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■ Zapatero demandó reactivar créditos mientras la banca critica su estrategia oficial

La crisis financiera tensa la relación entre gobierno y bancos de España

Armando G. Tejeda (Corresponsal)

Madrid, 2 de febrero. El presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió hoy con los representantes de los seis bancos de más peso en el sistema financiero, a los que instó a hacer un “esfuerzo adicional” para reactivar los créditos y aprobar medidas de ayuda a los morosos. Sin embargo, en otro escenario, el máximo representante de la patronal bancaria, Miguel Martín, criticó con dureza la estrategia del gobierno durante la crisis, al que llegó incluso a acusar de adoptar medidas “opacas” que fomentan la “competencia desleal”.

La crisis financiera y económica internacional está socavando los cimientos de lo que se calificó como “el milagro español”, en referencia a su crecimiento sostenido durante más de diez años y el aumento del bienestar. Tras la irrupción de la crisis global, en España se desplomó el sector de la construcción y de la vivienda –con una actividad inferior en más de 80 por ciento con respecto al año anterior–, con lo que una de las primeras consecuencias fue el aumento de la morosidad y, de forma simultánea, la práctica paralización de la banca en la concesión de créditos.

A pesar de que el conjunto de la banca española logró un beneficio neto de más de 20 mil millones de euros en 2008, las turbulencias internacionales y su estrategia de recaudar sus propias ganancias, los bancos decidieron al unísono endurecer los requisitos para los créditos para viviendas o similares, al tiempo que pugnaban por beneficiarse del plan de emergencia aprobado por el Ejecutivo en septiembre del año pasado, cuando anunció a bombo y platillo un plan de rescate de la banca superior a 320 mil millones de euros.

Distanciamiento

Ante este escenario de paralización del crédito, de aumento sostenido y cada vez más dramático del número de desempleados y, por tanto, de morosos, el mandatario español se reunió por segunda vez desde que arreció la crisis con los principales directivos de la banca. A la cita acudieron los presidentes y directores del Banco Santander, Emilio Botín; el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA); del Popular, Ángel Ron; de La Caixa, Isidro Fainé; de Caja Madrid, Miguel Blesa, y de Bancaja, Luis Olivas.

A diferencia de la reunión anterior, en la que el escenario elegido fue un sofá y en un ambiente distendido y hasta amigable, en esta ocasión la escenografía permitió constatar la tensión y hasta el distanciamiento entre banca y gobierno: tres mesas colocadas a modo de pupitre, en la central se encontraba Rodríguez Zapatero y su vicepresidente económico, Pedro Solbes.

El mensaje del gobierno fue claro: más créditos hipotecarios y más medidas de ayuda para los morosos de hipotecas, al considerar que estas dos cuestiones resultarán vitales para la reactivación del aparato productivo, como única vía para detener la hemorragia de desempleos que sufre la economía española –más de 3 millones 300 mil parados, una cifra histórica. A cambio, el mandatario se mostró dispuesto a flexibilizar y ampliar las líneas del Instituto de Crédito Oficial a las empresas, con el fin último de que lleguen más rápido al ciudadano las medidas anticrisis adoptadas en materia de financiamiento.

Los grandes banqueros españoles, fieles a su tradición, no hablaron tras su encuentro con el mandatario, ni las entidades financieras emitieron ningún comunicado oficial.

Sin embargo, sí se manifestó el presidente de la Asociación Española de Banca, Miguel Martín quien, lejos de asumir las tesis que señalan que la especulación voraz y la falta de agentes reguladores en el sistema financiero internacional son el origen de la crisis, aseguró que –a su juicio– “es la economía real la que ha puesto en riesgo el sistema bancario. No es la banca española la que hunde la economía; la economía no se hunde más porque la banca es capaz de sostener la posición deudora (de España) en el mundo”, afirmó.

Advirtió que la economía española tiene que “reducir su nivel de endeudamiento y eso se producirá a través del sistema bancario”, por lo que también criticó las medidas “opacas y confusas” adoptadas por países europeos –incluida España–, que a su juicio “destruyen el mercado interior y suponen una importante competencia desleal”.

 
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