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El neólogo presentará la instalación Signos y señales, en la UAM-Azcapotzalco

Recurre Ehrenberg a la obra colectiva para escapar a la tiranía del mercado

El arte es el que responde de manera directa e inmediata al imaginario de la sociedad

Entablará diálogos con estudiantes, artistas y críticos en la galería de esa casa de estudios

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Felipe Ehrenberg busca quebrarle la espalda al imperio del pasado fetichista, dice a La JornadaFoto Marcelo Nadde
 
Periódico La Jornada
Sábado 14 de marzo de 2009, p. 6

Al plantear obras efímeras como un esfuerzo por escaparse de un mercado de arte tiránico en su ignorancia, el neólogo Felipe Ehrenberg ha utilizado la desobediencia como una forma de trabajo, proponiendo la creación de obras in situ, individuales y colectivas, para sus exhibiciones en distintos museos y galerías de México y el extranjero.

Cuestiono los paradigmas estéticos que nos dominan, que privilegian la obra de arte única y singular como consecuencia de una visión particular e individual, explica.

Radicado en Brasil desde hace más de un lustro y después de la muestra retrospectiva Manchuria: visión periférica, montada en el Museo de Arte Moderno (MAM) el año pasado, Ehrenberg regresa a la escena defeña con la instalación de gran formato Signos y señales, y una muestra interactiva digital Lares y penates, que serán inauguradas el viernes 20 de marzo, a las 13 horas, en la Galería del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Azcapotzalco, en avenida San Pablo 180, colonia Reynosa Tamaulipas.

Toda partitura es un metalenguaje

Respecto de sus propuestas de un arte colectivo, muchas veces realizado en colaboración con otros artistas, cómplices o ejecutantes incidentales que siguen una partitura visual; sobre reproductibilidad de la obra, y también acerca del puente que tiende entre tradición, vanguardia y nuevos medios, llámense mimeógrafos, fotocopias, correos electrónicos o blogs, habla Felipe Ehrenberg con La Jornada.

–¿Puede ampliar sus ideas sobre obra colectiva o colaborativa?

–Los artistas hemos sido sometidos a la tradición que rodea el desempeño de nuestro trabajo, aquel que privilegia preceptos que vienen de la más rancia ortodoxia de las artes plásticas: el artista en su tremenda soledad que se hace visitar por las musas y cuya obra es deificada hasta convertirla en el fetiche requerido para que opere el mercado.

“En efecto, uno de los fundamentos en que descansan mis partituras visuales es la creación colectiva, práctica común en todas las artes a lo largo de la historia de la humanidad, que perdimos de vista a partir de mediados del siglo XIX, con la invención de la fotografía. Fue cuando la psique de Occidente reacomodó la pintura y la escultura, en buena medida en respuesta a las exigencias de los mercados de arte, mercados de consumo conspicuo. Pero cuidado, como toda partitura, todo metalenguaje, las mías pueden también ser interpretadas por solistas.

“Toda partitura es un metalenguaje: las anotaciones pentagráficas para la música, las recetas en gastronomía, las coreográficas de la danza, guión o story board para el cine.

“Los metalenguajes existen para ser interpretados. Mis partituras visuales, que incluyen obra performática y tridimensional (3-D), permiten percibir la creación plástica con ojos radicalmente distintos por medio de obras capaces de trascender límites de tiempo y geográficos, y están sujetas a modificaciones, como sucede con las composiciones musicales, gastronómicas y coreográficas.

“De lo que se trata es de ‘empoderar’ a artistas de la manera similar a como la música y la dramaturgia empoderan a músicos y teatreros. Imaginemos una directora de teatro y su elenco bogotanos interpretando una pieza del gran dramaturgo español del siglo XIX, Gaspar Núñez de Arce, actualizándola en el contexto actual de Colombia.

Imaginemos una composición de Simón Díaz interpretada por el grupo Pedro Borrero, en el cual cada músico le suma y resignifica a su manera los ritmos vernaculares del singular compositor venezolano... Busco quebrarle la espalda al imperio del pasado fetichista, permitir que otras generaciones retomen antiguas ideas para moldearlas a su actualidad.

La dispersión de las artes

–Algunos de sus proyectos requieren del trabajo a distancia, empleando medios tecnológicos, antes usó el correo tradicional para hacer arte correo, el mimeógrafo y las fotocopia, ahora se vale del correo electrónico y otras herramientas digitales.

–El flamenco Pedro Paulo Rubens, pintor a la vez que diplomático (1577-1640), mandaba correos lacrados desde donde estaba hasta Amberes, con medidas, diseños e instrucciones para que sus asistentes prepararan obras que luego acababa con unos brochazos y pinceladas. No fue el único, aunque sí el más prolífico.

“Las artes son como el agua, fluyen por donde encuentran menos resistencia. Toda proporción guardada, los correos (caracol y electrónico), faxes y ahora la cibercomunicación... son todos caminos que facilitan la dispersión de las artes.

“Por ejemplo, por mucho tiempo he usado tarjetas de visita para dar a conocer mis datos. Cada dos o tres años diseño una nueva. Pongo mi nombre, mi título profesional (neólogo) y todo lo demás. Son ediciones de hasta 600 copias sin numerar.

“La gente siempre rió cuando le informaba que cada nueva tarjeta era un una obra neográfica, es decir, un acto artístico.

“Hace unos meses descubrí lo fácil que es crear un power point, uno de los programas más cibertempraneros que hay. Hasta donde sé, se usa de manera casi exclusiva para vender algo o explicar una propuesta. Se puede decir que es exactamente lo que busca hacer el arte hoy día.

“En mi página web (www.ehrenberg.art.br) subí un PP que no es un óleo ni una instalación y mucho menos una performa, no obstante sí es una obra; recurro a un soporte ya tradicional a estas alturas para externar ideas en torno al arte contemporáneo en México. Y me súper encantó hacerlo.”

Despilfarro de fondos públicos

–En su propuesta subsiste un arte como resistencia o rebeldía frente a un mercado de arte totalmente entregado a la moda, el comercio y la domesticación.

–Por fortuna, hay muchas personas que sin ser coleccionistas me compran obra y hay unos seis u ocho maravillosos coleccionistas, algunos de los cuales tienen más de 30 trabajos míos. Mis obras y el mercado nacional ni siquiera se han aproximado, por lo que no puedo mostrar rebeldía alguna. Resistencia es otro cantar, por supuesto.

“Si nuestro mercado ha florecido es gracias al apoyo que recibe del Estado mexicano, que despilfarra fondos públicos para estimular empresas galerísticas privadas, nacionales y trasnacionales. Ve cómo gastaron en Arco (Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid).

Lo que debemos hacer es reubicar nuestros adjetivos: el Arte a secas y con mayúscula es aquel que responde directa e inmediatamente al imaginario de la sociedad entera. Eso es lo que debe estimular el erario. Los sectores privilegiados pueden gozar a sus anchas del arte de moda, arte domesticado, arte importado, arte decorativo, arte chic, lo que les deleite; pero que lo hagan con su propia plata.

Para montar la instalación Signos y señales, en la Galería del Tiempo, se integró un grupo de 10 personas, dirigidas por el maestro Joel Islas. Por otra parte, la exhibición documental Lares y penates, que reúne una selección digital de otras obras realizadas en colaboración, fue coordinada por Federico Martínez, especialista en comunicación gráfica.

Tradición vs innovación

Asimismo, Ehrenberg dialogará con estudiantes, artistas y críticos en la citada galería y otros espacios de la UAM-Azcapotzalco, del 17 al 19 y del 23 al 25 de marzo, a partir de las 13 horas.

No es la primera vez que propone a un grupo heterogéneo de artistas llevar a cabo una partitura visual. El año pasado presentó el mural Juan Gabriel y la palmera roja, ejecutado por el colectivo NezaArteNel, como parte de la exhibición retrospectiva Manchuria: visión periférica, que se presentó en el MAM. También en 2008 se inauguró una versión de Signos y señales, en el Palacio de la Cultura, de Tijuana.

Por ello, aclara Ehrenberg, busco intérpretes, artistas formados (profesionales) que tomen en sus manos la partitura visual para interpretarla a su manera, para modificarla de acuerdo con su propio momento y circunstancia. La interpretación de una partitura visual puede ser realizada por un individuo o por un grupo de artistas.

Los neólogos de hoy, concluye Ehrenberg, “no proponemos una alternativa que elimine los conocimientos que nos legó el pasado. En realidad, ofrecemos otras opciones imaginativas para enriquecer el tesoro cultural que es el arte en México. Es precisamente en la confrontación entre la tradición y la innovación –¡que no hay que confundir con provocación!– donde se renuevan todas nuestras artes. La meta es cotejar ideas inéditas con ideas arraigadas, nunca reiterar esquemas caducos.”