Usted está aquí: miércoles 21 de enero de 2009 Espectáculos Bailar son es narrar una historia con el cuerpo, afirma Rubí Oseguera

■ Recrearán fandango el próximo sábado en el Multiforo Ollin Kan de Tlalpan

Bailar son es narrar una historia con el cuerpo, afirma Rubí Oseguera

■ El espectáculo Al sol y al sereno será una ventana para asomarse al son de las distintas regiones de Veracruz, comenta la antropóloga

■ Participarán varios grupos tradicionales

Arturo Cruz Bárcenas

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Ampliar la imagen En San Pedro Soteapan, Veracruz, no desaprovechan el tablado: es útil para la fiesta, así como para desgranar las mozarcas En San Pedro Soteapan, Veracruz, no desaprovechan el tablado: es útil para la fiesta, así como para desgranar las mozarcas Foto: Salvador Flores Gastambide y Marco Amador

“En Veracruz, el fandango es fiesta. Yo lo bailo de manera natural desde los 12 años. No es lo mismo bailarlo en Chacalapa o en la mayordomía de San Juan Bautista, o para el velorio de la Virgen de la Concepción, que en algo más escénico. Bailar lleva una historia y un sentimiento. Se narra corporalmente algo. Los sones de petenera son tocados de madrugada, cuando cae el alba. Nunca se escuchan a otra hora, pues son las despedidas, la melancolía”, comentó Rubí Oseguera, antropóloga y bailadora de son desde hace 20 años.

Oseguera invitó al espectáculo Al sol y al sereno, “ventana para que se asomen a lo que es el son de varias regiones de mi estado natal (Veracruz)”, que se realizará el próximo 24 de enero en el Multiforo Ollin Kan de Tlalpan.

Se titula Al son y al sereno porque se baila y se canta de un modo especial, dependiendo de la hora del día o de la noche. En el fandango participarán: Son de Madera, Relicario, cantadoras, bailadoras y bailadores de fandango, poetas versadores y músicos tradicionales del sur de Veracruz.

Oseguera comentó: “Estarán dos cantadoras de fandango: doña Agustina Ramos, de una comunidad que se llama El Comejel, que es una de las pocas que quedan en su ramo, una especie de chaneque, porque llega, canta y de repente ya no está.

“Llegará doña Charo Fernández, de Almagre, Veracruz, quien ya es abuela. También la bailadora Elvia Pérez, de Chacalapa, en el municipio de Chinameca, en las faldas de la sierra de Xochiapan.

“Con ellas estará Martha Vega, gran bailadora que acompañó durante muchos años a Mono Blanco. Viene Paulino Domínguez, joven bailador de Chacalapa y promotor cultural; Chano Torralva, de la región de Los Llanos, quien es uno de los pocos bailadores grandes que quedan de estilo con porte. De Coatzacoalcos llegará Relicario, que, antes era el grupo Chuchumbé.”

Oseguera y su familia están relacionados con la tradición musical: el que no baila, canta o es laudero. “Todas las primas bailábamos; yo soy de Coatzacoalcos, pero la influencia que tengo es de la región de los Tuxtlas. Mi papá es de una comunidad que se llama El Jato, municipio de Santiago Tuxtla. Ahí permanecen mis familiares.”

Agregó: “El director musical, Licho Oseguera, es mi hermano; toca el requinto. Son de Madera es un grupo con el que he trabajado los pasados dos años, y amigos muy queridos que radican en la ciudad y que son veracruzanos. Para mí las cosas se tienen que compartir. En 2008 tuve una beca del Fonca que me ayudó para ordenar y hacer varios proyectos. Fue muy difícil lograrla, porque se debe hacer entender que no todo México es ballet folclórico y danza contemporánea.

“La danza tradicional está en medio de todo esto; también es una propuesta escénica. No son cuadros folclóricos, sino una representación con diferentes maneras de cantar y bailar, con propuestas locales, regionales y familiares. Se llegan a ver planteamientos personales.”

Reunión y convivencia

Aclaró que el término fandango denota reunión y convivencia, fiesta. “Tiene que haber músicos, canto, poesía, baile sobre una tarima, comida; los fandangos en Veracruz destacan porque ahí tocan los jaraneros.”

Aconsejó que quienes no hayan asistido a un fandango vayan al Ollin Kan. “Cuando yo bailo siento muchas cosas, depende de la hora. Se puede cantar y bailar por amor o despecho. La danza es cuestión de ánimo y de lo que suceda en la vida de cada quien. No es una acción solamente física, pues ejecutar la danza tradicional tiene un sentido.”

Alertó sobre la pérdida de las tradiciones, sobre todo por la migración y el paso del tiempo. “Cuando era niña veía a muchos viejos, pero ahora son pocos. Yo bailaba con las señoras y casi no había jóvenes.

“Mi mamá, Rubí, era comerciante, y andaba en muchos lados; así nos enterábamos de los fandangos de tierra adentro. Íbamos en su camioneta a las fiestas, con todo el chamaquerío. Ha habido cambios positivos y negativos, pero nada queda igual. Reitero: lo que afecta a la tradición es la migración, forzada por la pobreza. Eso hace que ya no haya relevo generacional de la tradición. No quiero ser negativa, pero es necesario hacer labor en las comunidades, pero no se puede contra la economía de un país. Hay auge urbano, pero las comunidades se están quedando desoladas.”

Las coreografías y zapateados en el Ollin Kan comenzarán a las seis de la tarde, pero las puertas se abrirán a las cuatro. “Participarán más de 20 personas, amigos y hermanos de música; también padres de música, que son personas mayores de 60 años, que vienen desde comunidades del sur de Veracruz para hacer presencia escénica.”

De manera paralela, desde el lunes pasado se realizan talleres de baile y jarana (este último impartido por el reconocido maestro Tereso Vega; la inscripción cuesta 600 pesos).

La función tendrá lugar el sábado 24 de enero a las 18 horas en el Multiforo Ollin Kan, ubicado en avenida San Fernando esquina Juárez, centro de Tlalpan. Donativo: 80 pesos. Para mayores informes: 5601-2265 o [email protected].

 
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