura inamovible de reconocer y aprobar sólo el modelo de familia tradicional, en un acto donde los temas de la mujer, la equidad de género y las iglesias de los pobres, entre otros, han quedado marginados.

En estos dos días de trabajos han predominado visiones pesimistas y condenatorias de la realidad y una renuencia a reconocer que en la crisis institucional y social de las familias la Iglesia católica ha sido más un factor de agudización de la misma que de solución.

Además, desde la perspectiva de varios representantes de organizaciones no gubernamentales asistentes al encuentro, éste se asemeja más a un monólogo que a un espacio de diálogo, donde la protagonista ha sido predominantemente la jerarquía eclesiástica. Todas las mesas han estado encabezadas por arzobispos y cardenales, con conferencistas siempre afines a los planteamientos de la jerarquía eclesiástica.

Así, integrantes de organizaciones como Observatorio Eclesial y Católicas por el Derecho a Decidir, han señalado que la metodología ha llevado al encuentro a un monólogo donde sólo se ratifican las posturas del alto clero y ni siquiera existe espacio para escuchar planteamientos más reales de lo que vive la familia en la cotidianidad.

José Guadalupe Sánchez Juárez, secretario ejecutivo de Observatorio Eclesial, consideró que la realidad que vive la mayoría de los católicos no está presente en el encuentro, pues casi todos los asistentes pertenecen al sector más conservador del catolicismo.

“Las perspectivas del encuentro eran pocas, pero las participaciones que se han dado hasta ahora nos reflejan una Iglesia católica que está cada vez más desligada de la realidad social, económica y eclesial de su feligresía, con una Iglesia con poco o nulo sentido autocrítico; viene a presentar un modelo único cuando vemos que a nivel jerárquico no tiene la calidad ni la calidez moral para erigirse en jueces de la humanidad”, dijo el activista.

Corrección del Vaticano sobre la homosexualidad

En el segundo día de trabajos del Encuentro Mundial de las Familias, la Iglesia católica aclaró en un comunicado las declaraciones del presidente del Pontificio Consejo para la Familia, Ennio Antonelli, quien señaló que la homosexualidad es un hecho privado. El Vaticano precisó que esa postura no pretendía justificar tal práctica. La relación entre dos personas del mismo sexo no es equivalente a una relación de pareja que se basa en la diferencia sexual.

El comunicado subraya además que el ejercicio de la homosexualidad no refleja la verdad de la amistad. La amistad es inherente a la condición humana en la que se dan relaciones de proximidad, apoyo y cooperación, en un clima cortés y afable. La amistad debe vivirse en la castidad, sostiene.

En la mesa Familia y Sexualidad, Maria Luisa di Pietro, docente de la Universidad Católica de Roma, hizo una férrea defensa del derecho inalienable de los padres a educar a sus hijos, donde el Estado no puede ocupar esta función. Este derecho se sustenta en que los padres generaron la vida y precede cualquier reconocimiento o imposición por parte de la sociedad, dijo la académica italiana.

Agregó que la intervención de actores educativos externos a la familia debe sujetarse a un papel meramente de ayuda y no de sustitución en el rol formativo de la comunidad familiar. Además, deben subordinarse al control de los padres, quienes deberán estar informados e involucrados en el manejo del proceso educativo extrafamiliar.

 
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