Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 22 de febrero de 2009 Num: 729

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El día que conocí a papá
E. M. MURCIA

Espejo de contrastes: el Archivo Frida Kahlo y Diego Rivera
INGRID SUCKAER

Otro Bolívar para la nueva república
HAROLD ALVARADO TENORIO

Un museo para corazones solitarios
FERRUCCIO ASTA

Para cambiar al mundo
ADRIANA CORTÉS KOLOFFON entrevista con PATRIZIA CAVALLI

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Manuel Stephens

Danza y poder

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Centro Nacional de las Artes y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón, recién publicaron en versión digital la investigación sobre la danza mexicana realizada por Margarita Tortajada, Danza y poder. Esta exhaustiva investigación fue pensada para aparecer en dos volúmenes, de los cuales solamente la primera parte ha sido impresa (INBA/ CENIDI Danza, 1995), pero en el disco compacto se incluyen ya a ambos: la parte correspondiente al período 1920-1963, Proceso de formación y consolidación del campo dancístico mexicano, y la que cubre los años 1963-1980, Las transformaciones del campo dancístico mexicano: profesionalización, apertura y diversificación. Danza y poder estudia la danza mexicana a partir de los regímenes sexenales, con lo que se pone en evidencia que en el ámbito cultural la continuidad de los proyectos está supeditada al gobierno en turno, situación ésta que persiste hasta la actualidad. Tortajada cita al compositor Carlos Chávez, primer director general del inba , quien de manera puntual describe esta condición de la cultura y el arte mexicanos: “Fijar ciclos de desarrollo artístico en relación con los fenómenos político-sociales del país, o lisa y llanamente con los cambios de gobierno no obedece a una idea rebuscada o arbitraria, la verdad es que así han sido las cosas. Por una parte, nadie puede dudar que los fenómenos político-sociales de la segunda decena del siglo hayan conmovido desde sus fondos la vida y el desarrollo de México. Por otra, el gobierno de la nación ha sido siempre el impulsor único de todos los intentos educativos y culturales de significación, ya sea administrándolos directamente, o subsidiando en forma más o menos amplia esfuerzos independientes. No ha existido todavía en toda la historia de todas las artes en México un esfuerzo importante de un grupo totalmente independiente o de oposición.” Este estado del arte mexicano, a pesar de los desajustes que resurgen cada seis años, es, desde cualquier punto de vista, el que ha mantenido a flote la producción artística en nuestro país, que de otra manera se vería seriamente mermada.


Forion Ensamble

Danza y poder II, como acertadamente señala Tortajada, se aboca a uno de los períodos menos estudiados, las décadas de los sesenta y setenta “cuando el campo [dancístico] sufrió importantes transformaciones en su concepción, estructura y formas organizativas. La época hizo aportaciones al conocimiento y reconocimiento de la historia y dinámica propias de la danza escénica mexicana, así como de sus relaciones con las esferas del poder”. Me parecen de especial interés los capítulos 3 y 4 dedicados a la década de 1970, Apertura y renovación: nuevos agentes, fortalecimiento técnico y debates con el público y La irrupción del cuerpo, la danza gana terreno y los apoyos inequitativos, respectivamente. Aunque de manera cotidiana se suele señalar la fundación, en 1977, del Forion Ensamble como “punta de lanza para la nueva generación de bailarines y coreógrafos [contemporáneos] que marcaría la organización independiente (operativa, colectiva y autogestiva) que se desarrollaría durante los ochenta y hasta finales del siglo”, al leer la investigación de Tortajada queda claro que en realidad se trata de un proceso que se desarrolla a todo lo largo de esta década. La experiencia marcada por agrupaciones como Mórula –surgida del Seminario de Danza Contemporánea y Experimentación Coreográfica del Ballet Nacional–, Expansión 7 –el primer grupo que verdaderamente se deslinda de la hegemonía detentada por el Ballet Nacional y el Ballet Independiente– y Alternativa, entre otros, merecen ser revisadas con mayor detenimiento. Por otra parte, la figura de Amalia Hernández destaca como fundamental en el período, ya que su visión fue determinante para los nuevos rumbos que tomaría la danza contemporánea. Ella introduce el trabajo de Alwin Nikolais y Murray Louis a México, y beca sistemáticamente a noveles bailarines y coreógrafos para estudiar en Nueva York, lo que a corto plazo revolucionó la manera de abordar el movimiento y la composición coreográfica. En la década de 1970 se germina la escena dancística de fines del siglo xx.

Lo anterior es una muy breve muestra de los contenidos de Danza y poder II, de Margarita Tortajada. Es de esperarse que próximamente se cuente con la versión impresa, ya que un libro es el medio que le corresponde naturalmente.